El mapa que definirá planes y ayudas para el medio rural asturiano

El Principado finaliza la clasificación de los tres tipos de parroquias rurales, en las que se aplicarán políticas adaptadas a sus características


Redaccion

En las zonas rurales campesinas se desarrollarán planes agroecológicos, en las intensificadas se mejorará la eficiencia, la rentabilidad y la integración ambiental de las agriculturas intensivas y, en las periurbanas, se potenciará el desarrollo de planes locales de agricultura para abastecer los mercados urbanos. El Gobierno del Principado ya tiene elaborado el informe que define y clasifica  en tres tipologías las parroquias rurales asturianas para tratar de compensar el desequilibrio territorial y económico actual a través de diferentes políticas agrarias, ganaderas y forestales adaptadas a las características y potencialidades de cada una de ellas.

Si Asturias se divide en 857 parroquias, a las que se añaden dos áreas no adscritas a entidad colectiva, las urbanas son 24 y las rurales 835. La mayoría, 483, son campesinas y ocupan el 67,8% del territorio regional frente al 20,24% de las 224 definidas como intensivas y el 10,30% de las 128 parroquias periurbanas. La definición de cada uno de los tres tipos de parroquias rurales se apoya en el artículo 10 de la Ley 45/2007, de 13 de diciembre, para el desarrollo sostenible del medio rural y está recogida en el informe titulado Aproximación a las tipologías de las zonas rurales de Asturias, elaborado por el comisionado para el reto demográfico del Gobierno de Asturias con la colaboración de la Consejería de Medio Rural y Cohesión Territorial y la Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales (Sadei).

En este informe, que presentaban ayer el consejero de Medio Rural, Alejandro Calvo; el comisionado para el reto demográfico, Jaime Izquierdo, y el director del Sadei, Ramiro Lomba, se recuerda que, aparte de la despoblación y el despoblamiento, Asturias presenta un problema de abandono de tierras y de actividades vinculadas a ellas -no solo en las aldeas despobladas, sino también en las proximidades de villas y ciudades- que ahora puede ser una oportunidad para promover cambios a favor del aprovechamiento agroecológico y paisajístico del medio rural. El informe, en este sentido, será una herramienta para definir el plan de desarrollo rural de Asturias y sus estrategias sectoriales.

Próximas semanas

«Tenemos que diseñar estrategias que hagan que todo funcione como un conjunto y lo empezaremos a ver de manera práctica en cómo determinamos las estrategias tanto a la hora de zonificar y potenciar determinadas ayudas o cómo se vincula a las ayudas  de incorporación de jóvenes y de mejora de explotaciones que pondremos en marcha en las próximas semanas», explicó Calvo, que remarcó que en ellas se tendrán en cuenta planes de viabilidad ligados al propio territorio.

También recordó que se está finalizando la estrategia de desarrollo agroalimentario, en la que «evidentemente» también se tendrán presentes cuáles son las potencialidades de cada territorio, al igual que en el plan forestal. El informe también servirá de apoyo para la elaboración de la nueva Ley de Ordenación Integral del Territorio (LOITA), tanto en los aspectos relacionados con las tipologías de zonas rurales como en el concepto de agricultura territorial, aportando una «visión integral» del conjunto de Asturias en la que se reconozcan las capacidades de cada territorio para generar economías que sean además circulares y ayuden a fijar población.

En este sentido, Izquierdo hizo hincapié en que «la función económica y ecológica» de las zonas campesinas, «que pueden y deben producir alimentos de calidad, pero sobre todo paisaje», va a ser determinante. «En la medida en que seamos capaces de activar economías locales que a su vez reactiven esos territorios probablemente empecemos a visualizar algunas soluciones a problemas que tienen bastante gravedad», dijo, en referencia por ejemplo a los incendios forestales.

El margen de crecimiento de la agricultura en Asturias

Izquierdo, que ayer mantenía una reunión con la Federación Asturiana de Concejos (FACC), indicó que también los ayuntamientos más urbanos van a ser los principales responsables del diseño de las políticas locales de agricultura periurbana y alimentación de proximidad en sus zonas rurales periurbanas, animándoles a «recuperar esa función histórica de la ciudad de producir alimentos que se perdió en los años 50» como está ocurriendo en otros países europeos. El informe, que en la clasificación tiene en cuenta la unidad territorial de las parroquias y factores como la población, la renta de la población o los usos agrarios predominantes, se plantea también como una herramienta para ayuntamientos y los Grupos de Desarrollo Rural

Además, pone de manifiesto el amplio margen de crecimiento y mejora que tiene la agricultura en Asturias, en donde en los últimos años se venía consumiendo tan solo un 2% de productos hortofrutícolas locales. También es cierto que en los últimos años vienen surgiendo nuevas iniciativas agroecológicas que abastecen a mercados urbanos de proximidad, que están en línea con ese modelo agrícola de futuro que se pretende favorecer para reconciliar al campo y a la ciudad en sintonía también con el cambio climático y la transición ecológica.

Por ello, en el informe se plantea la necesidad de evolucionar hacia nuevos planteamientos que hagan atractivo y rentable trabajar la agricultura alrededor de las ciudades, villas y aldeas, «que no será posible sin plantearse nuevos retos, asumir reformas y promover nuevas opciones, especialmente en el campo de la planificación estratégica de la agricultura territorial, en la reforma de los sistemas de ayudas públicas y de compensación de rentas y en la incorporación y formación de nuevos agricultores». 

La adaptación de las denominaciones de zonas rurales de la Ley 45/2007, para el desarrollo sostenible del medio rural, es la siguiente:

Zonas urbanas

El estudio define como parroquias de zona urbana aquella que se encuentran en el área central y tienen una densidad mayor de 500 habitantes por kilómetro cuadrado o una población en 2020 de más de 4.000 habitantes. Son 24 y se encuentran en Avilés, Carreño, Castrillón, Corvera, Gijón, Gozón, Illas, Langreo, Llanera, Mieres, Morcín, Noreña, Oviedo, Las Regueras, Ribera de Arriba, Riosa, San Martín del Rey Aurelio y Siero.

Zonas periurbanas

Para considerar una parroquia como periurbana, aparte de que no esté clasificada como urbana, debe contar con una densidad de población en 2020 mayor de 100 habitantes por kilómetro cuadrado, que sea mayor de 50 habitantes por kilómetro cuadrado con un volumen de población superior a 500 habitantes o con una densidad mayor de 50 habitantes por kilómetro cuadrado, un volumen de población mayor de 300 habitantes, que la población de 2020 sea mayor que la de 2007, que la renta municipal sea mayor que el promedio de Asturias y que la proporción de empleo terciario sea mayor que el de Asturias en su conjunto.

Zonas intensivas

Las zonas rurales intensificadas o intensivas son aquellas que intensificaron su producción agraria desde mediados del siglo XX, con un enfoque directo hacia la industria y una tendencia hacia el monocultivo, fundamentalmente de ganado vacuno de orientación lechera y eucaliptos. Pueden tener al menos un cuarto de su superficie destinado a clases agrológicas II, III o IV (laboreo permanente moderado, limitado u ocasional), a plantaciones para exploración forestal o una densidad de cabezas bovinas de orientación lechera que supere las 30 por kilómetro cuadrado. También englobaría a las periurbanas que cumplan estas condiciones.

Zonas campesinas

En la ley 45/2007 se denominan zonas rurales a revitalizar y, en Asturias, serían aquellas que mantienen mayoritariamente un sistema de explotación extensivo a pesar de haber contado con un proceso de especialización también desde mediados del siglo XX: o bien tienen las clases agrológicas antes mencionadas o plantaciones para explotación forestal en menos de un cuarto de su superficie o bien la densidad de cabezas bovinas de orientación lechera es de menos de 30 cabezas por kilómetro cuadrado. En el caso de ser zonas rurales periurbanas, serían periurbanas campesinas.

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