Asturias sufrió una fuga de ricos a Madrid más intensa que la media

Un estudio sobre el impuesto de Patrimonio recalca que la desigualdad crece en la capital y que muchas deslocalizaciones fiscales son ficticias


El debate sobre una armonización de tributos entre las autonomías, introducido en los presupuestos generales del Estado, despertó una enorme polémica al cruzarse acusaciones, especialmente dirigidas a la Comunidad de Madrid, por actuar como una especie de paraíso fiscal dentro del propio territorio nacional. La capital tiene enormes bonificaciones y exenciones en tributos desde sucesiones a patrimonio que ofrecen muchas ventajas para los más afortunados. Son varios los territorios que han acusado a Madrid de practicar un dumping fiscal, atrayendo a las personas más acaudaladas aunque no siempre trasladen realmente su residencia a la ciudad. Términos como dumping o paraíso fiscal quizá no sean los más adecuados pero la mudanza de ricos, como las meigas, haberla hayla.

No es una opinión subjetiva sino las conclusiones de un estudio académico. Obra de los economistas, David R. Agrawal, Dirk Foremny y Clara Martínez-Toledano, Paraísos Fiscales, Wealth Taxation, and Mobility, se ha centrado en evaluar el impacto de la bonificación total del impuesto de Patrimonio en Madrid y tiene consecuencias, una concentración de la riqueza en la capital y una merma de recaudación para la periferia a la par que se incrementa la desigualdad entre regiones.

Un resumen del estudio fue recogido por el blog económico Nada es gratis. La Voz de Asturias ha tenido acceso al informe completo, un texto que destaca que si bien no es posible evaluar con precisión el número de personas ricas que han abandonado, o pretendido hacerlo, la comunidad para trasladar su residencia a Madrid, las estimaciones basadas en los declarantes de IRPF cuyo patrimonio en 2010 era lo suficientemente alto como para estar sujeto al pago del IP dan cuenta de que «el porcentaje de declarantes que cambiaron de residencia fiscal en Asturias fue mayor en promedio que en el resto de España», según explicó Foremny.

Los autores incluyen en su estudio una simulación de cuál hubiera sido la situación si el impuesto de Patrimonio estuviera armonizado entre el conjunto de comunidades. Así Foremny recalcó que «Asturias hubiera ganado ingresos del impuesto de parimonio si todas las comunidades hubieran aplicado una tarifa mínima comparando con el statu quo, o si todos hubieran aplicado la tarifa estatal estándar».

Un efecto rebote de la acción succionadora de grandes fortunas de Madrid es peculiar. La capital se vuelve cada vez más y más desigual porque se concentran allí rentas muy elevadas, a niveles inimaginables para el resto de los madrileños con lo que la disparidad de riqueza dentro de la comunidad es muy elevada. A la vez en el resto de territorios, y también ocurre así en Asturias, el grado de igualdad de renta se equilibra, las sociedad son más similares pero no porque haya crecido su nivel adquisitivo o porque se haya emprendido ninguna acción de bienestar social, es porque los más ricos se han ido. Y se han ido a Madrid. «La concentración de la riqueza, el 1% más rico, en Asturias siempre ha sido más baja comparándolo con otras comunidades. Después de la reforma se ha mantenido bajo debido a la movilidad de las personas con patrimonio alto hacia Madrid, donde ha aumentado, comparándolo con un escenario sin movilidad»; insistió Foremny.

Los autores han destacado que la competencia entre comunidades por el impuesto de Patrimonio es reciente. El tributo dejó de estar vigente entre los años 2008 y 2010 para regresar después, en plena Gran Recesión, cedido a las comunidades que lo han aplicado de forma muy distinta. El Impuesto de Patrimonio sólo afecta a grandes rasgos a quienes cuentan con un caudal de más de 700.000 euros, exceptuando hasta 300.000 euros de la vivienda habitual, algo que varía en función de la comunidad. Así, mientras que en Asturias tiene tipos marginales efectivos que no llegan al 3%, en Madrid está bonificado al 100% sea cual sea la fortuna.

«Los deslocalizaciones fiscales a Madrid que documentamos pueden ser o bien debido a cambios reales (los declarantes se mudan a vivir a Madrid) o ficticios (los declarantes simulan vivir en Madrid pero siguen residiendo en la misma región). Desafortunadamente no es posible cuantificar qué porcentaje de dichos cambios son ficticios o no, puesto que las estrategias que llevan a cabo los declarantes para eludir el impuesto son complejas y requieren de una gran cantidad de recursos por parte de la administración», destacaron los autores que pusieron de relieve investigaciones abiertas en este sentido por parte de agencias tributarias como la catalana o la valencia. Con todo, apuntaron que «en nuestro análisis utilizamos las estadísticas sobre actas de inspección instruidas de IP en cada región y encontramos que en las comunidades en las que más cambios de residencia fiscal a Madrid se han producido, el número de actas instruidas es mayor. Esta evidencia, unida al hecho de que la mayor parte de los cambios de residencia fiscal son a Madrid, parece indicar que un porcentaje sustancial de las deslocalizaciones son ficticias». En este punto y respecto al caso concreto de Asturias, Foremny señaló que «el porcentaje de declaraciones del IP que ha sido objeto de inspección en Asturias también ha aumentado después la reforma, y alcanza casi un 1%».

Cinco claves que desmontan el mito del infierno fiscal asturiano

Luis Ordóñez
Detalle de «El infierno» de Peeter Huys
Detalle de «El infierno» de Peeter Huys

La comparativa de tramos y tasas entre comunidades desmiente que la presión fiscal en el Principado sea más elevada que la media

Quizá por estar en una periodo prolongado, casi permanente, de campaña electoral, en los últimos meses se dio un enfrentamiento inédito entre comunidades a cuenta de la política fiscal, dos modelos enfrentados el de Asturias y Madrid que se cruzaron acusaciones de de insolidaridad hacia la megaurbe central, por parte del presidente del Principado, Adrián Barbón, y de «infierno fiscal» al norte por parte del consejero madrileño de Hacienda, Javier Fernández-Lasquetty. El concepto de «infierno fiscal» no es nuevo y, de hecho, se trata de un argumento recurrente de los partidos asturianos del espectro conservador, desde PP a Vox, cuya diputada Sara Álvarez llevó esta misma semana al parlamento autonómico. 

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