La prueba del algodón de Pedro Sánchez con Asturias

Juan M. Arribas

ASTURIAS

El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez
El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez J.L.Cereijido | EFE

27 jul 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Galicia ha conseguido al fin una rebaja de peajes sustancial. El Ejecutivo de Feijoo se ha apuntado un tanto y ha conseguido que el mismo Pedro Sánchez prometiese personalmente una bonificación con cifras sobre la mesa: 2.300 millones de euros pagará el Estado a Audasa, la concesionaria de la AP-9, de aquí al 2048, año en el que termina la concesión. Una millonada para una autopista que es troncal para toda Galicia y cuya rebaja de precios ratificó ayer la nueva ministra del ramo, Raquel Sánchez, en A Coruña.

Una carretera también fundamental para Asturias es el peaje del Huerna, la vía que une la región con la Meseta. Pero el agravio de Asturias, como el del AVE, parece que no interesa a nadie en Madrid. Mientras en Galicia se encuentran soluciones, en Asturias no se avanza ni un kilómetro. Es cierto que el gran culpable es Francisco Álvarez-Cascos, que prorrogó la concesión medio siglo. Pero el Ejecutivo asturiano, que ha heredado el agravio, aún no ha conseguido avanzar ni un kilómetro. Suya es ahora la responsabilidad.  

¿Cuánto podría costar eliminar el peaje del Huerna? La concesionaria arrima el ascua a su sardina y eleva el desembolso en cerca de 1.700 millones de euros. Una cifra elaborada por la propia empresa, eso sí, y presuntamente hinchada artificialmente. El dato más objetivo asciende a 437 millones, lo que le falta por recuperar de la inversión que ha hecho desde 1975. La cantidad desembolsada es de 654 millones y de esa cantidad solo ha recuperado un tercio, unos 217 millones. Por tanto, los conductores de la región deberían desembolsar otros 437 millones para que la inversión de la compañía fuese rentable. Pero la empresa lía la madeja y sigue sumando en su interés (como es lógico): otros activos como instalaciones, maquinarias y otros bienes, la deuda asumida y el lucro cesante, lo que la empresa dejaría de ganar en los próximos 29 años.