Menos horas en el aula, sin extraescolares y con grupos burbuja: así será el próximo curso escolar en Asturias

El BOPA detalla la normativa que regulará la vuelta a las aulas para cada etapa educativa. El Principado baraja tres escenarios posibles, con la suspensión de las clases en caso de confinamiento como última opción

Alumnos del IES Jovellanos de Gijón a su llegada a las aulas
Alumnos del IES Jovellanos de Gijón a su llegada a las aulas

Oviedo

La crisis provocada por el coronavirus ha dejado unas cuentas lecciones a la sociedad española. Una de las más importantes es que no pueden hacerse planes a largo plazo, que la enfermedad evoluciona a gran velocidad y que las normas que ayer valían hoy ya están desfasadas. Pero la gestión de la pandemia exige planificación y, por ello, las diferentes comunidades autónomas han ido presentando sus estrategias para afrontar el inicio del próximo curso escolar. El Principado ya había dado a conocer las líneas maestras de su plan y ahora los detalles han sido publicados en el Boletín Oficial del Principado de Asturias (BOPA). Entre las medidas más llamativas están la apuesta por las clases presenciales, el recorte de horas en el aula para los alumnos de más edad (se dedicará ese tiempo a formación online), la cancelación de las actividades extraescolares o la creación de grupos estables -también llamados burbuja- para minimizar riesgos. Todas estas novedades son para el caso de que se mantenga la situación de nueva normalidad, pero el Ejecutivo autonómico baraja la opción de un agravamiento, situación en la que debería modificarse la normativa. En caso de un nuevo confinamiento, volverían a suspenderse las clases.

Las líneas maestras de la estrategia de la Consejería de Educación para el curso 2020-2021 se engloban en dos objetivos fundamentales: priorizar la enseñanza presencial frente a la telemática e impulsar la capacitación en competencia digital del alumnado y profesorado así como del personal no docente. Además, el Principado apuesta por la jornada continua en todos los centros, el mantenimiento de los servicios de comedor y transporte y la suspensión de la actividades extraescolares y complementarias. Se escalona el comienzo y finalización de la jornada escolar, se organizan los períodos y accesos de entrada y salida del centro de forma que se eviten aglomeraciones, se crean grupos burbuja, se minimiza la interacción entre ellos y limitan las reuniones presenciales con las familias, favoreciendo la atención telemática o telefónica.

Educación también elabora un plan de contingencia general con las medidas a adoptar ante eventuales brotes de la pandemia, ya sean de carácter generalizado o localizado, que a su vez será adaptado por cada centro educativo a su situación específica. Ese plan debe contener medidas entre las que se incluyen la limitación de contactos, de prevención e higiene personales o de limpieza, desinfección o la ventilación de instalaciones. Otro elemento destacado es que se arbitran medidas de especial protección para aquellos colectivos de mayor vulnerabilidad.

Posibles escenarios

El Principado baraja tres escenarios posibles. El primero, que es el que ahora regula, es el de la nueva normalidad. En esta situación los datos epidemiológicos y las recomendaciones de las autoridades sanitarias permiten el desarrollo presencial de las actividades lectivas con las medidas de distanciamiento e higiene necesarias.

El segundo es el de las restricciones parciales o sectoriales. Se considerará este escenario cuando se produzca un empeoramiento de la situación sanitaria que implique medidas adicionales como, por ejemplo, limitar parcialmente la actividad presencial en el centro o en grupos concretos. Cada situación deberá ser valorada y, según lo que determinen las autoridades sanitarias, se plantearán actuaciones específicas para cada caso.

Por último, en caso de confinamiento, será obligatorio el cierre de los centros educativos y, por tanto, la actividad educativa en línea.

Medidas específicas en función de la etapa educativa

El BOPA recoge que constituyen aulas con grupos burbuja y con un número de alumnado no superior a 20 desde Educación Infantil hasta cuarto de Primaria. En el resto de etapas se mantienen las misma ratios existentes hasta ahora (a partir de quinto se mantendrán los grupos de 25 alumnos, en Bachillerato serán de 30 y en Formación Profesional de 20). «Excepcionalmente si algún centro supera hasta 21 el número de alumnado por aula, se cumplirán de forma estricta las medidas de prevención y protección establecidas por las autoridades sanitarias con el uso de mascarilla». Especifica el BOPA.

El Principado contempla la opción de que no se puedan constituir grupos de convivencia estable, escenario en el que se garantizará la distancia de seguridad interpersonal de 1.5 metros en las aulas.  Además, si fuera preciso, «se realizarán agrupamientos internivelares (con alumnado de distinto nivel educativo) desde Educación Infantil hasta 4.º de Primaria para todos aquellos grupos que sobrepasen los 20 alumnos y alumnas, habilitándose todos los espacios disponibles del centro para ello (aula de música, aula de inglés, salón de actos, entre otros)».

Educación infantil

Se mantiene el período de adaptación en educación infantil. Los tutores, a través de entrevista telefónica o remisión de encuesta estructurada, contactarán con las familias del alumnado de 3 años para recabar toda la información necesaria para la incorporación paulatina de sus hijos  al centro respetando, en la medida de lo posible, que el alumnado usuario de transporte escolar pueda incorporarse directamente a la jornada escolar del centro.

Secundaria, bachillerato, FP, EOI y centros para adultos

El Principado explica que en estas enseñanzas se establecerán grupos estables de alumnado procurando garantizar la distancia de 1,5 metros, y aclara que, si no fuera posible garantizar la distancia de seguridad interpersonal, será de uso obligatorio la mascarilla. Asimismo será de uso obligatorio la mascarilla en otras circunstancias en las que no se pueda garantizar la distancia de seguridad (mientras están de pie, deambulan por el aula o las instalaciones, entre otros)

La principal novedad en estas etapas es la duración de las clases presenciales, que pasará de 55 a 45 minutos por sesión. La diferencia horaria se utilizará para potenciar el uso de las plataformas digitales de la Consejería de Educación, integrándolas en la práctica docente habitual. «La diferencia horaria del cómputo semanal el alumnado realizará las tareas y actividades on line propuestas por el profesorado», concreta Educación. 

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