El Gobierno asturiano defiende la armonización fiscal para lograr un «estado más igualitario»

El Principado resalta que los tributos de la comunidad no aumentarían y que la iniciativa busca «que todos los ciudadanos disfruten de unos niveles mínimos de servicios públicos»

Adrián Barbón
Adrián Barbón

La propuesta de iniciar una armonización fiscal entre tributos autonómicos, esto es, establecer un intervalo con mínimos y máximos en tasas que cobran las comunidades, ha despertado una nueva tormenta política, por un lado porque el primero en anunciarla como acuerdo para los presupuestos fue el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, señalando además a Madrid como «paraíso fiscal» y por otro por la reacción de la presidenta Isabel Díaz Ayuso que habló de «robo a los madrileños». Sin embargo, desde el Ejecutivo asturiano se ha recibido con satisfacción la idea de poner en marcha la armonización de tributos, ya que es además de una reivindicación defendida por los gobiernos socialistas del Principado en esta y en la anterior legislatura.

Fuentes del Ejecutivo asturiano recordaron que la armonización fiscal había sido reclamada tanto por el presidente Adrián Barbón como por la consejera de Hacienda, Ana Cárcaba y señalaron que «de lo que se trata es de definir un margen claro de actuación por parte de las comunidades sobre unos tributos que, no lo olvidemos, son estatales. Se trata de una armonización similar a la que existe en el ámbito de la Unión Europea, necesaria para garantizar el principio de igualdad y que todos los ciudadanos disfruten de unos niveles mínimos de servicios públicos en todo el territorio nacional».

En este sentido recalcaron que «tal como la entendemos, la armonización no vulnera la autonomía ni reduce la corresponsabilidad fiscal: se trata de establecer una horquilla de topes máximos y mínimos común para todo el Estado que evite situaciones de competencia desleal como las que se dan actualmente. Por lo tanto, no conllevará un aumento de la presión fiscal en Asturias».

Las mismas fuentes del Gobierno asturiano, insistieron en que una armonización redundaría en un «estado más igualitario» y que «robustecerá el Estado de bienestar, algo indispensable en estas circunstancias».

Por si parte, la secretaria de Organización de la FSA, Gimena Llamedo indicó que «el Gobierno de Asturias y su presidente y secretario general de la FSA, Adrián Barbón, ha sido siempre uno de los más firmes y claros defensores de impulsar la armonización fiscal. Es fundamental tomar medidas contra el dumping fiscal y la competencia desleal, que favorece las competiciones tributarias y acaba debilitando el estado de bienestar. La armonización fiscal permitirá robustecer los servicios públicos, algo especialmente importante en la actual situación. Para Asturias, se trata de una noticia positiva».

Cinco claves que desmontan el mito del infierno fiscal asturiano

Luis Ordóñez
Detalle de «El infierno» de Peeter Huys
Detalle de «El infierno» de Peeter Huys

La comparativa de tramos y tasas entre comunidades desmiente que la presión fiscal en el Principado sea más elevada que la media

Quizá por estar en una periodo prolongado, casi permanente, de campaña electoral, en los últimos meses se dio un enfrentamiento inédito entre comunidades a cuenta de la política fiscal, dos modelos enfrentados el de Asturias y Madrid que se cruzaron acusaciones de de insolidaridad hacia la megaurbe central, por parte del presidente del Principado, Adrián Barbón, y de «infierno fiscal» al norte por parte del consejero madrileño de Hacienda, Javier Fernández-Lasquetty. El concepto de «infierno fiscal» no es nuevo y, de hecho, se trata de un argumento recurrente de los partidos asturianos del espectro conservador, desde PP a Vox, cuya diputada Sara Álvarez llevó esta misma semana al parlamento autonómico. 

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