¿Podría ser Asturias la Bretaña española, libre de peajes?

L.O.

ASTURIAS

La región francesa no tiene vías de pago a pesar de que se trata de un modelo extendido en el país vecino

08 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

El Gobierno asturiano reclamó este viernes que se considerara al Principado por su «excepcionalidad» como un territorio en el que los planes del Ejecutivo central para extender el cobro de peajes a la totalidad de las autopistas supondría un castigo excesivo. Aunque las tasas en autovías son comunes en varios países europeos, y entre ellos Francia, lo cierto es que el país vecino también tiene su propia excepción periférica, la región de Bretaña donde no se aplican.

Las causas de este excepcionalidad histórica está rodeadas de leyenda. Algunas versiones la quieren remontar al siglo XVI con la llegada al trono como consorte de la duquesa Ana de Bretaña que terminó por unir el ducado al reino de Francia no sin antes haber exigido que en los tratados se reconociera la gratuidad libre de impuestos de los caminos bretones en sus antiguas rutas comerciales. Este privilegio se habría mantenido hasta el fin del Antiguo Régimen con la Revolución Francesa. Pero no es cierto, sólo es un mito. Otra versión de la leyenda retrocede a un tiempo más cercano, hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial con la épica del Desembarco de Normandía de tal manera que el general De Gaulle habría dejado a la región libre de este tipo de tasas para compensar las enormes pérdidas humanas y materiales del territorio en el conflicto. Pero tampoco es cierto aunque en esta variante la explicación sí que hay algo verdadero: el protagonista.

Efectivamente, si Bretaña está libre de peajes es por una decisión del general, ya presidente de la república, Charles De Gaulle, pero no por la guerra contra los nazis sino por las protestas que se sucedieron en mayo de 1968. En París, los jóvenes de la Sorbona buscaron la playa bajo los adoquines y pidieron prohibir prohibir, pero al norte en Bretaña, los movimientos civiles de la comunidad, agrupados como Comité d’étude et de Liaison des Intérêts Bretons (CELIB) presionaron para promover medidas que rompiera el aislamiento de la región con un plan de carreteras que la comunicara con el resto del país y que finalmente fue aceptado y aprobado por el Ejecutivo galo.