El drama de trabajar para perder dinero en la hostelería: «Curro desde los 18, no tengo ni coche ni casa pero los ahorros se me acaban»

Dueños de bares, cafés y restaurantes creen que ampliar ligeramente su horario será un balón de oxígeno. Abrir su negocio la mayor parte de los meses «es trabajar para perder»

Eduardo González, dueño del gijonés bar Gales
Eduardo González, dueño del gijonés bar Gales

Gijón

Entre la prudencia, la cautela y la ilusión. Así se encuentran los hosteleros tras el anuncio del presidente del Principado, Adrián Barbón, en el que ha adelantado que se retrasará el toque de queda a las 23:00 horas y se van a revisar las limitaciones que afectan actualmente a la hostelería. Una pequeña luz tras un año largo de cierres, recortes y medidas para atajar la expansión del coronavirus. Muchos dueños de bares, cafés, cervecerías y restaurantes han visto cómo sus ingresos mensuales han caído por encima del 70%.

«Esperemos que todo responda a criterios sanitarios»

David Sampedro, presidente de Hostelería con Conciencia y dueño de la cervecería Páramo
David Sampedro, presidente de Hostelería con Conciencia y dueño de la cervecería Páramo

David Sampedro, presidente de Hostelería con Conciencia y dueño de la cervecería Páramo, en Gijón, ha recibido el anuncio del presidente del Principado desde tres estadios emocionales. El primero de una cierta «confusión» ante unas medidas «que afectan directamente a más de 30.000 empleos en la región y deben de comunicarse de manera certera, directa y clara».

En segundo lugar cree que «es importante hablar de prudencia y cautela», ya que desconocen «aún cómo va a afectar» al sector. También habla de «sorpresa, porque en otras comunidades autónomas bares y restaurantes cierran interiores y los datos están subiendo en algunos concejos, mientras otros siguen cerrados».

«Esperemos que todo responda a criterios sanitarios y no a cuestiones electoralistas», añade. Sampedro destaca que este año largo de convivencia con la Covid 19 ha sido duro emocional y económicamente. Las ganancias de su bar se han visto recortadas radicalmente. «Hay incluso meses que he tenido un 80% menos de facturación», constata.

Indica que al ser el suyo un bar eminentemente de interior su mejor época «de trabajo es el otoño e invierno». Afirma estar capeando el temporal «jugando con las deudas, porque ni pedí ni quiero pedir un crédito. Voy haciendo encaje de bolillos». En esta línea apunta que su padre «desde marzo me ha ayudado con 7.500 euros». Cree que, cuando pase el temporal, «el bar que aguante va a ganar, porque los que van a los bares van a ser las mismas personas».

«La pandemia me ha supuesto 30.000 euros de pérdidas»

Eduardo González, dueño del gijonés bar Gales, se muestra «muy contento porque aligeran las restricciones y eso siempre es positivo», si bien lamenta «que continuemos sin poder trabajar al 100% y que aún no estén las cosas para recuperar la normalidad económica». También destaca que «en este tiempo la hostelería no tuvo ayudas directas».

No obstante celebra poder «trabajar un poco más, que los restaurantes puedan dar cenas y que la gente que sale a las ocho de trabajar pueda ir a los locales a tomar algo». Expica que, hasta ahora, las terrazas han supuesto un pequeño balón de oxígeno para algunos hosteleros, si bien «no todos la tienen». «Entre las restricciones, la distancia y las horas era completamente inviable cubrir gastos», afirma.

Este hostelero comenta que lleva un año poniendo dinero de su propio bolsillo «para poder mantener abierto el negocio, hacer los pagos y no caer en deudas». «Esta pandemia ya me ha supuesto 30.000 euros de pérdidas», añade. Mientras que «en mayo, junio, julio y agosto pudimos cubrir gastos o sacar muy poco» en el resto de meses «uno sabe que trabaja para perder».

Comenta que tiene compañeros de gremio «que tuvieron que aplazar pagos, pedir créditos ICO, aplazar impuestos y siguen sin tener ingresos». «Alguno que está cerrado me dice que está preocupado porque no sabe si tendrá para pagar la mercancía para abrir», resalta. Cree que «los bares que siguen abiertos es porque tenían ahorros o están endeudados».

Junto a la esperanza de la revisión de las restricciones a la hostelería, solamente desea que «para el año que viene tengamos algo más de normalidad». Eduardo González ha podido seguir luchando gracias a que «iba a comprar un piso con algo de dinero ahorrado y se me echó para atrás justo en febrero».

Insiste en la idea de que ir ampliando los horarios «es la única manera que tenemos de cubrir gastos». Y es que para él sus empleadas «son como mis hermanas, llevan toda la vida conmigo y no las voy a despedir».

«Hay meses que la facturación ha caído más del 70%»

David Barroso, propietario de la cervecería La Mina
David Barroso, propietario de la cervecería La Mina

David Barroso es el dueño del pub cervecería La Mina, en Gijón. Ahora mismo está «abriendo todos los días, menos el martes, y por semana de 17 a 20 horas». De lunes a viernes explica que «la gente hasta las 19 no viene», por lo que «al final vives del sábado y del vermú del domingo».

En el actual escenario «cada vez la gente tira más de terraza haciendo buen tiempo». «Ahora mismo estoy con tres mesas y me quedaré con siete», explica. Pese a todo señala que «hay meses que la facturación ha caído más del 70%». «ahora estoy con cese de actividad por reducción de ingresos, pero sigo trabajando y en enero y febrero tuve pérdidas», abunda.

«El Principado me debe la ayuda de enero, que son 4.000 euros, mi casero me debe 2.000 euros desde diciembre, la Seguridad Social me debe dos cuotas de autónomos…», añade. Y es que, al final, «son casi 8.000 euros entre unos, mientras que los demás tenemos que pagar rápidamente».

En las actuales circunstancias «es complicado tirar para adelante». «Llevo currando desde los 18, no he tenido coche ni moto, no me he metido en una hipoteca y tengo unos ahorros, pero esto se va acabando», asevera. Considera que, para su sector, el horario de cierre a las 20 horas era «matador».

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