Asturianos afectados por la erupción en La Palma: «Dejas todo atrás sin saber si vas a volver»

Nel Oliveira
Nel Oliveira REDACCIÓN

ASTURIAS

Imagen de La Palma, el lunes por la mañana
Imagen de La Palma, el lunes por la mañana BORJA SUAREZ | REUTERS

«Hay gente que lo está perdiendo absolutamente todo», lamentan los damnificados evacuados de sus hogares y con la incertidumbre de su futuro más cercano

21 sep 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Más de 5.500 personas se están viendo afectadas por la erupción del volcán Cumbre Vieja, situado en el suroeste de la isla de La Palma, en Santa Cruz de Tenerife. Muchas de ellas son familias asturianas que han sido evacuadas de sus hogares por la precaución que la situación requiere. A pesar de que no se lamentan daños personales, las lenguas de fuego -que circulan a 700 metros por hora- ya se han llevado por delante más de un centenar de hogares. «Abandonas tu casa, dejando todo atrás, sin saber si vas a volver», lamenta el gijonés de 29 años Fran Aguioche, uno de los afectados.

Afincado en la isla desde hace ya más años de los que estuvo en Asturias, el joven gijonés compaginaba su actividad como técnico de Cáritas con la música. Sin embargo, todo ha cambiado de la noche a la mañana. Ahora se encuentra en casa de un amigo en la localidad de La Laguna, en Los Llanos de Aridane, y no sabe cuándo podrá regresar a Puerto de Naos, donde se encuentra su hogar. Mientras tanto, «hay gente que lo está perdiendo absolutamente todo», viendo cómo lenguas de lava de más de seis metros engullen sus viviendas. «Es triste ver cómo el trabajo y sudor de un montón de gente se esfuma en un suspiro», lamenta el joven, que tendrá que seguir, por el momento, improvisando su día a día.

Pablo Jiménez, junto a su familia en La Palma
Pablo Jiménez, junto a su familia en La Palma

«Es triste ver cómo el trabajo y sudor de un montón de gente se esfuma en un suspiro»

Por otro lado, el avilesino Pablo Jiménez y su familia han sido otros de los muchos afectado por la erupción volcánica. Ahora están a salvo en casa de un amigo, el asturiano Pedro Tamés -presidente del Centro Asturiano de La Palma- que les ha dejado una cabaña donde poder dormir. «El volcán explotó cerca de nuestra casa, pero tan solo a modo de recuerdo y anécdota», respira aliviado Jiménez, que ayer ya pudo pasar por su casa en El Paso para recoger algunas pertenencias.