Tensión en Mieres por la ordenanza de animales de compañía: «Es una caza de brujas»

Nel Oliveira
Nel Oliveira REDACCIÓN

ASTURIAS

Uno de los perros del albergue de Mieres
Uno de los perros del albergue de Mieres

Varias sanciones y «una normativa muy abusiva» han desatado el malestar vecinal. «No va en contra de los perros ni de los dueños», argumentan desde el Ayuntamiento

23 jun 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

La nueva ordenanza municipal reguladora de tenencia de animales de compañía de Mieres, sumada a un total de nueve multas desde que entrara en vigor el pasado mes de marzo, ha desatado la tensión en la localidad. Varios vecinos han mostrado su malestar contra la normativa, por la que han sido sancionados con 300 euros de multa. «Nos parece que es una normativa muy abusiva», denuncia Patricia Muñoz, presidenta de la Asociación Gatos de Mieres.

Uno de los casos particulares es el de Juan Santos, al que sancionaron con dicha cantidad por pasear a su perro en una calle aledaña al Parque Jovellanos. Otro caso concreto es el de su vecina Pilar Martínez, que recibió homóloga sanción por soltar un instante a su perro para que fuera a beber a una fuente situada unos metros más adelante, a primera hora de la mañana. «Nos están señalando en vez de intentar una buena convivencia entre los que tenemos perro y los que no lo tienen. Es una caza de brujas», clama Patricia Muñoz.

Hay un punto concreto del reglamento que ha sido el desencadenante de este tira y afloja entre vecinos y Gobierno municipal: el artículo 6, en su apartado «G». En él se prohíbe «el acceso de animales a parques con zonas de juego infantiles y cualquier lugar destinado a usos recreativos para niños, piscinas y otros recintos fuera de las zonas habilitadas al efecto». Sobre él, Patricia Muñoz apunta que «está redactado de tal manera que lleva a confusión. Depende de la percepción que tenga cada uno te pueden sancionar o no». En este sentido recalca que «la normativa dice que solo puedes tener al perro en las zonas habilitadas al respecto. Entonces, realmente no puedes pasar por ningún sitio que no esté habilitado, así que tendrías que llevar al perro en brazos hasta el parque de perros, ¿no? Lógicamente esto no es así, pero según está redactado eso parece».

No obstante, más allá de este punto clave, a su parecer, la presidenta de la Asociación Gatos de Mieres asegura que «lo que más molesta de todo es que se prohíba el acceso a parques, no la permanencia». Es decir, que según explica, la normativa no permite utilizar el Parque Jovellanos como zona de paso, como si fuera una calle más. Asimismo, Muñoz denuncia un cambio en la cuantía de las sanciones, ya que «pasaron de 30 euros la mínima a los 300 que son ahora».

El Ayuntamiento recalca que la ordenanza «no va en contra de los perros ni de los dueños»

Por su parte, el Ayuntamiento de Mieres recalca que el reglamento municipal «no va en contra de los perros ni de los dueños». En este sentido opinan que «hay muy pocas sanciones» desde que entró en vigor el pasado mes de marzo, «porque precisamente es una ordenanza para promover el bienestar animal y la convivencia».

«La ordenanza se hizo a través de un proceso participativo previo y después, obviamente cumplió toda la tramitación correspondiente: aprobación inicial, alegaciones y demás…»,  explica el Ejecutivo municipal, que asegura entender que pueda haber críticas, pero «no vamos a entrar en más», sentencian.

Parque Jovellanos de Mieres

Multa de 300 euros a un vecino de Mieres que paseaba a su perro

Nel Oliveira

Una multa de 300 euros por pasear su perra Greta en Mieres. A esto se ha tenido que enfrentar Juan Santos, que vio como a las 8.36 horas de la mañana, dos jóvenes policías vestidos de paisano lo paraban en una acera aledaña al Parque Jovellanos. «Me trataron muy mal. Fue algo vejatorio. Me abordaron como si fuera un delincuente», recuerda Santos, que asegura tan solo estaba paseando a su perra a primera hora de la mañana.

A simple vista podría parecer que Juan Santos tenía todo en regla para pasear a Greta. Según relata, llevaba consigo una botella con agua para cuando la perra orinara, bolsas para recoger los excrementos e iba debidamente atada con su correa. Aun así fue parado por dos agentes de paisano. «Me dijeron: tiene una señal ahí de prohibido perros. A lo que respondí: ¿Qué delito estoy cometiendo? Entonces me pidieron la documentación», explica, pero no llevarla encima en ese momento encima provocó un clima de tensión: «Le aconsejamos que no nos mienta». Fueron las palabras de los agentes, según explica Santos.

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