El calvario de ir al colegio desde la zona rural

Una familia de Siero camina varios kilómetros para poder llevar a su hijo a clase, mientras un tinetense ha optado por dejar a su retoño en casa

Parada del transporte escolar en Villanueva, Siero
Parada del transporte escolar en Villanueva, Siero

Redaccion

Acudir al colegio es un derecho, pero este puede convertirse en un calvario sobre todo para la gente que vive en los pueblos. Los habitantes de la zona rural saben bien los retos a los que tienen que hacer frente a diario y uno de ellos es el problema con el transporte escolar. Las deficiencias de este servicio público, lleva a que haya niños que en plena modernidad no puedan ir a la escuela. «Mi hijo de cuatro años, a pesar de estar matriculado, no acude a clases porque tendría que andar diez kiómetros todos los días», asegura con tono firme José Raúl Fernández, vecino de Navelgas.

Su retoño, a pesar de que tiene concedida la plaza para acudir al colegio en el transporte, en la práctica esto no es así. «En septiembre me dijo una profesora que no había hueco para mi hijo en el taxi. Pero, resulta que para otros dos que se matricularos nuevos como él sí. Me parece una injusticia», denuncia Fernández y solicita que «pongan un minibús para que así entren todos porqué por esta carretera puede circular cualquier vehículo» y el caso de que no sea así, «que el taxi de dos viajes porque solo estamos a cinco kilómetros de la escuela», reclama.

A pesar de poner varias quejas, desde la propia institución académica le recomiendan solicitar una ayuda para que pueda llevar a su hijo al colegio. Pero, al tinetense les imposible compaginar el trabajo. «Soy ganadero y mi empleo no tiene un horario fijo. Puedo bajarle a la escuela, pero no puedo asegurarme de ir a recogerle y tampoco puede quedar solo cuando salga a clase. El problema debe estar en el Consorcio, aunque la Consejería tiene también la culpa porque paga este servicio y debería de preocuparse por la situación», explica Fernández. Mientras tanto, lamenta que esta circunstancia no le hace nada bien a su pequeño, ya que «ir al colegio le permite relacionarse con niños de su edad porque por desgracia en este pueblo no hay».

No es el único caso. En el pueblo de Villanueva, en Siero, Beatriz Rodríguez también tiene serios inconvenientes con el transporte escolar de su hijo. El contratiempo ya empezó en febrero de 2019. «Por aquel entonces mis vecinos ya tenían problemas, yo sabía que me iba a pasar lo mismo y decidí informarme. En el consorcio me indicaron que si la parada venía reflejada en la matricula la solicitase. Y así fue. Inscribí a mi hijo, pero cuando empezó el curso escolar el autobús se negó a desviarse para recogerlo. Cuando, insisto, la parada viene reflejada en la ruta», explica indignada Rodríguez.

«Tengo que llevar a mi hijo andando casi dos kilómetros hasta la parada más cercana para que pueda coger el autobús e ir al instituto. Vamos por una carretera sin arcén, con un desnivel, con casas sin habitar, de noche y con una mochila que la mayoría de las veces llega a pesar diez kilos. Y para colmo tengo que regresar rápidamente para llevar a la parada a mi hija», detalla.

Luego, es el propio abuelo, una persona mayor y con grandes problemas de salud, quien se encarga de recoger al menor a su salida del instituto. «Si algún día se pone enfermo mi padre, el niño no puede ir a clase porque no voy a permitir que se quede solo porque al conductor del autobús no le da la gana de llevar a mi hijo hasta su parada». La indignación se agrava más puesto que «el transporte de primaria si llega hasta aquí, pero el de secundaria, donde debe de ir mi hijo no».

A pesar de remover cielo y tierra para solucionar la situación, puesto que ha presentado sus respectivas quejas en el Consorcio de Transportes, así como en la empresa concesionaria, esta madre sierense está desesperada. El problema se repite año tras año. «El curso pasado me recomendaron solicitar una ayuda para el taxi. Lo tuve que hacer de un día para otro porque finalizaba el plazo. Tuve que adelantar el dinero de este servicio porque la prestación no me la concedieron hasta enero. Me dieron 536 euros y ya llevaba yo gastados 900. Llamé al Consorcio y me dijeron que tenía que presentar un recurso. Decidí pagar un abogado porque pensé que lo hacía todo mal, no me fiaba de ellos», asegura Rodríguez.

No solo la inmensa cantidad de dinero hizo que Beatriz decidiese suprimir el servicio de taxi sino todos los problemas que esto le acarreó. «El bus me llevó al crio por otra ruta y el taxista esperando aquí. Tampoco nunca se sabe más o menos el horario de la ruta escolar… y claro no puedo tener al taxista esperando, que esos minutos muertos también los cobra. Pero el colmo ya fue cuando el crío vino acojonado por un trayecto que hizo con el taxista. Ahí decidí dejar el taxi», relata Rodríguez.

Por eso, este año optó por solicitar a la Consejería la ayuda por kilómetros. «Me concedieron 235,20 euros, pero esto no me soluciona el problema. Volví a insistir al consorcio que me buscasen un taxi, porque es su obligación, pero no recibí contestación. Yo no puedo adelantar el dinero como hice el curso anterior, pero lo que sí tengo claro es que esto lo voy a solucionar», apostilla y recalca que «me pasa otro curso y rezo para que mi padre no se ponga malo para que el crio no esté solo en la Pola cuando salga de clase. No es mi problema que tengan autobuses para andar por autopistas. No es una excusa, que no pueden maniobrar, porque aquí suben hasta tráileres. Además, hace muchos años esta misma parada se hacía. Es una injusticia. ¿Si fuesen los hijos de ellos, subirían? Entraban hasta la puerta de casa. Es puro capricho».

IU Asturias lleva al Defensor del Pueblo la situación con el transporte escolar

Por el momento, según informa Europa Press, IU Asturias llevará al Defensor del Pueblo el «desastre» que a su juicio supone el transporte escolar en Asturias y del que culpa a la actual consejera de Educación en Asturias, Carmen Suárez, y al Consorcio de Transportes de Asturias (CTA). Según la formación, han demostrado su «incapacidad» para garantizar el efectivo cumplimiento del derecho a la educación en varios casos, denunciados y por resolver desde el inicio del curso.

La portavoz de IU, Ángela Vallina, y el diputado y coordinador general de la formación, Ovidio Zapico, tras comparecer en rueda de prensa han explicado la decisión después de que el Gobierno de Asturias se haya mostrado «incapaz de ofrecer soluciones para asegurar que varios escolares puedan acudir a sus respectivas escuelas». La edil ha reprochado la «tozudez» de una gestión que resume en «la falta de diálogo» de la consejera como «tónica general» de su mandato.

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