Más hogar y menos residencia, así es el proyecto de geriátricos de la Asturias del futuro

ASTURIAS

Con grupos afines, cocina que se pueda usar, horarios adaptados y abiertos a las familias, el Principado pondrá en marcha la experiencia piloto en un centro público y otro privado en 2021

01 nov 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Por ser Asturias una de las comunidades más envejecidas del mundo, los estudios y programas sobre los modelos de residencias de ancianos, los modelos de formas de convivencia en la tercera edad, han protagonizado varias iniciativas en el ámbito político. A todo ello se sumó en el último año la catástrofe de la pandemia, con un impacto terrible en los geriátricos y que ha llevado a replantear el sistema de atención a los mayores a medio plazo. Con este afán, el presidente asturiano, Adrián Barbón, anunció en el debate sobre el estado de la autonomía esta semana la puesta en marcha el año próximo de dos programas piloto, uno en una residencia pública y otra de gestión privada, para rediseñar la forma en la que se pasan los últimos años de la vida, con la idea de convertir las residencias en verdaderos hogares buscando grupos que compartan gustos y aficiones. Centros abiertos a las familias, sin distintivos institucionales para que que sean como una verdadera casa, hasta con una cocina que se pueda usar.

El Principado aún no ha designado qué dos residencias desarrollarán esta experiencia piloto que, en todo caso, arrancará en 2021. Con todo, el eje sobre el que gira la propuesta es la «unidad de convivencia», grupos reducidos, de una decena de personas, primando criterios de afinidad personal y también especialmente dirigidos a quienes padecen demencia.

Fuentes de Derechos Sociales remarcaron que el concepto de unidad de convivencia responde a «espacios de cuidado dirigidos a personas de alta dependencia, principalmente con demencias, cuya organización pretenden crear entornos cotidianos. Donde la terapia y las actividades cotidianas se entremezclan para generar bienestar bajo un ambiente hogareño». En este sentido señalaron que los horarios se adatarán a los ritmos de los residentes y se buscará que los familiares participen de la vida cotidiana de los centros.

Dentro de la guía de los programas piloto destinados a cambiar el modelo asistencial de estos geriátricos se incluyen iniciativas concretas como:

  • Cada unidad con una capacidad de 10 personas, dirigida a personas con demencia, con distintos grados de deterioro cognitivo.
  • Selección de las personas por afinidades y modos de vida similares que puedan facilitar una convivencia significativa para su estilo personal.
  • Habitaciones individuales.
  • Dependencias comunes dotadas como una casa normal, evitando los sillones alineados, y zona de comidas que permitan comer a profesionales, familiares y residentes.
  • 1 cocina para realizar labores domésticas.
  • Acceso fácil al exterior.
  • Decoración exenta de detalles institucionales o sanitarios, elementos personales por todo el espacio, no solo en la habitación.
  • Adaptación de las ratios a la unidad y necesidades de los residentes.
  • Programa de voluntariado para favorecer la movilidad y el ocio.
  • Asignación estable de los profesionales (reducción la rotación)
  • Polivalencia de los espacios
  • Flexibilidad de horarios y organización de la vida cotidiana.
  • Metodologías para la atención personalizada: elaboración de historias de vida, planes de atención y vida, etc.
  • Asignación de profesional de referencia como persona de confianza y responsable de velar por la atención personalizada y el bienestar de la persona.

«En Asturias tenemos una población longeva cuya dependencia del sistema de cuidados no se relaciona directamente con la edad, todos conocemos a alguna persona con 70 años que padece Alzheimer y otras personas que con mayor edad, 80 o incluso más de 90, puede vivir de forma independiente. Cada persona debemos encontrar un apoyo adecuado en la red de cuidados de larga duración y por supuesto apoyados desde la coordinación sociosanitaria», destacaron desde Derechos Sociales.

Aunque el debate sobre nuevos modelos de residencia en la tercera edad lleva presente en Asturias varios años, con propuestas como el cohousing, o las cooperativas, el impacto de la pandemia ha sido clave en la reflexión sobre un nuevo diseño. Y no es extraño, en esta segunda ola, y según los últimos datos dados a conocer el pasado jueves, Salud ha detectado entre el 20 y 26 de octubre un total de 11 brotes de coronavirus en residencias de personas mayores, cada uno de los cuales suma al menos tres casos de covid-19. En total, se han contabilizado 235 positivos, entre residentes y trabajadores.

En 2018, el Principado publicó el informe Estrategia de Envejecimiento Activo «Estrena» con algunas de las claves para abordar cómo serán los mayores asturiano en el futuro inmediato. Ese informe señala que la forma de convivencia más habitual entre la población de personas mayores asturianas «es en pareja» y la mayoría de ellas están casadas, pero con diferencias por sexos ya que entre los hombre predominan los matrimonios pero en las mujeres las viudas. Entre la población asturiana mayor de 64 años, el 43,8% de las mujeres y el 21,7% de los hombres no cuentan con apoyos para su cuidado. La persona que fundamentalmente cuida de los hombres mayores es la pareja (17,4%), seguida del propio hombre con otra persona contratada (13%). Sin embargo, el cuidado de las mujeres mayores recae principalmente en otro familiar (15,6%) seguido de personal contratado (12,5%).