Rusia rinde homenaje a un piloto asturiano de la II Guerra Mundial

ASTURIAS

A la izquierda, el teniente asturiano de aviación Celestino Martínez Fierros, junto a su avión soviético a principios de los años 40. A la derecha, la placa conmemorativa con su nombre, el de su artillero y las fechas de nacimiento y muerte.
A la izquierda, el teniente asturiano de aviación Celestino Martínez Fierros, junto a su avión soviético a principios de los años 40. A la derecha, la placa conmemorativa con su nombre, el de su artillero y las fechas de nacimiento y muerte. MINISTERIO DE DEFENSA DE LA FEDERACION RUSA

Reconstrucción de la vida de Celestino Martínez Fierros, cuyo avión fue derribado por la Wehrmacht en Hungría y que califican como «héroe» condecorado

28 feb 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

El 9 de marzo de 1945, las tropas del Ejército Rojo y las de la Wehrmacht libraban durísimos combates en Hungría. Faltaban apenas dos meses para el fin de la guerra en Europa cuando un experimentado piloto asturiano y su artillero ruso que luchaban en las filas soviéticas fueron abatidos junto con su avión IL-2 cerca del lago Balaton, sobre una pequeña localidad llamada Soponya, unos 100 kilómetros al suroeste de Budapest. Se llamaban Celestino Martínez Fierros y Vasily Velmezev. Ambos murieron y fueron condecorados.

Ellos son dos de muchos miles combatientes en torno al lago Balatón pero, el pasado mes de septiembre, la embajada de la Federación Rusa en Hungría les dedicó una placa conmemorativa, como parte de una amplia iniciativa de recuperación de la memoria histórica en lo que Rusia (y exrepúblicas soviéticas) llama la Gran Guerra Patria y el resto del mundo conoce como la Segunda Guerra Mundial.

Imágenes inéditas del expediente del piloto asturiano Celestino Martínez Fierros. A la derecha, una hoja que detalla sus ataques y horas de vuelo en la batalla del lago Balatón, poco antes de ser abatido
Imágenes inéditas del expediente del piloto asturiano Celestino Martínez Fierros. A la derecha, una hoja que detalla sus ataques y horas de vuelo en la batalla del lago Balatón, poco antes de ser abatido MINISTERIO DE DEFENSA DE LA FEDERACIÓN RUSA

¿Cómo llegó este asturiano a luchar contra los nazis, a los mandos de un avión de combate, a 2.500  kilómetros de su tierra? La Federación Rusa desclasificó hace pocos años los datos relativos a muchos de los soldados soviéticos y confirmó lo que ya era en parte conocido por investigadores y familiares de los pilotos españoles. En el archivo (ver nota 1 al final del este artículo) consta el expediente de Martínez. Ahí figura su fecha de nacimiento (1915), su fecha de ingreso (1/1/1938),  la unidad militar en la que luchaba (989º Regimiento de la 136ª Divisón de Aviación de Asalto, nlbap) y el periodo de combate hasta su muerte el 9 de marzo de 1945.

El trabajo del investigador moscovita Yuri Kakadiy fue el que descubrió el lugar de muerte y entierro de la tripulación del avión de Martínez y su artillero, el sargento Velmezev, según informó el diario ruso Rambler. Evgeny Rivkid, presidente del Consejo Regional del Consejo Regional del Movimiento de Búsqueda Ruso (OOD), confirmó estos datos.

Originario de Bellota (o Villota), en la parroquia de Gurullés de Grado, Martínez se había trasladado a Valdemorillo (Madrid) antes de la Guerra Civil. Había nacido en 1915, de modo que, al estallar la contienda, tenía 21 años. Trabajaba en la famosa fábrica de loza de esa localidad y solicitó el ingreso en el cuerpo de aviación. Fue enviado, junto a otros soldados republicanos, a la emergente escuela de pilotos de Kirovabad (Azerbaiyán). Según otra fuente (nota 2), Celestino Martínez había ingresado en el Partido Comunista en 1937, lo que explicaría en parte por qué viajó para ser instruido en la URSS. Esa misma fuente añade que fue condecorado dos veces, igual que su compañero, aunque en el archivo militar solo figura una de las medallas.

En la escuela de aviación conoció a Clara Rosen, una intérprete de origen argentino. Ella misma contaba su historia en la revista Ícaro (ver nota 3). Había llegado con sus padres a Moscú en 1934 y tres años más tarde, siendo todavía una colegiala de 16 años («estaba en octavo grado») fue reclutada como traductora voluntaria bilingüe para «ayudar al pueblo español en su lucha contra el fascismo». La trasladaron junto a su madre a la lejana ciudad de Kirovabad, donde se estaba todavía montando una academia supuestamente «secreta» de pilotos españoles a los que pretendían hacer pasar por rusos, y así «convertir a un Martínez en Markin (este fue el caso de mi futuro marido) o a Gutiérrez en Gurin», aunque, dice ella, era un secreto a voces. Esa escuela, al parecer, fue financiada por el gobierno legítimo español con la idea de integrar a los instruidos en las fuerzas aéreas republicanas.

Aviadores sin destino

A finales de enero de 1939 la Guerra Civil española vislumbraba su fin y la derrota republicana. Rosen dice que los mandos soviéticos reunieron a los alumnos y les ofrecieron quedarse en la URSS («sin el menor acceso a la aviación, para trabajar en las fábricas o reunirse con su familia en cualquier país, excepto España»). Martínez se quedó y acabaría casándose con Clara, que en su relato pasa de puntillas por un episodio obviamente doloroso: «Hasta que empezó la guerra y la mayoría solicitó de inmediato que los enviaran al frente a luchar, cosa que hicieron con enorme valentía». Tras la muerte de Martínez en 1945, Rosen se casaría con Venancio Uribes del Barco, otro piloto que fue miembro del PCUS y traductor como ella; se repatrió a España en 1977.

Aviones IL-2 del regimiento 989 soviético, en el que combatía Celestino Martínez, poco antes de una misión sobre Budapest, Hungría, en 1944-45
Aviones IL-2 del regimiento 989 soviético, en el que combatía Celestino Martínez, poco antes de una misión sobre Budapest, Hungría, en 1944-45 WARALBUM.RU

En todo caso, tras su paso por una fábrica moscovita, el asturiano se integró en el contingente de pilotos soviéticos a partir de la invasión alemana de Rusia, en 1941. Algunas fuentes señalan que hubo al menos 88 pilotos españoles en las fuerzas aéreas del Ejército Rojo; Martínez fue uno de ellos. Al principio voló en los Polikarpov U-2, que había conocido en Kirovabad, y luego en los robustos y algo toscos Ilyushin IL-2. Participó en la defensa de Moscú y más tarde ingresó con muchos otros compatriotas en el 939º Regimiento, que por esa razón llamaban «Regimiento español». Si fue así, voló también en los combates aéreos sobre Kiev y Zhitómir, en Ucrania.