Cómo frenar la nueva ola de covid: los expertos aportan soluciones

Carmen Liedo REDACCIÓN

ASTURIAS

Vista de una terraza con varias personas en la plaza del Fontán de Oviedo
Vista de una terraza con varias personas en la plaza del Fontán de Oviedo EFE | J.L.Cereijido

«Los errores de mayo y junio han sido un cóctel para tener la tormenta perfecta», dice Daniel López-Acuña

21 jul 2021 . Actualizado a las 17:23 h.

Aunque la ocupación hospitalaria de camas covid y los ingresos en la UCI de pacientes con coronavirus se mantienen en el nivel 1 de riesgo de los cuatro establecidos, la incidencia acumulada a 14 días sigue disparada en Asturias hasta el punto de situarse en los máximos que se alcanzaron en la región durante la segunda y la tercera ola. En concreto, el dato que se facilitaba la pasada jornada era de una incidencia de 659 por 100.000 habitantes. Ante tal escalada de los casos positivos acumulados ¿debería volver Asturias a las restricciones para frenar la sacudida de la quinta ola? ¿Habría que volver a imponer el uso obligatorio de la mascarilla en el exterior ante la alta transmisibilidad de las variantes delta? ¿Es necesario establecer aforos en la hostelería?

Los expertos tienen visiones distintas ante el planteamiento de estas preguntas pero coinciden en que se debe limitar y controlar la interacción social de la población desprotegida, los jóvenes, además de mantener cerrado el ocio nocturno por ser en los espacios cerrados donde más aumenta la posibilidad de contagio. De esa opinión son los epidemiólogos Pedro Arcos y Daniel López-Acuña, este último más drástico y tajante respecto a las otras medidas que sería necesario adoptar en la región y en España, en general, para contener en envite de esta quinta ola que, en su opinión, se formó por la desescalada precipitada que se llevó a cabo. «Los errores de mayo y junio han sido un cóctel para tener la tormenta perfecta», dice el ex director de Acción Sanitaria de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Para López-Acuña la magnitud de esta quinta ola tanto en España como en Asturias es preocupante por la alta incidencia que se está dando en la población cuya edad está entre los 12 y los 29 años e, incluso, en el tramo de 30 a 39 años por ser personas a los que sólo se les ha inoculado una dosis de la vacuna. «Esta quinta ola se concentra en la población más joven, pero no es exclusiva y afecta a sectores que no tienen la pauta completa», manifiesta el epidemiólogo, quien considera que para controlar la expansión del coronavirus y de esta ola «sería necesario hacer tres cosas». El primer lugar, el mismo aboga por «seguir vacunando y vacunar a los jóvenes», aunque el mismo matiza que eso «no es una estrategia para frenar esta ola» porque apunta que los sueros tienen su máxima eficacia al cabo de unas semanas tras aplicarse las dos dosis por lo que a los que se vacunen ahora «va a servir para protegerles a partir de la última semana de agosto o septiembre», y recuerda que las vacunas «sirven para disminuir la severidad del virus, pero no controla la infección».

El ex directivo de la OMS señala en segundo lugar que «hay que aceptar, entender y solidarizarse con el hecho de que hay que volver a estadios anteriores». Con esto, Acuña quiere decir que es necesario aplicar medidas restrictivas, y se centra en la necesidad de «limitar la interacción social de la población desprotegida en horario nocturno». Así, el mismo es partidario de que se vuelva a imponer el toque de queda, lamentando que a este respecto se den disyuntivas jurídicas y que en unas comunidades autónomas lo refrenden y en otras no. «Si no se va al toque de queda, hay que hacer lo necesario para restringir la interacción social», y habla claramente de que habría que cerrar el ocio nocturno y reducir los aforos en la hostelería.

En tercer lugar, Daniel López-Acuña insiste, como lo ha hecho durante toda la pandemia, en la importancia de que se produzca un diagnóstico precoz, cribados en la población vulnerable, rastreo exhaustivo de los casos y aislamiento de los positivos porque, de no ser así, manifiesta que va a ser necesaria «una acción contundente con carácter restrictivo». Además, señala que debería volver a imponerse «el uso obligatorio de la mascarilla en el exterior» ya que, en su opinión, «nunca habría que haberla quitado porque no se puede garantizar la distancia». A su entender, esto y que se levantaran otras restricciones de forma «inoportuna y prematura» es lo que ha llevado a esta situación de alta incidencia, «justo en los meses de verano que es cuando se producen las interacciones sociales intensificadas».

Es más, el ex directivo de la OMS  considera que la situación es peor que el año pasado porque «la ola se está produciendo en medio del verano, cuando todo el mundo quiere ir a la playa y se producen aglomeraciones». Y esto lo sitúa en un escenario nacional en el que «sólo el 50% de la población tiene la pauta completa» y cuando la inmunidad de grupo con la variante delta no se alcanza en el 70%, sino «en el 85-90%» porque «es más contagiosa y elude la eficacia de las vacunas» cuando se tiene una sola dosis. Es por ello que Daniel López-Acuña traslada que «aún queda mucho trecho» y prevé «una batalla intensa este verano» contra el coronavirus que se prolongará durante parte del otoño porque «estamos en una espiral en la que si se prosigue así, nos vamos a estancar».

Control de los botellones y las aglomeraciones

El epidemiólogo y profesor Pedro Arcos se centra en que las administraciones y los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado deben hacer cumplir medidas de carácter general, como la prohibición de los botellones y las aglomeraciones, además de estar de acuerdo en que se mantenga cerrado el ocio nocturno, que opina que «nunca se debería haber abierto», ya que recuerda que es en los espacios cerrados donde más se transmite la Covid-19.

«Pero no nos pueden meter a todos en una jaula porque 200 personas no respeten el orden público», señala el también director de la Unidad de Investigación en Emergencias y Desastres de la Universidad de Oviedo, que entiende que «no procede imponer más medidas restrictivas» o volver a hacer obligatorio el uso de la mascarilla en el exterior cuando lo que se debe hacer es «controlar que a partir de una reunión de 20 no se lleguen a juntar cientos de personas». En este sentido, se muestra crítico con que desde las administraciones se diga que no pueden hacer nada para controlar las aglomeraciones.