Los expertos ven a Asturias a tiempo de frenar una segunda ola de coronavirus

Los epidemiólogos destacan la importancia de detectar con mucha rapidez nuevos contagios. El Principado constata un aumento de casos importados del exterior

Técnicos sanitarios del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), trabajan en el interior de la cabina de seguridad del laboratorio de virología de este centro de referencia del Principado
Técnicos sanitarios del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), trabajan en el interior de la cabina de seguridad del laboratorio de virología de este centro de referencia del Principado

La noticia de que el número de casos detectados de coronavirus ascendía a doce con el comienzo de la nueva semana cayó como un jarro de agua fría en una Asturias que se había mantenido sin contagios durante casi un mes, a caballo entre el final del junio y el inicio de este julio, mientras los rebrotes crecían por toda la península. Es una mala noticia con un faceta positiva, que señalaba días atras el consejero de Salud Pablo Fernández, a la hora de valorar la constatación del primer, pequeño y declarado, rebrote de tres casos en el occidente: que peor sería que no se estuvieran detectando porque la aparición de contagios es casi inevitable.

Malo encontrárselos, peor aún no estar haciéndolo. Y, dentro de la preocupación por el auge de positivos confirmados en Asturias, al menos se constata que la práctica mayoría sin casos importados, de personas que han viajado a otras comunidades y proceden de otros países y no se detecta por el momento transmisión comunitaria. Los epidemiólogos advierten de que no deben descuidarse las medidas de protección en ningún momento y menos aún para una temida segunda oleada de contagios en otoño si el covid-19 se comporta, como otras enfermedades respiratorias, de manera estacional. ¿Podría adelantarse la oleada al mes de agosto? Por lo pronto, está en manos de Asturias intentar contener esa posibilidad.

«Hay que distinguir entre los rebrotes y la segunda oleada. Lo que estamos observando en estos momentos en España son repuntes o rebrotes de la primera oleada, no es todavía una segunda oleada de una nueva fase epidémica del virus», destacó el epidemiólogo Daniel López Acuña, exdirector de Acción Sanitaria en Crisis de la Organización Mundial de la Salud (OMS), quien apuntó que «esperemos que estos rebrotes puedan ser contenidos en la mayor parte de España a pesar de que ya son cerca de 200; y lo que es muy importante es que en aquellos sitios donde se ha producido una transmisión comunitaria sostenida, como es Aragón y en Cataluña, se tomen las medidas que van más allá de contener un rebrote y es muy probable que haya que hacer confinamientos y restricciones de la movilidad mucho más drásticos y mucho más dramáticos».

En un tono similar, la epidemióloga asturiana Raquel Medialdea, especialista en salud pública y epidemióloga del Centro Europeo de Control de Enfermedades (ECDC) como EPIET en el Ministerio de Salud de Malta; resaltó que «existe el miedo de que en otoño, debido a la condición estacional de muchas de estas enfermedades respiratorias vuelva a repicar, pero no excluye que si no controlamos con rapidez las vías de introducción de virus en la comunidad ahora que todos los locales estaban controlados sí que podría dar lugar a una segunda ola».

Hay una ventaja en Asturias y es que es posible contar los nuevos casos, de momento, con los dedos de ambas manos, todos ellos muy localizados en circunstancias similares. Un caso en procedente de la República Dominicana, que tras el rastreo de contactos halló dos nuevos contagios (es el brote asturiano actual); un ovetense que viajó a Barcelona por motivos de trabajo, dos llegados de Chile, una mujer que viajó a Cataluña, un hombre que estuvo en Santander y otra mujer que se contagió en la Comunidad Valenciana. Este lunes se constataron dos casos más, uno por un viaje a Zaragoza y otro también por un traslado desde la República Dominicana.

«Una de las ventajas que tiene Asturias es que ha tenido una transmisión baja, que no hay muchos casos asintomáticos dentro de la propia comunidad, que ha reforzado su sistema de vigilancia epidemiológica y de rastreo y en atención primaria, que está detectando rápidamente los casos y hace un seguimiento rastreo de los controles rápidamente», resaltó López Acuña que, en todo caso, advirtió de que «la desventaja está en que hay un movimiento entre comunidades autónomas, que podemos tener casos importados de otras comunidades o del extranjero, especialmente en esta temporada del verano y que va a ser fundamental el mantener muy a punto el sistema de detección precoz y de seguimiento de los contactos».

Para Medialdea esta es una virtud, del Principado, «el hecho de que hayan sido detectados todos estos casos, que todos ellos hayan sido importados y que no haya habido brotes activos de transmisión local es muy, muy positivo e indica que el sistema está trabajando para intentar detectar rápidamente cualquier posible introducción, eso es fantástico y es una victoria del sistema de vigilancia asturiano que ha demostrado funcionar muy bien».

En los últimos días se han publicado comparaciones entre los sistemas de rastreo de las distintas comunidades, muchos de ellos de trazo grueso, por ejemplo analizando el número de vigilantes por población con Asturias apareciendo en un mal puesto en la lista, al lado de Madrid con 1 para cada 34.000 personas. Pero lo cierto es que los sistemas son muy variados en cada territorio, en algunos casos (como en Cataluña, subcontratados a empresas privadas) mientras que en el Principado se estableció antes del final de la desescalada, con capacidad para aumentar hasta 60 personas, todos ellos profesionales del sistema público y además coordinados con los centros de atención primaria. El presidente Adrián Barbón aseguró ayer que Asturias es una de las pocas comunidades autónomas en las que en 24 horas desde que se detecta un positivo se hace la trazabilidad de todos sus contactos estrechos, una media de nueve por cada contagiado confirmado.

«Hay que seguir teniendo las medidas presentes, no podemos olvidarnos, seguir usando la mascarilla, reduciendo el número de eventos sociales, evitando acudir a eventos multitudinarios y estando siempre alerta; teniendo un poco de generosidad y solidaridad porque el problema no es sólo infectarnos nosotros sino infectar a quienes tenemos viviendo con nosotros en la comunidad que pertenezcan a grupos más vulnerables»; destacó Medialdea.

Del mismo modo, López Acuña, señaló que «creo que hay comunidades que no está teniendo un número alto de casos porque no los están buscando, y no los están encontrando; es positivo que en Asturias se esté teniendo la capacidad de encontrar rápidamente estos casos muchos de ellos asintomáticos». El experto indicó en todo caso una advertencia para el futuro ya que «si el virus se comporta como otros virus respiratorios estacionales podamos tener una nueva ola ante la cual tendremos que estar muy preparados para contener los casos iniciales y si se salieran de control pues tener que volver a las medidas de confinamiento o de reducción de la movilidad mientras no exista una vacuna».

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