Redacción

No todo el mundo puede decir que forma parte de la historia de una competición deportiva, más tratándose de una de tan alto nivel como el Dakar. El que sí lo puede decir es el asturiano Charly López. Fotógrafo, de 27 años, es el tercer Dakar en el que participa como parte de la organización. El primero fue en Perú y los dos últimos en Arabia Saudí. Tres años y dos premios «Émile Poucan» a la Mejor imagen captada durante la competición, llamado así en honor al responsable de prensa del Dakar hasta 2010. En toda una carrera profesional son muchos los que lo intentan, pero no lo consiguen. Sin embargo, el de Pola de Siero ha revalidado galardón por segundo año consecutivo. «Llevo poco tiempo pero me he ganado el respeto del resto», asegura.

«Este premio supone mucho para mí. A día de hoy tener visibilidad es muy importante para cualquier fotógrafo, y si este tipo de premios ayudan pues genial. Estoy muy contento de dar a conocer mi trabajo, ya no solo en el Dakar, sino en cualquier trabajo fuera de él», explica Charly López. Fue en la segunda etapa cuando apretó el gatillo para sacar, la que luego sería, la mejor fotografía de la competición. «La noche anterior nos dijeron que iba a haber una luz bonita por la mañana, así que sabiendo que iba a ir en helicóptero tenía una media idea de lo que quería hacer. Serían las 8 de la mañana y todo salió según lo pensado», recuerda. La imagen en cuestión es la primera de la galería que tienen en la parte superior, junto a algunas otras instantáneas que realizó López durante los 13 días de Dakar.

Charly López trabajando en el Dakar 2021 Charly López trabajando en el Dakar 2021 desde el helicóptero

La indecisión del año pasado la saldó rápidamente en esta edición. Al concurso se pueden presentar dos imágenes, una la tenía clara y la otra fue una elección entre otra diez. Al final resultó que de ese grupo salió la ganadora. «Este año fue todo lo contrario. Lo tenía súper claro. La hice en la segunda etapa y cuando la edité dije, esta para el concurso». Charly López formó parte durante las 13 etapas de un equipo formado por entre 30 y 40 fotógrafos, entre los que había otros dos españoles. El poleso, al igual que el resto de compañeros, tuvo que viajar una semana antes por el protocolo covid. «Nos hicieron una prueba al llegar y otra al irnos. Guardamos tres días de cuarentena y luego ya empezamos a trabajar dentro de la burbuja», explica. «No se podía salir, ni ir a un hotel o tener relación con alguien del país».

Dureza extrema, también para los fotógrafos

El Dakar es conocido, entre otras cosas, por sus condiciones extremas. Sí, también para los fotógrafos oficiales. El trabajo de Charly López comienza sobre las seis de la mañana, cuando sube a bordo del helicóptero, su espacio de trabajo. Llega al campamento sobre las cinco de la tarde, antes de que anochezca. «Trabajamos unas 14 horas al días», señala. «Por el día, edito algo en directo para redes sociales, pero al final del día tengo que seguir editando. También hacer fotos en el campamento, que es parte de la carrera y es muy interesante. Más o menos acabo sobre las nueve, que es cuando nos cortan internet».

«Para todo el mundo es muy duro. Por horario, por distancias, por todo. Son días larguísimos que empezamos muy pronto y acabamos a las mil. El cansancio acumulado se va notando en el cuerpo y los últimos días son difíciles», asegura el asturiano. En esta edición hizo doce de las trece etapas en helicóptero, tan solo la primera fue en coche. «La organización me deja ese sitio y tampoco voy a decir que no. Es el mejor sitio para hacer el trabajo. Aunque no es fácil. Hay que ir comunicándose con el piloto, inestabilidad y problemas de comunicaciones. Dentro del tiempo que tengo es complicado estar vivo, la toma de decisiones son muy rápidas».

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Charly López, el asturiano que ya es historia del Dakar