Así se rescata a las víctimas en los accidentes de tráfico: «Muchas veces se sienten solas»
ASTURIAS
El día a día en la labor de los bomberos que pasa totalmente desapercibida y que permite salvar la vida de muchas personas
22 ene 2022 . Actualizado a las 05:00 h.Uno de los trabajos más importantes que realizan los bomberos y que, por lo general, pasa totalmente desapercibido por la sociedad son las excarcelaciones. Con una media de 60 salidas con liberaciones por año en Asturias, la presencia de estos profesionales en los accidentes de tráfico es fundamental, ya que con su destreza y tesón pueden salvar la vida de muchas personas. Además, consiguen minimizar al máximo las secuelas de aquellos individuos que quedan atrapados en el interior de los vehículos y no pueden salir del mismo por sus propios medios. No obstante, para para que todo salga bien esto va mucho más allá de la propia intervención, puesto que parte del éxito está en la organización que se lleva a cabo desde el minuto uno que se alerta a los servicios de emergencia.
El jefe de bomberos de la zona del suroccidente de Asturias, Benjamín García Álvarez, con 30 años de experiencia a sus espaldas, señala que el procedimiento de actuación de rescate comienza en el momento que el 112 les notifica el accidente de tráfico. «Nos dan los máximos datos posibles, como la localización del suceso y el sentido de la vía, el número de personas atrapadas, los vehículos implicados… y a partir de ahí determinamos el tren de ataque, es decir, el número de profesionales y vehículos que van a la emergencia», explica.
Una vez puesto en marcha el despliegue hacia el lugar del suceso, con sirenas y luces rotativas puestas, «confirmamos al 112 los vehículos que finalmente llevamos y solicitamos información complementaria, puesto que en este medio tiempo pudieron llamar más personas y aportar más datos, que permiten corroborar los hechos». Además, durante el trayecto se reparten las tareas, «determinamos quién establece la línea de seguridad en casa de incendio del vehículo, quién hace la evaluación inicial y quién se encarga de la seguridad de la zona», para que así la intervención sea mucho más rápida.
En el lugar del accidente
Tras llegar al punto del siniestro, toca aparcar adecuadamente. Aunque esta maniobra es algo evidente requiere cierta dedicación. «Tenemos que estacionar en un lugar seguro para poder proteger no solo a las personas implicadas en el accidente sino también a los propios intervinientes. Por eso, cuando llegamos observamos cuántos vehículos hay implicados, si hay riesgo de incendio o de volcado, si hay mercancías peligrosas… para así estacionar en el sitio más seguro posible. Aquí, hay dos variantes muy importantes, si las vías son unidireccionales o bidireccionales. No obstante, como normal general aparcamos en el margen derecho de la calzada, con una colocación en oblicuo -forma de cuña-», explica Benjamín García Álvarez.
Sin embargo, también deben prever que hay situaciones en las que llegan los primeros, pero en otras los últimos. «En este último caso tenemos ya sitio para aparcar, pero si llegamos los primeros tenemos que tener en cuenta que van a llegar más medios que necesitan estacionar y es fundamental que no se genere un tapón». Por tanto, una vez realizada esta maniobra, el jefe de turno hace la primera inspección visual de las personas o vehículos implicados y su estado, mientras que el resto del equipo sacan el material. Al mismo tiempo, notifican al 112 su llegada porque puede haber más parques de Bomberos implicados u otros intervinientes, como los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y los servicios sanitarios.
Una vez analizada la situación, «lo primero que hacemos es inmovilizar el vehículo y volvemos a ponernos en contacto con el servicio de emergencia para decirles si somos suficientes o necesitamos personal de apoyo, dado que ellos son los encargados de mandarnos refuerzos». Después, establecen planes de operaciones, que consiste en nombra y poner en conocimiento de todos qué actuaciones se van a desarrollar durante la emergencia. Por su parte, «las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado delimitan las zonas de actuación y se establece una zona limpia de seguridad para poder sacar ahí los accidentados».
Liberación y excarcelación
Tras dichas gestiones, llega el momento de rescatar a las víctimas. Este depende de las características del accidente. «Primero hacemos un vía de acceso para los sanitarios para que haga la valoraciones, porque aunque tengamos conocimientos básicos de sanidad, es fundamental que establezca la gravedad de las personas, dado que así marcan la prioridad de excarcelación. Una vez hecha esa valoración, consensuamos con ellos el modo de extracción de los afectados. Procedemos a la liberación de la parte atrapada y una vez liberada vemos las posibilidades y volvemos a consensuar con los sanitarios la extracción, ya que dependiendo del tipo de vehículo, la posición de la víctima, el estado de su salud… se realiza de por la luna trasera, por la puerta del conductor o, incluso, por otro lado », resalta
Una meticulosa maniobra cuyo principal objetivo es no agravar los daños de la víctima. «Queremos entregarle al hospital de referencia la personas con las mismas lesiones que tenía en el momento del accidente», defiende Benjamín García Álvarez, quien subraya que «tenemos un grado muy alto de eficiencia». En este sentido, el jefe de bomberos de la zona del suroccidente apunta que «intentamos dar una primera atención in situ en cuanto a posibles hemorragias o cortes y ofrecemos atención psicológica a las víctimas. Muchas veces se sienten solas atrapadas dentro del vehículo, entonces, uno de los bomberos se quita el casco, se vuelve más humano y le habla para darle confianza y sosiego. A veces se le explica que le vamos a hacer para que se tranquilice». Después, «minimizamos todo lo posible el movimiento de su cuerpo porque si no se puede agravar lo que tenga y hacemos la extracción con el mínimo de movimientos y, además, estos son al unísono».
«Queremos entregarle al hospital de referencia la personas con las mismas lesiones que tenía en el momento del accidente»
«Hace años había una prisa extrema porque el accidentado entrase en el antes posible, en cambio, ahora la preparación no hace ver que en ocasiones hay que priorizar la calidad del servicio a la rapidez del mismo. Los grandes médicos que tenemos hacen un servicio magnifico de triaje de las víctimas», resalta, antes de destacar también el trabajo del resto de intervinientes. «En estos casos, la labor que hacen las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, así como el 112 y el personal de infraestructuras es fundamental para que todo salga perfecto y se eviten nuevos accidentes en la zona».
No obstante, como todas las profesiones, las excarcelaciones tienen sus dificultades, sobre todo si el vehículo está en una zona inestable o si es de gran tonelaje. También las maquinarias de trabajo, «que no es habitual trabajar con ella», complican las intervenciones. «Un tractor volcado nunca lo hace en una cuneta o una buena zona, sino que lo hace en sitios de difícil acceso. Tampoco es lo mismo una persona accidentada en una carretera que en otro tipo de lugares. Damos gracias que disponemos del helicóptero del SEPA que es un lujo porque puede extraer a la víctima en cualquier punto y lugar de la geografía asturiana. Además este lleva consigo bomberos rescatadores y sanitarios que tienen amplia experiencia en este tipo de casos».
Formación
«Planteamos situaciones todo lo enrevesadas posibles porque nunca sabes qué puedes llegar a encontrarte»
Además, estas operaciones requieren de un cierto grado de preparación. «Recibimos cursos teóricos y prácticos a través de la escuela de Seguridad Pública. Además, dentro de los parques hacemos prácticas de extracción de víctimas con los vehículos que tenemos nosotros. Planteamos situaciones todo lo enrevesadas posibles porque nunca sabes qué puedes llegar a encontrarte». Bajo esta premisa, el jefe de bomberos del suroccidente de Asturias confiesa que «hace 30 años íbamos a los accidentes con una sensación de angustia por si no podíamos sacar a la persona, debido a la escasez de medios y personal. Ahora, como tenemos medio conocimiento y preparación, pensamos en que vamos a ayudar a esa persona».
«Resulta duro ver a un individuo en una situación comprometida o con lesiones desagradables de ver, pero tenemos interiorizado que estamos preparados para ayudar a esa gente en esa situación. Vemos los accidentes de tráfico con ese enfoque psicológico más favorable. Son situaciones muy comprometidas, pero en la intervención en sí nos aislamos del entorno que tenemos y nos centramos en la atención de las víctimas», señala Benjamín García Álvarez.
Autoevaluación y autocrítica
Una vez finalizada la intervención y notificada al 112 la misma, cuando llegan al parque tras revisar el material y realizar las limpiezas oportunas, los bomberos hacen autoevaluación y autocrítica «para mejorar los problemas que tenemos, porque siempre tenemos presente que hay evitar los errores al mínimo». «Hablamos entre nosotros de cómo resolvimos la emergencia. Si podíamos haberlo hecho de otra forma mejor o qué es lo que nos ha resultado más complicado. También dialogamos sobre el impacto de la situación y cómo nos ha influido a nivel personal. Esto es muy importante porque aunque estemos preparado hay que evitar shock postraumáticos», confiesa.
¿Cómo debe actuan una persona ante un accidente?
Respecto a qué debemos hacer las personas de a pie cuando presenciamos un accidente, Benjamín García Álvarez señala que lo importante es que no corra en riesgo nuestra integridad física. «Son mucho más el número de víctimas que sufren segundos accidentes, que los propios implicados en el incidente». Por tanto, una vez resaltado este punto, el bombero explica que debe darse seguridad a la zona, ponerse en una situación segura con el chaleco de emergencias y llamar al 112. En esa llamada hay que dar el mayor número de datos posibles para «saber la importancia de la emergencia» y «no hay que tener miedo a que se demore la llegada de los bomberos porque cuando eso un segundo coordinador ya nos está notificando a nosotros la salida».
Una vez en la «zona supersegura» y si podemos tener contacto visual o verbal con la persona accidentada, «hay que trasmitirle confianza y tranquilidad. Decirle que ya se ha avisado a los bomberos, a los sanitarios… y que pronto vendrán a rescatarle». «Nunca exponiéndonos a un segundo accidente», insiste el jefe de bomberos del suroccidente, quien añade que salvo que haya riesgo de incendio del vehículo, nunca se puede sacar a la víctima del interior del mismo y mucho menos tocarle.