El rector, «preocupado» por el papel que el Principado reserva a la Universidad en la recuperación

García Granda reclama los fondos estatales ante el impacto económico de la pandemia


El rector de la Universidad de Oviedo, Santiago García Granda, ha señalado que desde la institución académica están «ciertamente preocupados» por el papel que el Gobierno del Principado «reserva a la Universidad en las distintas líneas de recuperación de la actividad económica y la transición hacia modelos de producción sostenible». Ha añadido que es «absolutamente necesario» que la institución académica disponga cuanto antes de los fondos de compensación provenientes del Estado ante el «importante impacto» que ha tenido la pandemia en su presupuesto.

Así lo ha dicho durante su intervención en el acto institucional de inicio del curso académico, celebrado en la Biblioteca del Edificio Histórico ante un aforo reducido, entre el que se encontraba el presidente del Ejecutivo asturiano, Adrián Barbón.

El rector pidió más recursos para la institución y señaló que el consejero de Ciencia y el presidente conocen la aspiración de la Universidad de tener «un mayor protagonismo en la toma de decisiones sobre las estrategias e iniciativas que se están poniendo en marcha, ya que la Universidad dispone de los mejores recursos humanos con los que cuenta la comunidad autónoma para diseñar y desarrolla esos nuevos proyectos».

Ha indicado que la disminución de ingresos y el incremento de gastos provocados por la crisis sanitaria «suponen un ajuste aproximado de 2,6 millones de euros no contemplados» en las cuentas de la universidad.

«Resulta absolutamente conveniente la clarificación del destino y la tramitación de los 400 millones de euros compensarán los gastos extraordinarios de la universidades, de los cuales 6,5 millones deberían ser destinados en el Principado de Asturias para esa transformación de la Educación Superior, que ya estamos llevando a cabo», ha recalcado.

García Granda, que agradeció al catedrático de Ingeniería Química Mario Díaz su lección inaugural El infierno, la ingeniería de procesos y el paraíso, ha realizado un balance de gestión durante la crisis sanitaria y los objetivos para el nuevo curso.

«Es necesario que recobremos cuanto antes la normalidad administrativa y aceleremos los procedimientos que sufrieron retrasos en los meses de suspensión de plazos administrativos, entre otros las convocatorias de plazas de Personal Docente e Investigador», comentó.

García Granda, que prevé que las elecciones al Rectorado se puedan celebrar a finales de noviembre tras quedar aplazadas en abril por el estado de alarma por el coronavirus, aprovechó su discurso para animar a la comunidad universitaria «a comenzar este nuevo curso con valentía e ilusión, pero con la reflexión y la prudencia que aconsejan las actuales circunstancias».

El rector cerró su intervención con el poema en asturiano Consuelu de Xuan Santorti, tras mostrarse convencido de que la institución seguirá progresando «con las aportaciones de toda la comunidad universitaria».

La intervención de Barbón

Por su parte, el presidente asturiano ha señalado que el consejero de Ciencia, Innovación y Universidad, Borja Sánchez, tine «perfectamente claro» el papel de la Universidad para contribuir al desafío de la transformación de Asturias.

«Mi gobierno tiene muchísimas esperanzas depositadas en la Universidad», ha asegurado, afirmando que es necesario que contribuya de forma decisiva «a construir el futuro de Asturias». «Le aseguro que no regatearemos esfuerzos, pero también le pido que se involucren directamente en nuestra realidad empresarial y social, que sean una institución aún más porosa, permeable y abierta de lo que son actualmente», añadió Adrián Barbón.

Además, el presidente aprovechó para recordar algunas medidas para la Universidad vinculadas a la pandemia, como la decisión del Principado de dejar a la institución «al margen de los ajustes presupuestarios aplicados para hacer frente a la COVID».

También remarcó que el Ejecutivo asumirá el coste de la pérdida de ingresos derivada de la congelación, otro año más, de todas las matrículas universitarias; y se ha hecho cargo, por primera vez, de las tasas de la prueba de acceso, la EBAU, de las personas cuyas familias perciben el salario social o el ingreso mínimo vital. Del mismo modo, se ha referido al contrato programa vigente hasta 2021, que permite «mirar el porvenir con cierta seguridad».

«El rector sabe que contará con los recursos que sean precisos para afrontar situaciones sobrevenidas causadas por la pandemia siempre que sean actuaciones justificadas, asumibles y realistas dentro de nuestras posibilidades presupuestarias», ha añadido.

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