El fabuloso tesoro artístico que Franco expolió para Asturias del «botín de guerra»

ASTURIAS

Un traslado de obras de Madrid a Valencia, durante la Guerra Civil. Muchas de esas obras volvieron al Museo del Prado y de ahí, en 1941, algunas fueron entregadas a la Diputación de Asturias. Hoy están en el Museo de Bellas Artes asturiano
Un traslado de obras de Madrid a Valencia, durante la Guerra Civil. Muchas de esas obras volvieron al Museo del Prado y de ahí, en 1941, algunas fueron entregadas a la Diputación de Asturias. Hoy están en el Museo de Bellas Artes asturiano MINISTERIO DE CULTURA DE ESPAÑA

El Museo de Bellas Artes descubre el origen de un centenar de lienzos incautados durante la guerra y traídos en 1941 al Principado. Otras obras salieron, pero nunca fueron recuperadas

08 mar 2021 . Actualizado a las 19:19 h.

Septiembre de 1937. Las tropas franquistas están aplastando el Frente Norte. El Gobierno de la República decide sacar de España todas las obras de arte que pueda para evitar que caigan en manos de las tropas franquistas o que sean destruidas en los combates. Un barco zarpa desde Unquera con 6.000 refugiados y otra importante y delicada carga: 124 cajas que contienen parte del mejor patrimonio de Asturias y Cantabria. Después de varias aventuras, el cargamento acaba llegando a Valencia… y ahí se pierde su rastro. Hasta el día de hoy, no se sabe qué había en las cajas, ni dónde está ese contenido.

Termina la Guerra Civil. Dos años después, se produce un viaje de patrimonio en sentido inverso: las autoridades franquistas traen a Asturias una compensación en forma de un total de 131 obras de arte que estaban depositadas en Madrid, en dos envíos: 64 en el primero (el 17 de julio de 1941) y otras 67 en el segundo (el día 28 del mismo mes), lienzos procedentes del Museo del Prado y del Palacio de Exposiciones del Retiro. En el acta posterior de septiembre, lo que realmente llegó se redujo a 119 obras.

Hay un salto grande en el tiempo hasta que, en el año 2015, una investigación del Museo de Bellas Artes de Asturias comenzó a rastrear el origen de casi todas ellas. No eran, naturalmente, las que habían salido por mar en 1937, puesto que el inventario se había perdido.