El polémico rastreo del primer positivo asturiano tras 25 días sin contagios

Mientras que en el Principado el sistema de Salud público verifica que no tuvo contactos estrechos, la vigilancia de la estancia en Cataluña está subcontratada a Ferrovial


El susto no fue pequeño cuando el martes se confirmó el primer positivo en Asturias que rompía una racha, la más larga del estado, de 25 jornadas consecutivas sin que se registrara ningún contagio de coronavirus en la comunidad. Con más datos llegó más calma, se trata de un varón que tuvo que trasladarse a Cataluña, en concreto a Barcelona, por motivos de trabajo y que a su regreso a Oviedo comenzó a manifestar algunos de los síntomas de la enfermedad. Fiebre y la definitoria pérdida de olfato. El hombre cumplió con los trámites adecuados, contactó con su centro de salud y le confirmaron el diagnóstico en el Laboratorio de Virología del HUCA. Tiene una afección leve y se encuentra aislado en su domicilio.

La siguiente fase es la que corresponde al equipo de vigilancia y rastreo de contactos. Pero mientras en el Principado está organizada desde el sistema público de Salud, con profesionales específicamente formados y organizados en red con los centros sanitarios locales, en Cataluña la labor se subcontrató al sector privado, a Ferrovial. El rastreo del positivo ovetense se divide así entre los contactos que haya podido tener en Asturias desde su regreso, y lo que hubiera podido mantener durante su estancia en Barcelona y que son competencia de la Generalitat. 

En Asturias se desplegó la estrategia de detección precoz y control del covid-19; sin embargo, dado que este positivo mantuvo según indicaron fuentes del Principado una actividad muy reducida sin apenas «contactos estrechos» el riesgo en Asturias está muy minimizado. De hecho, al día siguiente de que se confirmara este positivo, el balance de Salud volvió a ofrecer números esperanzadores: ningún nuevo contagio (la cifra acumulada desde que se iniciara la pandemia en Asturias permanece en 2.436 personas) y tampoco ningún nuevo fallecido (aunque el saldo total desde marzo asciende a un guarismo terrible, de 339 muertos en la comunidad). Los pacientes hospitalizados se reducen a cuatro de los que uno está en planta y tres en la UCI.

Pero la situación es totalmente distinta en Cataluña, donde no sólo se vive uno de los rebrotes más graves del país, en Lleida, y que ha obligado a restringir la movilidad de más de 200.000 personas, sino que la situación está lejos de contenerse. En el balance del martes se comunicó que otros 74 residentes en la comarca leridana del Segrià, confinada desde el pasado sábado, día 4, dieron positivo por coronavirus. El último publicado apunta a que hay 68 pacientes hospitalizados en la comunidad catalana. En concreto, el Hospital Aranu de Vilanova de Lérida tiene 44 pacientes ingresados, de los que seis están en la unidad de cuidados intensivos y 38 están en planta. 

A todo ello se suma que el seguimiento de los contactos en Cataluña se encuentra subcontratado y el rastreo está siendo objeto de polémica. A diferencia de Asturias, donde el equipo de vigilancia está formado por 30 profesionales sanitarios, específicamente formados antes de que se abriera totalmente la desescalada y con la capacidad de aumentar a otros 30 rastreadores, en Cataluña se optó por recurrir a la firma Ferrovial, que ya gestiona desde hace varios años el número de teléfono de de atención sanitaria en esa comunidad.

Con una virulencia desplegada por el brote en Lleida esta apuesta se ha demostrado sobrepasada por los acontecimientos. La empresa ha contratado hasta 230 personas, algunos de ellos estudiantes de Medicina, pero la mayoría se limita a prestar atención telefónica y no hacen labor de campo. Los centros de Atención Primaria en Cataluña ha denunciado además que se han dado episodios de descoordinación. Y la puesta en marcha de un sistema como el asturiano no sería fácil allí, no sólo porque no se improvisa sino porque, según afirma el diario ABC, la adjudicación de este contrato se cerró el 28 de mayo y su rescisión supondría a la Generalitat tener que pagar una indemnización a la compañía de entre 1 y 1,5 millones de euros. 

El estricto sistema asturiano

Desde el pasado lunes, 11 de mayo, un equipo de 37 profesionales trabaja para notificar cada positivo, identificar cada contacto estrecho, realizar un seguimiento de los casos y trazar el mapa activo de la COVID-19 en el Principado. Beatriz Braña, enfermera de la Dirección General de Cuidados, Humanización Atención Sociosanitaria de la Consejería de Salud es la coordinadora de este nuevo Sistema de Vigilancia de Contactos Estrechos, que es como se conoce oficialmente el servicio. Además de coordinar, forma parte del equipo nuclear de cuatro colegas que son los que gestionan toda la vigilancia. Además hay un grupo de cuatro coordinadores de vigilantes y 29 vigilantes en activo. Esos cuatro coordinadores se hacen cargo de su propio equipo de vigilantes, de entre cinco y diez miembros, que han sido distribuidos sobre el territorio teniendo en cuenta las áreas sanitarias, las zonas básicas de población y criterios poblacionales.

De momento son 29 vigilantes pero hay otros ocho más en cartera, ya formados, por si fuera necesario incorporarlos. Los perfiles son variados hay enfermeros, sociólogos, médicos, virólogos y también administrativos de apoyo. En el equipo hay 15 enfermeros residentes de la especialidad Familiar y Comunitaria de segundo año, ocho ya en activo y siete están en el grupo de reserva, informó Susana D. Machargo.

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Susana D. Machargo
 Imagen de la playa de San Lorenzo, en Gijón
Imagen de la playa de San Lorenzo, en Gijón

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El Principado está consultado con sus servicios jurídicos las herramientas que tiene a su alcance para decretar el confinamiento o limitar la movilidad en una zona concreta del territorio en caso de que se detecte un rebrote grave de coronavirus, ahora que ha ya concluido el estado de alarma. La Administración busca un instrumento que le permita actuar con agilidad en caso de que se produzca una transmisión descontrolada, pero lo cierto es que no la espera. En los escenarios que maneja la Consejería de Salud sí que aparecen focos, como los ya detectados en dos residencias hace unas semanas. Pero se trata de situaciones controladas, con un número escaso de positivos y con una rápida identificación de los contactos estrechos, para ponerlos en aislamiento. 

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