«Calma tensa» y «cierto descontrol»: así ha sido la vuelta a las aulas de los universitarios asturianos

Los estudiantes vuelven a clase con quejas puntuales por aglomeraciones a la entrada de algunas facultades, las frecuencias del transporte público o la falta de material sanitario en ciertos casos

Un estudiante siguiendo una clase online.
Un estudiante siguiendo una clase online.

Asturias

Alrededor de 21.000 alumnos de la Universidad de Oviedo comenzaron ayer las clases en un contexto más extraño que nunca, con distancia de seguridad, mascarillas y medidas sanitarias de protección. El inicio del curso de la nueva normalidad ha estado marcado por el nerviosismo y las dudas de muchos alumnos ante lo que se iban a encontrar, así como por ciertas aglomeraciones y descontrol puntual en la implementación de algunas de las disposiciones de seguridad necesarias.

Algunos estudiantes consideran que, en las circunstancias actuales, no será sencillo mantener la presencia física en las facultades a medio y largo plazo. No, al menos, hasta que la vacuna de la COVID 19 sea una realidad segura, fiable y accesible para un elevado porcentaje de la población. Los docentes creen que la situación debería empeorar mucho para que el escenario cambie. 

José Antonio Gómez, decano de la facultad de Filosofía y Letras, considera que, «como profesor», este primer día ha transcurrido «sinceramente bien». «En mi caso he tenido cuatro horas de clase, de segundo y cuarto de Historia y Ciencias de la Música. Han acudido la práctica totalidad de los alumnos, cumpliendo las indicaciones de distancia y bien situados», comenta.

Explica que los alumnos «han prestado mucha atención. Los estudiantes prefieren la asistencia física y, además, la gente tiene ganas de verse y de participar». Considera que para que las clases presenciales corran riesgo «debería empeorar mucho la situación y darse una serie de factores como positivos, brotes y que las autoridades sanitarias y universitarias decidieran cerrar el centro. Yo les he dicho a los estudiantes que luchar contra la COVID 19 es tarea de todos, no solo de nuestra presencia en las instalaciones universitarias, donde la mascarilla, la distancia y el uso de gel son fundamentales. Fuera de la Universidad es donde está el mayor peligro».

Cierto nerviosismo

Juan Felipe González es alumno de cuarto del doble grado de Derecho y Administración de Empresas. Indica que, antes de la vuelta a las aulas, recibieron un protocolo de actuación, que contenía ciertas normas individuales de actuación y los procedimientos más generales. Según González, en este primer día pasó «un poco de nervios, ya que nadie sabía realmente a lo que se iba a enfrentar».

Reconoce que ha experimentado «cierto descontrol ya que, por ejemplo, muchos profesores no tenían el material para desinfectar las aulas». Asimismo, «la cafetería y la barra estaban llenas aunque, eso sí, la gente respetaba el espacio de paso por el pasillo». No obstante, considera que los alumnos, en general, «se lo toman en serio».

No está seguro del todo de que la asistencia física a su facultad sea 100% posible a medio y largo plazo en un contexto de convivencia con la COVID 19. «Sinceramente creo que puede que a la larga no sea viable del todo la presencialidad en la Universidad. Hay que tener en cuenta que la COVID 19 es un virus que no controlamos», concluye.

Alejandra Díaz Rocha cursa cuarto de Derecho y ejerce como vocal de estudiantes del Consejo Social de la Universidad de Oviedo. Esta mañana ha acudido tanto a las clases en su facultad como a la primera reunión del consejo que, en este caso, «se ha celebrado de manera normal, sin ningún problema y con la presencia del presidente y todos los consejeros».

Entre las incidencias subraya que, por ejemplo, en el caso de la Facultad de Derecho, «la empresa de limpieza no había comunicado a los trabajadores que había que hacer un doble turno». También ha habido ciertos problemas, recurrentes en este caso, con la «frecuencia de los autobuses a las facultades». En definitiva, ha sido un retorno con «normalidad, pero también con una calma tensa».

Explica que se han dado algunas «aglomeraciones a la entrada de la facultad de Economía». «Es cierto que era el primer día, pero a lo mejor hubiera sido algo bueno conocer antes los protocolos», añade. Cree que «viendo la evolución de los casos», la vuelta a un modelo no presencial «es algo que no se puede descartar».

Díaz Rocha critica, asimismo, que «no han abierto la mayoría de los comedores de estudiantes», lo que supone «un importante gasto mensual por comer el menú o medio menú». También ve necesaria una «mayor frecuencia de trenes y autobuses». «Al final salimos todos del mismo autobús y por eso, en parte, se dan aglomeraciones a la entrada de las facultades», argumenta.

Anahí López, portavoz del Sindicato de Estudiantes en Asturias, considera que en la Universidad asturiana de la nueva normalidad «ha habido muy pocos cambios». «Todo lo que estamos viviendo ha dejado al descubierto las carencias del sistema educativo a nivel general», recalca. Critica el hecho de que se haya «mantenido la EBAU. Además, ha habido una subida de las notas de corte sin justificación», lo que «ha dejado a miles de estudiantes asturianos fuera de las carreras que querían estudiar».

Considera imprescindible un «plan de rescate para la educación pública» que se asiente en la «gratuidad de las tasas» y la «eliminación de la selectividad». Resalta que en esta vuelta a las aulas «se está intentando asegurar la presencialidad al 100%». Y es que, a su juicio, «con estos meses de confinamiento se ha visto que nada puede sustituir a la educación presencial».

Respecto a la posibilidad o no de poder mantener la asistencia física a las universidades a medio-largo plazo, apunta que «no se puede responder, pero hay que asegurar que las evaluaciones o la enseñanza online sean una realidad».

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