María Neira: «Lo ideal sería una vacuna de aplicación nasal y creemos que se puede llegar hasta ahí»

ASTURIAS

Uxía Rodríguez

La directora del departamento de Salud Pública de la Organización Mundial de la Salud, analiza el año de pandemia para La Voz. Asegura que «el 70 % de la población europea tiene que estar vacunada a final del verano, no se contempla otro escenario»

08 mar 2021 . Actualizado a las 20:03 h.

Hace un año se detectaban los primeros casos de covid-19 en Galicia, unos días después la Organización Mundial de la Salud declaraba este coronavirus como una pandemia mundial y en España se decretaba el estado de alarma. Desde entonces, la vida no ha vuelto a ser la misma. María Neira, directora del Departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS, analiza para La Voz los 365 días que han cambiado el rumbo de la historia.

- ¿Recuerda cómo vivió esas primeras semanas del año pasado? Desde el punto de vista personal y también en el seno de la OMS. 

- No era nuestra primera epidemia, ni la primera vez que declarábamos un estado de emergencia, pero es cierto que pensábamos que podría ser como las anteriores, que en unos días o unas semanas todo podría estar mejor controlado y bastaba con reforzar los sistemas de vigilancia y de preparación y respuesta. Evidentemente no fue así, todo lo que se había preconizado antes, años atrás, de lo que podía pasar, pasó. En la OMS lo vivimos con una sensación muy intensa de responsabilidad, preocupación, incredulidad a veces. Desde el punto de vista humano, diciéndonos «esto va a durar unas semanas, podemos con ello». Y vamos a poder con ello, pero va a ser más largo. Ha cambiado nuestras vidas y esperamos que esto se convierta en parte de la historia dejando lo menos posible en el camino.

 - Por sus palabras se desprende que ni siquiera ustedes esperaban lo que vino después.

- Había algunas predicciones epidemiológicas, todos habíamos visto las imágenes de lo que estaba pasando en China. Lo que no sabíamos es que eso que estaba ocurriendo allí, con un brote tan concentrado en ese momento, podía explotar con esa intensidad y esa dispersión. Ninguno de nosotros pensaba que un año después el mundo iba a estar usando mascarilla, buscando desesperadamente una vacuna, con el planeta parado, con las consecuencias sociosanitarias que está teniendo y las víctimas que se están quedando atrás.

- Está en el epicentro de la gestión de la peor crisis sanitaria que se ha vivido nunca. ¿Qué ha sido lo peor a lo que se ha enfrentado durante estos meses?

- Han sido días, semanas y meses muy intensos en los que hemos vivido situaciones muy buenas encontrando una colaboración tremenda en todos los científicos del mundo. Hemos visto cosas que se podrían haber hecho de una forma más solidaria, más coordinada. Lo que pensábamos que era un sistema dentro del reglamento sanitario internacional, con todo súper preparado, se convirtió en una falta de material, falta de cierta rapidez en esa compra, faltó proveer a los centros de salud de todas las necesidades que tenían y, sobre todo, de poder responder a las crisis de cada momento.

Pensábamos que podría ser como las (epidemias) anteriores, que en unos días o unas semanas todo podría estar mejor controlado»

- Estamos, en Galicia, en España y en otros países europeos, en plena desescalada de la tercera ola. La Navidad trajo consigo una explosión de contagios y, como consecuencia, de hospitalizados y de fallecidos. ¿Cómo analizan la situación en la que se encuentra nuestro país ahora mismo?

 - Creo que la situación en Europa es similar en casi todos los países con esas medidas que hay que ajustar mucho porque puede haber la tentación de pensar que ya todo ha terminado. Pero estamos en un momento en el que hay que ser más estratégicos y tácticos que nunca. Hay que hacer controles muy localizados, muy coste-eficientes. Tomar las medidas necesarias, pero que tengan el mínimo impacto negativo posible. Si se cierra algo, que sea de una manera eficaz y se reduzca al mínimo posible para que no tenga esos efectos secundarios que pueden ser muy peligrosos también para la economía. Sin olvidarnos de la vacuna, hay que acelerar esa vacunación para tener una sociedad cada vez más protegida. Eso nos ayudará a enfrentarnos de una manera más serena a cómo vamos a afrontar la reparación y para ver qué es lo que falló, cómo llegamos hasta aquí. No solo a nivel de respuesta epidémica, si no cuáles son los fallos estructurales que tuvimos todos para no cometerlos otra vez y que nuestra sociedad sea mucho menos vulnerable a cualquier tipo de crisis que venga de un virus, de una bacteria o del cambio climático.