Ganadería Baldomero: 300 vacas y cinco robots

Esther Rodríguez
Esther Rodríguez REDACCIÓN

ASTURIAS

Vacas de la Ganadería Baldomero, en Tineo
Vacas de la Ganadería Baldomero, en Tineo

La explotación lechera, una de las más grandes de Tineo, está conformada por alrededor de 300 reses y cuenta con tres robots de ordeño y dos de reparto de alimentos

02 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Con tan solo 20 años y tras haber cumplido el servicio militar, el tinetense Manuel Álvarez decidió coger las riendas de la ganadería familiar, situada en El Prado. Por aquel entonces sus progenitores poseían siete vacas, sin embargo, como tenía bien claro que se quería dedicar a ello adquirió más animales. «Soy de los ganaderos que está aquí porque quiere». No solo fue aumentando el número de reses, sino que, también, poco a poco fue ampliando y modernizando las instalaciones para garantizar el futuro de Ganadería Baldomero S.C. Una explotación lechera que a día de hoy Álvarez regenta con su hijo Manuel y su nuera Lara, opera a pleno rendimiento, está conformada por alrededor de 300 cabezas de ganado -algunas son centenarias o proceden de familias de hace cuatro décadas- y cuenta con cinco robots. De esta manera, la granja se ha convertido en una de las mayores de Tineo y una referente a nivel regional.  

«No es nada parecida a la que me dejaron mis padres», asegura Álvarez, quien a sus 61 años detalla que «antes solo había una nave y ahora contamos con otras dos paralelas en las que concentramos las vacas de leche y las secas. Al principio como para las novillas no teníamos sitio, las mandábamos fuera a hacer la recría». Además, si continúa echando la vista atrás recuerda nostálgico cómo de pequeño ayudaba a su mentor a sacar la leche de las vacas a manos. Un proceso en el que, por lo general, se invierte muchas horas pero que con la ayuda de las nuevas tecnologías es mucho más sencillo. «Cuando mi padre compró una ordeñadora de cántaro allá por él 81 era extraordinario. Había que andar con ella por la cuadra, pero hacía el ordeño directo con cuatro puntos y nos ahorraba algo de trabajo», reconoce.

Tal eran las ventajas que ofrecían las tecnologías que en 1995 Manuel Álvarez decidió instalar una sala de ordeño con retiradores automáticos. «Por aquél entonces era el no va más. Yo estaba de pie, sacaba la leche de las vacas cómodamente y además estaba más protegido porque de esta manera no llevas patadas», relata. Sin embargo, el gran cambio se produjo hace cuatro años con la adquisición de tres robots de ordeños. «Ha sido la mejor inversión, ya que yo antes dedicada siete horas al día solamente en esto, pero de esta manera tengo más tiempo para dedicarme a otras cosas. Las vacas van por sí mismas a vaciarse y el proceso tan solo tarda siete minutos aproximadamente», resalta.

Pero, esto no significa que las vacas se atiendan por ellas mismas. «Tienes que seguir haciendo tu trabajo porque, incluso, algunas no van solas al robot o van pocas veces. El buen ganadero tiene que estar pendiente de los animales durante todo el día. Sin embargo, sí que es cierto que te permiten tener otra calidad de vida», reconoce Álvarez. Con esta tecnología, el tinetense no solo ahorra tiempo en ordeñar, sino que además tiene un mayor control de la producción. «Desde el móvil puedes ver cuántas veces se vació la vaca, a qué horas, la cantidad o, incluso, la temperatura de leche», explica. De la misma manera, también puede vigilar el estado de salud del animal. «El propio programa tiene un apartado exclusivo para ello y es algo fundamental porque te ayuda a prevenir, por ejemplo, enfermedades», subraya. «Es una maravilla porque no solo es fácil de manejar, sino que además te hace comparativas», añade.

Sin embargo, Álvarez no solo apuesta por la modernización sino también por el confort y el bienestar de los animales. «Las vacas son parte de uno mismo y es primordial cuidarlas muy bien. Además, al fin y al cabo, son las que nos dan de comer». Por eso, detrás de esa gran producción hay una buena alimentación. «Es fundamental. Nosotros hacemos unos protocolos para ello. Nos juntamos con profesionales y nos aconsejan qué tipo de comida o cantidad es la oportuna en cada momento. Así, de esta manera, obtenemos unos buenos rendimientos con unos costes aceptables y los animales están en las mejores condiciones posibles», reconoce Álvarez.

En este sentido asegura que, en su caso, debido a la gran cantidad de cabezas de ganado, prepara a diario alrededor de 5.000 kilogramos de comida para las vacas de leche. «Toneladas de productos al año que se traducen en elevados desembolsos». No obstante, para compensar los gastos de forraje, el tinetense pose varias fincas. «Tenemos unas 40 hectáreas de terreno mecanizable de las que obtenemos hierba durante el verano y otras 15 aproximadamente son de pastoreo. No tenemos más porque al vivir en una zona de montaña no existen muchas parcelas que sean buenas», relata.

Asimismo, para hacer más ameno la distribución de alimentos, Álvarez cuenta con dos robots de reparto. «Estos arriman la comida que está a los lados de los pesebres a los animales cada cierto tiempo. Es una gran ayuda porque como las vacas solo comen lo que está cerca del comedero, así garantizamos que lo ingieran todo», reconoce. De esta manera, también se aseguran de que las vacas tengan el alimento a su disposición en cualquier momento. 

Vacas de la Ganadería Baldomero, en Tineo
Vacas de la Ganadería Baldomero, en Tineo

No obstante, los robots al igual que cualquier aparato tecnológico presenta sus inconvenientes. «En primer lugar es que es muy caro adquirirlo, el precio en el mercado es muy elevado. Además, para sacar el máximo rendimiento a la vaca hay que realizarle tres ordeños por día y este tan solo es capaz de extraer la leche a 65 reses. Aunque trabajan día y noche es muy complicado que te hagan 200 ordeños diarios», reconoce. También si falla la cobertura puede suponer un gran problema.  «El robot te avisa si algo va mal. Entonces sino te puede alertar y, por ejemplo, pasa una noche entera sin ordeñar es un caos porque se te acumula el trabajo para el día siguiente. Además para que el robot haga el seguimiento de una vaca hay que registrar a la misma en el ordenador y si, por tanto, no hay internet pues es imposible».

Aun así, Manuel Álvarez le gustaría poder automatizar toda la alimentación. «Será una decisión que tenga que tomar mi hijo o mi nuera porque yo bastantes tomé ya, pero esto sí que no solo facilitaría el trabajo, sino que otorgaría una mayor calidad al producto. Además, de esta manera, se garantizaría aún más el bienestar animal», indica. «Las vacas son muy exquisitas para comer y si tienes un robot que reparte alimento cada dos horas y encima este está recién hecho pues mejor que mejor», resalta. Sin embargo, dentro de esta línea de confesiones, asegura que por su mente no ronda la idea de adquirir más reses. «Si el volumen es demasiado grande no puedes prestarle al ganado la atención que necesita. Además, con todos los problemas de burocracia, el lobo, los precios de los productos, etcétera, es muy difícil sacar adelante una ganadería de estas características», cuenta.

En este sentido detalla que debido a la pandemia el precio del cereal subió entre un 15% y un 20% y, por tanto, esto repercute en la economía. «Yo estoy gastando en el concentrado 3.000 euros más que hace siete meses y la leche la cobro igual». También la venta de carne disminuyó por la crisis sanitaria. Álvarez especifica que el valor de los terneros como el de las vacas de viaje disminuyó casi un 40%. «No sé para cuándo remontaremos. Tenemos que aguantar estos vaivenes porque el mercado no se adapta a nuestra situación, pero la situación de por sí ya es dura, pues con esto más. Necesitamos que la gente vuelva a hacer una vida normal porque así podremos recuperarnos económicamente», sentencia.