El Principado reforzará su equipo de vigilancia con rastreadores militares

La Voz

ASTURIAS

El presidente del Principado, Adrián Barbón, y el alcalde de Laviana, Julio García.
El presidente del Principado, Adrián Barbón, y el alcalde de Laviana, Julio García.

Barbón defiende el retraso en el inicio de curso y la alerta naranja en el oriente. El presidente explica que los escenarios de la pandemia son  «imposibles de prever»

30 ago 2020 . Actualizado a las 20:33 h.

El presidente del Principado , Adrián Barbón, ha asegurado que los escenarios ante la pandemia de la covid-19 son «imposibles de prever» y que, por la tanto, la única certeza con la que trabaja su gobierno es su intención de anteponer la salud «a cualquier otra cosa» y de «prevenir antes que lamentar». Barbón, que ha hecho estas afirmaciones tras visitar la carpa informativa del Plan de Movilidad Sostenible de Laviana Arcadia 2030, ha defendido así las últimas decisiones de su Ejecutivo, que en los últimos días ha decretado la alerta naranja en cinco concejos de la comarca oriental y ha acordado aplazar el inicio del curso escolar. En los próximos dñias, el Principado también presentarán la petición de incorporar rastreadores militares para reforzar su equipo de vigilancia.

A su juicio, aunque esas decisiones resulten «impopulares» su gobierno también fue criticado cuando adoptó otras como la obligatoriedad de las mascarillas, las limitaciones de aforo en establecimientos hosteleros o el adelanto de sus horarios de cierre, «medidas drásticas» que permitieron a Asturias estar «en mejor situación epidemiológica» que el resto de España. No obstante, ha admitido que la situación en Asturias «está empeorando» después de que acumulara hasta 25 días seguidos sin nuevos casos y que en los últimos días la cifra media diaria de los nuevos contagios se situara en torno a cuarenta por lo que los ciudadanos quieren que su gobierno no intente «contentar a todo el mundo» sino «tomar decisiones incluso equivocándose».

En el ámbito educativo, el jefe del Ejecutivo ha asegurado entender que algunos padres estén «dolidos y enfadados» por el perjuicio que les causa el retraso en la vuelta a las clases, pero ha incidido en que cuando se diseñó el curso en julio la situación era mejor y ahora es preferible esperar unos días para ver cómo evoluciona la pandemia en la primera quincena de septiembre. «La situación es muy compleja y es imposible prever los escenarios con los que vamos a trabajar. Hay novedades cada día que los alteran por completo», ha apuntado tras señalar que su gobierno prefirió esperar también a que la administración central y las comunidades autónomas acordasen «unas normas comunes para todos», recoge EFE.