Amenaza del lobo, un sinvivir de efectos psíquicos y económicos al ganadero

Juan Javier Ríos / EFE REDACCIÓN

ASTURIAS

El lobo Aullador junto a su cuidadora Alba Álvarez, en el recinto de la Casa del Lobo
El lobo Aullador junto a su cuidadora Alba Álvarez, en el recinto de la Casa del Lobo Eloy Alonso | EFE

Varios testimonios de afectados apuestan por una convivencia entre ambas partes, pero con planes de gestión que pasan por la caza controlada de la especie

14 jun 2021 . Actualizado a las 12:42 h.

Efectos psicológicos y pérdidas económicas son el peaje que pagan los ganaderos afectados por los ataques de lobos, según cuentan a Efeagro varios testimonios de afectados que apuestan por una convivencia lobo y ganadería pero con planes de gestión que pasan por la caza controlada de la especie.

La semana pasada más de medio millar de afectados protagonizó una protesta presencial en Madrid frente a la sede del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) para pedirle a la ministra Teresa Ribera que pare la orden que prohibirá la caza del cánido desde el próximo mes de septiembre.

«No podemos convivir (con el lobo) como lo estamos haciendo ahora. Psicológicamente te hunde y te agota económicamente». Así se expresa la ganadera asturiana Mercedes Cruzado que gestiona junto a su marido una explotación de vacuno de carne con 140 reses en Grandas de Salime y que ha sufrido varios ataques de lobo en los últimos años en los que incluso los cánidos mataron a vacas novillas. Se ha criado en el campo pero cuando era una niña ver un lobo «era noticia» por los pocos que poblaban la zona, algo que comenzó a cambiar a finales de los años 90 cuando la especie comenzó a expandirse. Ahora, asegura, pueden avistarse incluso en municipios de costa «y se oyen hasta de día». Por eso, es contraria a la posible prohibición de su caza y se queja al Ministerio para la Transición Ecológica de que estén desarrollando políticas «a espaldas del sector, con desconocimiento absoluto de la realidad y no se dignan a venir». Las administraciones «piensan» que con «pagar tarde y mal» los siniestros «se soluciona pero la solución pasa por controles efectivos» del lobo porque «no hablamos de exterminar sino de hacer un control poblacional».