Historias de la UCI: citaciones en la puerta y pacientes recién vacunados

ASTURIAS

Imagen de archivo de una UCI instalada en el gimnasio del HUCA de Oviedo en la segunda ola
Imagen de archivo de una UCI instalada en el gimnasio del HUCA de Oviedo en la segunda ola José Luis Cereijido

Tres pacientes que ya habían recibido una dosis ingresaron en cuidados intensivos al estar incubando ya la enfermedad

23 ago 2021 . Actualizado a las 19:56 h.

Pese a lo que diga el refrán sobre que más vale uno que otro, lo contrario de tarde no es nunca, sino demasiado tarde. A Dolores Escudero, la jefa de servicio de la Unidad de Cuidados Intensivos del HUCA, que no deja de repetir la importancia de que se confíe en las vacunas, no se le quita de la cabeza un episodio sucedido apenas hace unos días: «ingresé a un paciente, que estaba en planta y lo bajé a la UCI y en ese momento lo estaban llamando para vacunarse. Fíjate lo que es el destino y nos quedamos todo el equipo compungidos, a ese pobre paciente que los estábamos viendo en la habitación y lo estaban llamando al teléfono para avisarlo de que le tocaba la vacuna. Si ese hombre llega a estar vacunado no hubiera tenido que ingresar ni entrar en la UCI y no sé lo que va a pasar con él».

La última etapa de lucha contra la pandemia en Asturias, la del presente, es la historia de un complejo equilibrio que trata de resistirse al empuje del surgimiento de una cuarta ola. Por un lado, junto a las restricciones vigentes, una campaña de vacunación que avanza a buen ritmo: casi un tercio ya de los asturianos que forman la población diana (los mayores de 16 años) tienen al menos una dosis de la vacuna. Pero en el lado opuesto de la balanza pesa un incremento de los positivos entre la población más joven, de entre 15 a 25 años. Como en los escalones de una escalera, en cada ola, la enfermedad a subido por tramos de edad, los más jóvenes contagiaban a sus padres y luego a los abuelos, con mayor probabilidad de acabar en el hospital. Las vacunas han permitido que esta vez, por lo menos, la propagación entre los más ancianos se haya desplomado.

Pero la ciencia, aunque extraordinaria, es ciencia, no es magia. También ha habido personas, tres en concreto, que llegaron a ingresar en cuidados intensivos después de haber recibido la primera de las dosis. De nuevo lo opuesto a tarde es demasiado tarde.