La secretaria de la Federación Asturiana de Comercio exige negociar las medidas restrictivas para evitar que la crítica situación vaya a más
25 ene 2021 . Actualizado a las 05:00 h.El periodo de rebajas siempre trae esperanzas para el comercio, pero en esta ocasión no es así. Las restricciones impuestas por el gobierno regional y la incertidumbre llevan a que el sector atraviese un momento crítico, que cada vez más se ve incrementado por esas pérdidas irrecuperables. «El ambiente de las calles ha bajado considerablemente y a esto se suma los stocks generados por el cierre de noviembre. Todo esto hace que la campaña de rebajas está resultando desoladora. No se buscan grandes beneficios sino poder dar salida a los productos almacenados», asegura Magdalena Huelga, secretaria de la Federación Asturiana de Comercio.
La debilitación de la etapa de rebajas es una realidad desde hace unos años. «Los cambios legislativos, los descuentos injustificados y extemporáneos de noviembre complican la temporada de las navidades», detalla Huelga. Todo ello unido «al cierre de la capital, que tiene una clientela propia más la de toda la región, y la situación económica de las familias provoca un gran impacto en el consumo, que ahora es descorazonador. Estamos viviendo momentos duros. Cualquier circunstancia añadida empeora la situación», afirma.
Por el momento, la campaña se extenderá hasta finales del mes de febrero. «Actualmente con esta desregularización, los comerciantes deciden hasta cuándo puede durar. De forma natural, las rebajas suelen ser los meses de enero y febrero, pero va a haber que estirarlo. La mayoría de las personas siguen las recomendaciones del autoconfinamiento y la actividad se ve limitada. A ver si afloja un poco la crisis sanitaria, tenemos confianza porque hay que dar salida a esa mercancía de rebajas, sino hay un problema», reconoce la secretaria de FAC.
A pesar de que los comerciantes luchan día a día para sacar el negocio adelante, puesto que la el sector arrastra una crisis desde hace años, actualmente tienen muchas circunstancias en contra. «El comercio de proximidad y físico lleva tiempo acumulando pérdida de tejido comercial de más de un 30%. Pero, la pandemia ha hecho que todo se ponga cuesta arriba, ya que hubo menos ventas. Los negocios dedicados al equipamiento personal, como el calzado, los vestidos, etc. son los más afectados, pero el daño se agudiza cuando hablamos de equipamiento de más nivel como, por ejemplo, los que ofrecen productos para eventos y celebraciones», explica Huelga.
Pero, dentro de los formatos comerciales, los negocios locales por lo general logran subsistir. «No hay mucho cierre porque tenemos un comercio muy consolidado y esa capacidad aumenta. Han generado y transmitido confianza en cuanto seguridad porque cumplen todas las medidas, algo que el cliente valora muchísimo. Por ejemplo, en los barrios las ventas han sufrido menos. Ahí la clientela es más fiel porque hay más cercanía y tampoco les gusta desplazarse para comprar. Podemos hablar ya de la desertización de las ciudades», argumenta Huelga.
«El comercio no es un agente que provoque contagios, es más se trata de espacios seguros», pero aun así para conseguir vender los productos en estos tiempos tan complicados hay que llevar a cabo una serie de estrategias. Huelga reconoce que «es fundamental dar facilidades de compra. Todos los comercios, por lo general, han puesto en marcha formas de relacionarse con sus clientes a distancia y los precios no pueden estar más ajustados». Además, aunque la esencia del negocio es la calle, «Internet es un escaparate para todo el establecimiento y ahora hay que propiciarlo más que nunca. Hay que atraer clientes y fidelizarlos», sentencia.
En esa misma línea, la secretaria de la FAC exige que «si se toman medidas con un impacto directo tiene que haber antes una comunicación. Debe escucharse a las partes afectadas, oír sus propuestas para que las restricciones sean proporcionadas a la situación. No valoramos las normas sanitarias, pero hay que ser coherentes con las medidas que se tomen y que perjudique a la economía de Asturias». Asimismo, defiende que «esta no puede ser la carga de la crisis sanitaria. Tenemos suerte que nuestros empresarios son valientes y están aguantando la mecha. Al fin y al cabo, esto hace que se trate de una carrera de fondo y, por eso, es fundamental que llegue la inmensa mayoría hasta el final. Pero, mantener los negocios es una prioridad y para nosotros conservar el tejido comercial es imprescindible. Es un bien social, ya que los locales juegan un papel muy importante en el bienestar de la ciudadanía».