«Mi expareja me amenazó de muerte. Tuve pesadillas en las que veía como me apuñalaba»

Una víctima de violencia machista cuenta cómo vivió el infierno de su maltrato y, sobre todo, cómo volvió a confiar

Ilustración del «Protocolo contra el maltrato» presentado en Galicia
Ilustración del «Protocolo contra el maltrato» presentado en Galicia

Las mujeres víctimas de violencia machista al principio no son conscientes del problema. En ocasiones normalizan esas conductas que les hacen sentir tan mal y justifican el comportamiento sus parejas. Pero, sin embargo, es posible dejar atrás a sus maltratadores, por muy difícil que sea, y empezar una nueva vida. Beatriz Díaz, nombre ficticio de una víctima, asegura que vivió varias relaciones de maltrato, pero consiguió rehacer su vida.

«Con tan solo veinte años fui víctima de violencia psicológica. Pero qué iba a saber en aquella época lo que era. No reconoces lo que te está sucediendo, pero sabes que estas tristes», asegura Díaz, quien explica que ha llegado a sentirse aislada por las actitudes de ridiculización de su pareja. La segunda relación también estuvo vinculada al maltrato. «Durante tres años me comparó todo el rato con su expareja y no sufrí la violencia física de milagro», afirma.

«Estábamos de vacaciones y me sacó de la cama a las tres de la mañana porque quería ir de fiesta», relata Beatriz Díaz. Esta mujer, de 39 años y ciega, asegura que las personas con discapacidades son más propensas a sufrir violencia machista. Lo cierto es que consiguió dejar a su pareja porque se enteró de que este le era infiel. Pero salió de un problema, pero meterse en otro. «Mi última relación fue la más peligrosa», recalca Díaz.

Hace siete años conoció a un chico, que era amigo de sus amigos, y empezaron a salir juntos. Como no vivían en la misma ciudad se comunicaban a través de Internet. «Me descargué un programa en el ordenador para poder hablar con él y lo que hizo fue hackeármelo. Me espiaba», explica Díaz quien asegura que a partir de ahí ya dejó de confiar en él. Pero, el calvario de verdad empezó cuando lo dejaron. «Me llamaba a todas horas, se intentaba comunicar conmigo por todas las vías e, incluso, me amenazó de muerte», describe.

Tal fue el infierno en el que vivía que esta mujer llegó a tener pesadillas. En ellas «veía como me apuñalaba». Esto le hizo estar un año y medio en alerta y con miedo. «En el caso de que me hubiese perseguido, por mi condición física, yo no lo hubiese visto venir», explica. Díaz asegura que no la llegó a pegar, pero sí de otras maneras. «Me hundió psicológicamente. Tenía que estar exclusivamente para él. Además, me busco problemas con gente porque a través del ordenador habló con mis amigos como si fuera yo. Era un manipulador, me utilizó», añade. 

Aún así, nunca fue capaz de denunciarle. «Me arrepiento y me culpabilizo por no haberle hecho. No lo hice porque por aquel entonces no había juzgados profesionalizados en la violencia machista y además no quería pasar un mal trago en el caso de que fallasen en mi contra», explica. Pero, sin embargo, Díaz sí que hablo con una amiga abogada y esta le evidenció que, si se peritaban el ordenador, hay pruebas más que suficientes porque el tema es muy serio. «Físicamente no me violó, pero sí mi intimidad», sentencia.

Ahora ya es libre y ha conseguido rehacer su vida. Cuando empezó con su actual pareja, se lo tuvo que pensar mucho. «De hecho cuando me pidió salir le dije no te voy a mentir: Me apetece estar contigo, pero tengo mucho miedo. Me costó mucho asimilar que me quería. Te da miedo volver a confiar en alguien, abrirte al 100% y que te dé el portazo». Por eso, ahora apuesta por vivir el día a día y disfrutar de las pequeñas cosas. Pero, sin embargo, cada 25 de noviembre, personalmente, le afecta. «Te vienen todos los fantasmas a la cabeza», asegura.

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