Los servicios jurídicos preparan una respuesta a la compraventa por parte de terceros
09 jun 2021 . Actualizado a las 05:00 h.Tras la alerta de varios decanos y la propagación de anuncios en redes sociales y, en ocasiones, en las mismas facultades para ofrecer trabajos de fin de grado, la Universidad de Oviedo ha señalado que estudiará una reforma durante el verano, de cara al próximo curso, que endurecerá el control de la compraventa de los TFGs, una trampa que, a diferencia de los plagios (controlados por herramientas digitales) muchas veces son difíciles de demostrar.
«A vuelta del verano, en función de la respuesta de los Servicios Jurídicos, valoraremos reformar el reglamento para dar una respuesta contundente a este tipo de prácticas», señaló el secretario general de la Universidad de Oviedo, Ángel Espiniella. Precisamente la clarificación de la respuesta reglamentaria a la compraventa de trabajos había sido una de las demandas del decano de Derecho Javier Fernández Teruelo quien explicó que el reglamento actual es concreto respecto a las malas praxis en los exámenes pero no tanto respecto a una trabajo que es una asignatura en sí, imprescindible además para obtener la titulación.
Espiniella añadió además que la Secretaría General de la Universidad de Oviedo ya tenía encargado un estudio a los servicios jurídicos sobre este asunto. Aunque se trata de una práctica muy minoritaria, los decanos han señalado su preocupación porque se trata de un fenónemo en aumento y que además se anuncia de forma pública con una cierta impunidad. Quizá no por mucho tiempo, en declaraciones a La Voz de Asturias, el decano de Derecho indicó que podría tratarse de un delito de falsedad documental, «el alumno lo hace pasar como propio y lo incorpora a un expediente público atribuyéndose falsamente la autoría del trabajo y esto implicaría una eventual responsabilidad penal tanto del alumno como de la persona que participa en este hecho que puede ser delictivo», señaló Fernández Teruelo.
En este sentido, el secretario general de la Universidad afirmó que eleverán el asunto a la conferencia de rectores, la CRUE, y al grupo G9 de universidades para «la elaboración de un plan de lucha contra el fraude académico para identificar a los terceros que anuncian sus servicios para estas cuestiones. Su fraude y sus anuncios no puede quedar impune».
En todo caso, y al igual que hicieron los decanos consultados por este diario, Espiniella insistió en que se trata de casos puntuales. «Nada de esto puede entenderse una práctica generalizada, ni puede manchar la imagen de la inmensa mayoría de nuestros estudiantes, que dedican un enorme esfuerzo a realizar los trabajos con total honestidad y ética», recalcó.
Los trabajos de fin de grado y los de fin de master han obligado a la institución académica a afilar sus instrumentos para evitar el fraude. En un primer momento, el principal problema era el plagio, con la copia de textos, en muchas ocasiones obtenidos de internet. La Universidad de Oviedo adquirió la herramienta Urkund que es capaz de detectar de forma automática no sólo los textos que han sido copiados sino de dónde. Pero el tráfico de trabajos supone un reto mucho más complejo ya que han sido elaborados por una persona.
Con precios que oscilan entre los 200 y los 300 euros, en la facultad de Formación del Profesorado llegaron a recibir la denuncia de una academia que indicó que se habían encontrado a alumnos que les habían pedido un presupuesto para la elaboración del encargo, y en Derecho se sospecha de profesionales que han hecho de esta práctica su modus vivendi o, al menos, un sobresueldo.
En las facultades destacaron que el refuerzo de las tutorías es el método más eficaz para conseguir frenar estás prácticas aunque con unos límites. «Nos plantea un problema porque el tutor tampoco puede llegar al punto de corregirlo todo, esto es una asignatura con un trabajo que va a juzgar un tribunal y si el tutor ha intervenido demasiado también se pierde esa limpieza», señaló el decano de Derecho.