Los expertos niegan la presencia de osos en mitad de los pueblos

La Fundación Oso Pardo llama a la calma tras las denuncias vecinales registradas en poblaciones del occidente

Un oso pardo cantábrico, en la cordillera
Un oso pardo cantábrico, en la cordillera

No hay osos campando a sus anchas por los pueblos. Como mucho puede haber ejemplares que se acercan a casas cercanas a bosques o situados en las montañas en busca de alimento. Suelen ser incursiones nocturnas para evitar, precisamente, la presencia de humanos. Así lo ha explicado la Fundación Oso Pardo que apuntó que «ante algunas noticias aparecidas en los medios que recogen declaraciones de vecinos de zonas oseras occidentales afirmando que los osos campan por el medio de la población y que se pasean por los pueblos como si fueran personas, la Fundación Oso Pardo (FOP) queremos dejar claro que esto no es cierto y que no hay motivo para ninguna alarma. El comportamiento de los osos no ha cambiado», señala la organización.

Los especialistas de este colectivo reconocen que los osos se sienten «muy atraídos por la fruta y la miel, y eso hace que algunos ejemplares se acerquen a los alrededores de casas pegadas al bosque o de pequeños pueblos enclavados en la montaña para alimentarse cerezas, manzanas o ciruelas» y explican que «los daños en los frutales son pagados además por la administración correspondiente».

Por tanto, según experiencia, nada nuevo. «Estos comportamientos se han producido siempre, y los vecinos lo saben. Es lógico que con la recuperación de la especie en la Cordillera Cantábrica ahora sean más frecuentes y visibles. También es más habitual que acaben siendo públicos debido al auge de las redes sociales», explica la propia Fundación.

El caso más reciente se ha producido en Orallo, pedanía del municipio leonés de Villablino, donde un vecino grabó desde su ventana a un joven oso accediendo a los ciruelos de su finca inmediata a un robledal, y cómo huye al ser descubierto. «En contraste con las declaraciones alarmistas, este vecino colgó las imágenes en las redes junto al comentario 'Despertar a las 7,45 y ver esto desde la ventana, la verdad es precioso'», explica el colectivo.

El único riesgo 

La FOP matiza que otra cosa es que deben estar atentos a que ningún ejemplar se habitúe a alimentarse en un entorno humano sin importarle la presencia de personas a pocos metros, ya sea en los árboles frutales o entre la basura que se genera en los pueblos. «Este es un riesgo que existe en todas las poblaciones de osos de mundo, y aunque este comportamiento es la excepción, puede ocurrir con ejemplares jóvenes o con osas con crías que buscan comida fácil», puntualiza. En la cordillera, reconoce, ya se ha producido algún caso esporádico en localidades occidentales de León y Asturias. Cita uno en concreto.  El primero ocurrió en el pueblo somedano de Castro en 2014, donde un joven oso comía higos y manzanas al lado de las casas y toleraba la presencia de turistas y vecinos a pocos metros. Fueron necesarias hasta cuatro intervenciones diarias durante tres jornadas para disuadirle.

Existe personal especializado en esta tarea. La Fundación explica que tanto en Asturias como en Castilla y León existen patrullas especializadas para evitar estos casos. Actúan siguiendo el Protocolo de Intervención con Osos en la Cordillera Cantábrica, aprobado el 24 de enero de 2019 por la Comisión Estatal para el Patrimonio Natural y la Biodiversidad, de la que forman parte las comunidades autónomas además de la administración central. Ese documento recoge que un oso habituado «es un oso que de manera recurrente accede a zonas habitadas en busca de recursos tróficos accesibles como por ejemplo huertas o contenedores de basura y no presentan respuesta de huida ante la presencia humana». El protocolo también aclara que «la aproximación temporal a zonas habitadas en los desplazamientos habituales de un oso o en la búsqueda de recursos tróficos y los encuentros a poca distancia sin huida inmediata del animal no se considerará como comportamientos de osos habituados». Cuando un ejemplar comienza a comportarse de esta forma, intervienen los equipos especializados para disuadirle e intentar que modifique dicho comportamiento.

El colectivo insiste en que son casos son excepcionales que no suponen motivo de alarma y desde luego no justifica declaraciones alarmistas. Los osos siempre han vivido en la Cordillera Cantábrica en armonía con sus pobladores, demostrando que es perfectamente posible la convivencia y que además la presencia del oso es un activo que contribuye a la economía local.

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