Historias de la UCI: citaciones en la puerta y pacientes recién vacunados

ASTURIAS

Imagen de archivo de una UCI instalada en el gimnasio del HUCA de Oviedo en la segunda ola
Imagen de archivo de una UCI instalada en el gimnasio del HUCA de Oviedo en la segunda ola José Luis Cereijido

Tres pacientes que ya habían recibido una dosis ingresaron en cuidados intensivos al estar incubando ya la enfermedad

26 abr 2021 . Actualizado a las 10:27 h.

Pese a lo que diga el refrán sobre que más vale uno que otro, lo contrario de tarde no es nunca, sino demasiado tarde. A Dolores Escudero, la jefa de servicio de la Unidad de Cuidados Intensivos del HUCA, que ceja de repetir la importancia de que se confíe en las vacunas, no se le quita de la cabeza un episodio sucedido apenas hace unos días: «ingresé a un paciente, que estaba en planta y lo bajé a la UCI y en ese momento lo estaban llamando para vacunarse. Fíjate lo que es el destino y nos quedamos todo el equipo compungidos, a ese pobre paciente que los estábamos viendo en la habitación y lo estaban llamando al teléfono para avisarlo de que le tocaba la vacuna. Si ese hombre llega a estar vacunado no hubiera tenido que ingresar ni entrar en la UCI y no sé lo que va a pasar con él».

La última etapa de lucha contra la pandemia en Asturias, la del presente, es la historia de un complejo equilibrio que trata de resistirse al empuje del surgimiento de una cuarta ola. Por un lado, junto a las restricciones vigentes, una campaña de vacunación que avanza a buen ritmo: casi un tercio ya de los asturianos que forman la población diana (los mayores de 16 años) tienen al menos una dosis de la vacuna. Pero en el lado opuesto de la balanza pesa un incremento de los positivos entre la población más joven, de entre 15 a 25 años. Como en los escalones de una escalera, en cada ola, la enfermedad a subido por tramos de edad, los más jóvenes contagiaban a sus padres y luego a los abuelos, con mayor probabilidad de acabar en el hospital. Las vacunas han permitido que esta vez, por lo menos, la propagación entre los más ancianos se haya desplomado.

Pero la ciencia, aunque extraordinaria, es ciencia, no es magia. También ha habido personas, tres en concreto, que llegaron a ingresar en cuidados intensivos después de haber recibido la primera de las dosis. De nuevo lo opuesto a tarde es demasiado tarde.

«Hemos tenido pacientes que han estado vacunados con la primera dosis pero que no tenía la inmunización todavía; es decir, hemos tenido tres personas que el día en el que se vacunaban ya empezaban a tener síntomas, o que los empezaron a mostrar al día o los dos días siguientes, con tan mala fortuna que se vacunaron cuando lo estaban incubando», explicó Dolores Escudero quien resaltó en todo caso que «desde que te vacunas hasta que esa primera dosis empieza a hacer efecto tienen que pasar siete días, no es mágico, no es que la pongas y ya está tu sistema inmunitario preparado, el sistema inmunitario tiene que ponerse a trabajar y eso trabajo no lo hace en un día ni en dos, lo hace en siete días; del mismo modo hasta que no pasen siete días de la segunda dosis no se puede considerar que tengas una inmunización completa».

La meseta de contagios apenas baja del centenar de positivos diarios pero con el paso de los días, cada jornada que no se disparan las cifras es un día ganado a una nueva oleada. Pese a todo, los números de los ingresos todavía son elevados. El último balance de Salud, con los datos correspondientes al sábado, indicaba que en la actualidad, hay 151 pacientes hospitalizados con confirmación o sospecha de covid-19 y otras 67 personas permanecen en unidades de cuidados intensivos. Según la nota de la consejería, la ocupación total por covid en los hospitales asturianos alcanza el 6,28%. En el caso de las UCI, se eleva hasta el 20,55%.

El perfil del paciente que ingresa también ha ido rejuveneciendo a lo largo que se sucedían las oleadas. En una entrevista concedida a La Voz de Asturias, Escudero explicó que la media de edad se mantiene alrededor de los 64 años, pero en los últimos meses ha habido pacientes en la veintena, la semana pasada falleció por covid un hombre de 33 años. Lo que si son es una mayoría, y abrumadora de hombres frente a mujeres, el 87% de los que están en cuidados intensivos son varones. Y como factor de riesgo inapelable está la obesidad: «la gente tiene que ser muy consciente de que la obesidad mata porque produce hipertensión, diabetes, alteraciones cardiovasculares, de todo tipo, pero en el covid sobremanera. Con la obesidad, con tanta barriga, el diafragma, que es el músculo que separa el tórax del abdomen, está muy elevado y la capacidad torácica, donde están alojados los pulmones, es mucho más pequeñita. Tienen lo que nosotros llamamos un síndrome restrictivo pulmonar por obesidad. Aunque también hay otros factores que todavía no están muy claros. Es fundamental que la gente se cuide, que no alcance ese peso porque es un factor de riesgo grandísimo para el coronavirus. »