Busco casa de pueblo en Asturias: cuánto cuestan y cuál es su estado

La pandemia de coronavirus sí ha cambiado el perfil de compradores de inmuebles rústicos: lo primero que preguntan es por la conexión a internet

Casa rústica en Pendones, en Caso
Casa rústica en Pendones, en Caso

Redaccion

«Si te gusta vivir en la alta montaña pero no en un lugar aislado, esta casa de dos plantas con buhardilla y un pequeño terreno te está esperando». La casa, que es la de la fotografía que abre estas líneas, se vende en el pueblo de Pendones, en Caso, en pleno parque natural de Redes. Es adosada, tiene 90 metros cuadrados, cuesta 65.000 euros y está para entrar a vivir. Es uno de los cientos de anuncios de casas rústicas, de pueblo, que están a la venta en la actualidad en Asturias. Un mercado inmobiliario que parece estar despertando un creciente interés a consecuencia de la pandemia de coronavirus, pero que aún es incipiente sobre todo porque la oferta es mucho mayor que la demanda.

¿Qué buscan y qué encuentran quienes se plantean comprar una de estas propiedades en Asturias? «La pandemia ha cambiado el perfil tipo del comprador y lo que se busca», asegura Juan Carlos Suárez, de Prada Inmobiliaria, en Villaviciosa, «hasta ahora en los pueblos se estaba vendiendo principalmente segunda residencia y ahora la gente de grandes ciudades, como puede ser Madrid por ejemplo, ya mira con vistas a primera residencia o segunda residencia temporal que acabe siendo primera residencia». Lo primero que miran, dice, es si la conexión a internet es buena. O simplemente si la tiene, claro.

«Lo de internet es vital para fijar población, eso ya es un suministro tan básico como la electricidad», apunta Suárez. «Tenemos una demanda que, aunque no es muy grande, sí es importante de gente de fuera de Asturias para quienes lo más importante es tener internet», confirma también Catarina Valdés, de la inmobiliaria Erssy Pozueco, en Pola de Laviana. La conectividad, para este tipo de clientes de fuera de Asturias, es más importante que la proximidad de la vivienda a una ciudad o a la costa, que es lo que prefería el comprador tipo hasta ahora.

«Son personas que se están planteando vivir en pueblos y lo primero que te preguntan es cómo va internet para poder trabajar a lo mejor dos o tres meses… Te dicen que les encantaría poder vivir por ejemplo en Caso, que es tan bonito, pero también poder trabajar desde ahí a una buena velocidad», insiste Valdés. De momento la conectividad es una asignatura pendiente en el medio rural asturiano, pero al menos ahora son muchas las administraciones, empezando por la Unión Europea y sus fondos, empeñadas en resolverla.

Mejor para entrar a vivir y con terreno

Quienes buscan casa en Asturias, ya sean de fuera de la región o no, coinciden en cómo quieren el estado de la vivienda: terminada, para entrar a vivir. «Y eso no abunda tanto», dice Juan Carlos Suárez, que explica que también se buscan viviendas de dos, tres o cuatro habitaciones y terreno. «Lo que no tiene finca se vende muy mal», añade Suárez, que además de Villaviciosa, trabaja por Colunga, Cabranes o Infiesto.

Catarina Valdés coincide en señalar que las casas de pueblo adosadas y sin terreno, o sin una antojana o una terraza amplia, tienen menor demanda. Cuesta más venderlas. Los compradores que ya viven en Asturias y buscan una casa de aldea quieren que tenga terreno. El condicionante de los potenciales compradores de fuera de Asturias es internet, pero el de los de aquí, que tenga algo de finca.

«Sobre todo se busca tener un poco de terreno, no mucho, para tener algo de expansión. Lo primero que sale es la casa con finca», indica, explicando que la pandemia de coronavirus, al menos en la cuenca del Nalón, también ha impulsado a propietarios a poner a la venta sus viviendas deshabitadas. «Pero ya llevábamos dos años con muchísima más oferta que demanda. Hay mucho mercado y se vende mucho, pero hay más gente que quiere vender que gente que quiera comprar», indica.

Escasa oferta en alquiler y las tres B

Justo al contrario de lo que está ocurriendo con el mercado del alquiler de casas rústicas: «Ahora tenemos más demanda de alquileres que oferta porque hay poco en alquiler. Las casas rústicas se prefieren vender que alquilar. No hay, y es aún más complicado de alquilar si se busca que tengan un poco de terreno».

Quienes se plantean comprar una casa de aldea tienen muy presente la regla de las tres B: bueno, bonito y barato. «Es lo que quieren todos», dice Valdés. Y además van al chollo. Por ejemplo, si por una casa piden 90.000 euros, ofrecen 50.000.

El precio medio que se busca: menos de 100.000 euros

En general, el precio medio que buscan los potenciales compradores actuales ronda los 100.000 euros, haya o no haya que reformar la casa. «Y si es por debajo de 100.000 euros, mejor que por encima». Que haya mucha oferta, y menor demanda, condiciona los precios. «Ya están bajos y, si la casa tiene un precio razonable de mercado, esperas un poco y al final se vende. Hay que estar dentro del valor del mercado», dice Caterina Valdés.

¿Cuánto cuestan y cómo son las casas a la venta en los pueblos de Asturias? Básicamente son de dos tipos: para rehabilitar de manera integral o parcial o para entrar a vivir. Las primeras van desde los 10.000 euros a los 80.000, 90.0000 o 100.000 euros. La horquilla de precios de las casas para rehabilitar es muy amplia, tanto como el estado en el que se puede encontrar la propiedad. Aunque en el precio pesa dónde se encuentre.

Juan Carlos Suárez explica que en la marina, en la franja costera, quedan pocas viviendas para reformar porque en estos últimos años la demanda fue alta y se vendieron en su mayoría. «Según vas hacia el interior de Asturias, ahí sí que aumenta el número de casas que están para reformar porque se venden muchas menos y el stock no baja», indica. Los precios, añade, dependen muchísimo del lugar en el que se encuentre la vivienda en venta «por no decir que dependen más de la ubicación que del estado de la casa».

Cuanto más cerca de la costa o más próxima esté a un enlace de la autovía, mayor será el precio en comparación con una vivienda situada «en una zona mal comunicada o alejada de la costa y de algún centro urbano». También señala que son pocas las casas antiguas que se arreglan con una reforma mínima, «la mayoría de las veces te cuesta más que la casa». «Normalmente las casas anteriores a los años 80 ya te piden una reforma integral», dice. «La construcción hoy en día, en el tema de los aislamientos, las condensaciones, las humedades y demás, ni tiene nada que ver con lo de antes. Muchas veces cuando cambias el tejado parece que el resto viene ta como añadido».

Catarina Valdés apunta que «algunas son casonas de piedra para rehabilitar enteras y luego hay otras que tienen 70 años y hay que hacer alguna reforma para adaptarlas al siglo XXI, pero eso ya lo calcula el comprador. Cuánto le cuesta acondicionarla y ponerla bien. Suma y cuanto más barato, mejor», recuerda, señalando que las casas para reformar que rondan los 80.000 o los 90.000 euros en la cuenca del Nalón tienen más de 300 metros cuadrados. «Si estás próximo a la costa, a Gijón, a la autovía, hablamos de los 100.000 euros, pero en un pueblo peor comunicado lógicamente el precio baja a menos de a mitad. También depende de si la finca es pequeña o grande», añade Juan Carlos Suárez.

Las segundas viviendas, las que están para entrar a vivir, parten de los 90.000 euros, 100.000 o 150.000 euros, dependiendo de nuevo de su ubicación. «Si no son grandes, por 90.000 o 100.000 euros se pueden conseguir casinas de dos habitaciones», dice Valdés, que explica que hay un tercer mercado de comprador, el empresarial, al que también le ha influido la pandemia de Covid-19 y que, pese al buen verano que ha tenido el turismo rural, se lo está pensando varias veces antes de invertir en estos momentos.

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