«El confinamiento domiciliario sigue siendo necesario y nos daría una caída drástica de la curva»

El exdirectivo de la OMS Daniel López Acuña, uno de los expertos que asesora al Principado, explica que «todos los países europeos que han empezado a confinar están viendo los efectos positivos»

Daniel López-Acuña, en una imagen de archivo
Daniel López-Acuña, en una imagen de archivo

Redaccion

«Habríamos logrado mucho más impacto para moderar la curva si hubiésemos ido a un confinamiento domiciliario hace dos semanas y media», asegura el epidemiólogo y exdirectivo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) Daniel López Acuña, que sigue desde Gijón la evolución global de la pandemia de coronavirus y que lleva meses asesorando al Gobierno del Principado. Hace dos semanas los contagios diarios todavía no habían superado la barrera de los 300. El viernes pasado se tocó techo con casi 800 nuevos positivos.

-¿Por qué esta segunda ola está siendo tan agresiva particularmente en Asturias?

-Tenemos un fenómeno general de una ola intensa y agresiva en toda Europa. A partir del 15 de octubre, se dispararon los casos prácticamente en todos los países. Es una situación que puede estar dada por varios factores como la contagiosidad del virus por mutaciones y por el cambio de temperaturas, que provoca que haya más actividades en interiores y en espacios poco o mal ventilados. Otro factor que influye es que Asturias es una de las comunidades con menos penetración del virus en la fase de la primavera y esto nos sitúa con más vulnerabilidad, con más gente expuesta a la posibilidad de infección. No es lo mismo que otras comunidades en el centro de España que tuvieron diez veces más incidencia que Asturias y que, como consecuencia, no tienen ese mismo volumen de personas que hoy hay en Asturias susceptibles a la infección.

-Asturias, además, es la comunidad autónoma más envejecida de España. 

-Ese es un tercer factor: hay una población mayor, envejecida, que es la más susceptible y por ello genera mucha más severidad, necesidad de hospitalización y de utilización de las UCIs e incluso un alto número de fallecimientos. Pero hay otro factor determinante y es que nos hemos relajado en las conductas. Buena parte de los contagios tienen que ver con reuniones familiares y grupales de amigos. Hay también un incremento en los brotes que se producen en las residencias geriátricas. Por otro lado, en los espacios laborales y en los escolares hay que extremar la vigilancia para que no se produzcan demasiados brotes, pero fundamentalmente la relajación que hemos tenido en las semanas pasadas en las conductas en materia de hostelería, consumo, terrazas, relaciones interpersonales, congregaciones…, todo eso se suma a los demás factores.

-Forma parte del comité asesor y de seguimiento de la covid en Asturias. ¿Cuál es la función de este comité?

-Es un comité asesor al Gobierno, no es un comité que decida nada. Es un comité que analiza, recomienda, da puntos de vista. Eso es muy importante entenderlo porque de las reuniones del comité no surge ninguna decisión. Las decisiones las toma la Consejería de Sanidad o las toma el presidente del Principado, con todos sus consejeros, dependiendo de las medidas de que se trate. Pero la idea es tener un espacio de discusión con expertos independientes de múltiples disciplinas para poder tener un análisis objetivo. Un análisis que permita entender qué tipo de acciones merecen la pena o pueden llevarse a cabo y que, además, evalúe también el impacto de esas decisiones que se han llevado a cabo.

-Esta semana el Gobierno asturiano, en vista de que la incidencia de covid sigue al alza, decidía prorrogar las medidas restrictivas que llevan entre dos y tres semanas en vigor.

-Las medidas que se están tomando eran necesarias y han ayudado a que no se eleve aún más la incidencia y la presión asistencial. Y estoy hablando del confinamiento perimetral de la comunidad, del toque de queda y de los cierres tanto de las ciudades en las que se ha tomado esta medida como en las que pueda tomarse en un futuro. También las restricciones que han sido impuestas a algunas actividades han sido muy importantes. Asturias ha estado a la cabeza de tomar las decisiones que puede dentro del margen que tiene como comunidad autónoma. Al no haber un estado de alarma que permita reducir los derechos fundamentales en cuanto a movilidad y a que se pueda permitir el confinamiento domiciliario, la comunidad no puede ir más allá de lo que le permite el ordenamiento jurídico y sus competencias autonómicas. Desde mi punto de vista, al igual que lo planteó el presidente hace ya casi dos semanas y media, lo adecuado hubiera sido ir a un confinamiento domiciliario que redujese mucho más la interacción entre personas.

Que no se permitiera hacer un confinamiento ha maniatado a las comunidades autónomas como Asturias

-Ya se han cumplido también esas dos semanas que, ante la solicitud hecha desde Asturias, había pedido el Gobierno central para valorar el impacto de las restricciones y los cierres en la evolución de la curva…

-Lamentablemente ni en Asturias ni en otras comunidades se permitió hacer ese confinamiento por parte del Ministerio de Sanidad y de la autoridad sanitaria estatal ni del Gobierno central, y esto creo que ha maniatado a las comunidades autónomas como Asturias. Habríamos logrado mucho más impacto para moderar la curva si lo hubiésemos hecho hace dos semanas y media. Pero, en todo caso, creo que debemos de seguir insistiendo.

-¿Cree que sigue siendo necesario entonces ir a un confinamiento domiciliario?

-Desde mi punto de vista, sigue siendo necesario no sólo en Asturias, sino prácticamente en toda España. Hay 12 provincias que tienen incidencias de más de 800 casos por 100.000 habitantes y en casi todo el territorio español se está por encima del nivel de alerta que, según la OMS y los centros para el control de enfermedades, aparece cuando la incidencia supera los 250 casos por 100.000 habitantes. Desde mi óptica, tenemos que hacer todo lo que podamos hacer en Asturias para reducir la interacción de personas y, con ello, la transmisión del virus. Eso por un lado. Por otro, tenemos que hacer todo para ir a por la enfermedad e identificar asintomáticos positivos. Si hay algunas restricciones más que se puedan tomar en la movilidad y en la interacción de personas dentro del límite jurídico que existe con el actual estado de alarma, hay que hacerlo. No hay que bajar la guardia con respecto a las medidas ya tomadas. Hay que sostenerlas y continuarlas, así como intensificar los cribados, pero no los masivos e indiscriminados, sino focalizados hacia poblaciones de alto riesgo.

-¿Qué importancia pueden tener los test de antígenos?

-Está muy bien que Asturias haya incorporado los test de antígenos pero tenemos que entender y recordar que no sustituyen a las PCR. Deben utilizarse de forma complementaria con las PCR. Los test de antígenos no tienen buena fiabilidad en situaciones de carácter asintomático. Funcionan bien cuando hay síntomas o cuadros sospechosos. Es decir, está muy bien que se puedan usar para el diagnóstico, por ejemplo, en los centros de salud, en las urgencias hospitalarias o en los ámbitos clínicos, pero no podemos pensar que los test de antígenos nos van a resolver el problema haciéndolos masivamente en farmacias o en cribados poblacionales. Hay que usarlos de manera complementaria y siempre de forma inteligente.

Postergar por prudencia la decisión sobre si se levantan algunas medidas o no, o sobre si se agudizan, es acertado

-Tras tocar techo el pasado viernes con el número de contagios diarios, las cifras oscilan entre menos de 300 y más de 400. ¿Qué lectura se puede hacer de estos últimos días? ¿Cuándo se verán los efectos de las restricciones vigentes?

-Los impactos no se ven en las cifras de un solo día ni de manera inmediata. Hay que esperar en un margen de 10 a 20 días para ver el impacto de las medidas que se van tomando. Las cifras del viernes son muy preocupantes, pero el fin de semana y los dos primeros días fueron mejorando, aunque todavía siguen siendo altas y la presión asistencial sigue siendo muy elevada. No podemos todavía sacar conclusiones en tan pocos días de oscilación. Tenemos que seguir viendo las tendencias, pero sobre todo tenemos que seguir con las medidas para que no suba la incidencia. Eso es lo más importante en estos momentos. Postergar por prudencia la decisión sobre si se levantan algunas medidas o no, o sobre si se agudizan, es acertado.

-El lunes se considerará, de hecho, si se reabre el comercio minorista.

-Es bueno que se haya postergado hasta el lunes. Hay una serie de acciones y medidas sanitarias que hay que seguir fortaleciendo: los hospitales, la capacidad de UCIs, el hospital del recinto ferial, el seguimiento y el rastreo, la atención primaria y, sobre todo, la realización de pruebas de PCR. Asturias ha hecho una magnífica tarea al incrementar casi seis veces su capacidad de hacer esas pruebas; hay que seguir con ello para poder realizar unas 10.000 pruebas de PCR por día. Debemos tener muy en cuenta la fatiga del personal, la saturación de la asistencia sanitaria, el riesgo de colapso, y por eso creo que la acción más importante es reducir la incidencia para poder reducir la curva de presión asistencial.

-La estancia media del más de centenar de pacientes que se encuentran en la actualidad en las UCIs asturianas oscila entre tres semanas y mes y medio.

-Es una ocupación muy larga, realmente es muchísimo. Por eso la saturación es muy compleja, porque es acumulativa y no están yendo las entradas y las salidas al mismo ritmo.

Si la incidencia no se abate suficientemente habrá que seguir con las medidas restrictivas aún cuando son muy difíciles sin duda desde un punto de vista económico

-¿Qué escenario tendría que darse el lunes para empezar a hablar de reabrir actividades económicas como el pequeño comercio?

-La decisión del comité de crisis será en función de cómo venga la evolución. En pocas palabras, si la incidencia no se abate suficientemente yo creo que habrá que seguir con las medidas restrictivas aún cuando son muy difíciles sin duda desde un punto de vista económico, pero en estos momentos tenemos un gran objetivo, que es reducir la transmisión y hay que hacerlo con las medidas que sirven. ¡Ya quisiéramos poder hacer, desde mi punto de vista, el confinamiento domiciliario porque nos daría como en Israel o en Irlanda una caída drástica de la curva! Todos los países europeos que han empezado a confinar están viendo los efectos positivos en el doblegamiento de la curva.

-Hay quien ya estará pensando en las navidades… 

-Tenemos que empezar a cambiar el chip y pensar que mientras que no cambiemos la incidencia y la dinámica de la epidemia vamos a tener que pensar en unas navidades muy distintas.

-También se viene advirtiendo con insistencia del riesgo de los espacios cerrados ante el contagio por aerosoles.

-Por eso hay que ser muy parsimonioso con el tema de las reaperturas. Algunos estudios científicos ya han mostrado por ejemplo que los espacios de hostelería, los gimnasios y los lugares de culto son sitios de alto riesgo de transmisión. Las partículas que echamos por la boca quedan flotando en el aire por un tiempo y, si entramos en contacto con el virus en ese aire que está flotando y no tenemos protección, podemos tener un contagio

-Abundan las noticias sobre vacunas. ¿Cómo está realmente ese escenario?

-Ese escenario está verde. Hay avances, hay anuncios de efectividad pero todavía no estamos a la vuelta de la esquina. No estamos listos porque ya hayamos concluido las fases de seguridad y eficacia. No tenemos todavía ni la garantía de que son plenamente seguras y eficaces, ni la posibilidad de una producción masiva. Entonces tenemos que ser más pacientes. Desde mi punto de vista, no vamos a tener esto operativo hasta la primavera, si nos va bien.

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