El empresario y ejecutivo asturiano, CEO de Time Out Group hasta el pasado octubre, da su visión de la situación de Reino Unido dos años después de su salida de la Unión Europea
27 feb 2022 . Actualizado a las 05:00 h.Julio Bruno es uno de los directivos más reconocidos a nivel mundial en el sector mediático. El asturiano fue elegido en 2015 CEO de Time Out Group, compañía líder internacional en el campo de los medios de comunicación, restauración y el ocio, puesto que ocupó hasta el pasado octubre. Anteriormente había sido vicepresidente global de Ventas de TripAdvisor, vicepresidente de Travelport para Canadá, América Latina y el Caribe y director general de Cendant Corporation y Travelport para Europa Continental y América del Sur.
Entre los mayores logros de la carrera de Bruno destaca haber sacado Time Out Group a la bolsa de valores de Londres. Ha sido incluido en la lista de INvolve y Yahoo Financia como uno de los 100 directivos mundiales líderes en la defensa del movimiento LGTB. Además, en 2019 fue condecorado con la Orden del Mérito Civil- Cruz de Oficial, otorgada por sus servicios a España. A pesar de haber cosechado una carrera de éxitos, Bruno tuvo que hacer frente a dos grandes desafíos durante su mandato: el Brexit y la pandemia.
-Recientemente se cumplieron dos años del brexit. ¿Cómo ha cambiado el país en los dos últimos años? ¿La realidad del Brexit es tangible en el día a día?
-El Brexit se nota en el día a día, pero el problema es que se nota de una forma dispar. Como ha ocurrido a la vez que la pandemia y el covid ha cambiado el mundo, han tenido una excusa para asumir la equivocación del Brexit. Muchas de las consecuencias del Brexit se han acelerado y le han echado toda la culpa a el covid. Solo Londres ha perdido entre 750.000 y un millón de trabajadores europeos. Esos trabajos eran especialmente del sector servicios y toda esa gente no ha vuelto a causa del Brexit. Algunos por los requisitos del visado y otros porque no se sienten bienvenidos. Sea cual sea la razón, esos trabajos no se están cubriendo. Por ejemplo, se ve que en muchos restaurantes de la capital falta personal. En el abastecimiento el Brexit se ha notado. Todavía faltan muchos productos en los supermercados, porque se encuentran en la frontera, por la escasez de piezas para fabricarlos o porque no hay camioneros que realicen las entregas. En parte también es por covid, el covid ha acelerado las consecuencias de la salida de la Unión Europea y complicado la situación en el país. El gobierno ha decidido que es mejor hablar únicamente del covid que asumir su equivocación con el Brexit.
-Durante los últimos meses hemos visto imágenes de supermercados en Inglaterra con los estantes vacíos y la crisis de los camioneros. ¿Es culpa del Brexit, la pandemia o un cúmulo de ambos?
-Es muy complicado determinar qué porcentaje corresponde a la pandemia y cuánto al Brexit. Aquí el Brexit está muy aceptado: los ingleses han pasado página y ahora piensan en el futuro. Ahora falta ver hacia dónde vamos. En Estados Unidos han tenido problemas similares a los de Reino Unido con el abastecimiento y la falta de personal cualificado. Sin duda, el Brexit ha acelerado los efectos de la pandemia, pero hasta dentro de unos años será muy difícil precisar cuanta responsabilidad es causa del Brexit. Mientras puedan echar la culpa a la pandemia, achacan la situación del país a el covid.
-Los nacionalismos están aumentando en toda Europa, ¿el Brexit ha aumentado el sentimiento patriótico británico?
-Es cierto que con el Brexit han resurgido los nacionalismos en Reino Unido, sobre todo en Escocia. Escocia tiene una gran vocación europea y piden otro referéndum de autodeterminación. En el último determinaron que no podía haber otro hasta dentro de 25 años, pero argumentan que las reglas del juego han cambiado al salirse de la Unión Europea. Han encontrado la excusa perfecta para resurgir algo que en realidad nunca había desaparecido, pero que por culpa del Brexit ha aumentado. En su momento, la votación se ganó por pocos puntos y quién sabe el resultado si se hace otro próximamente. También existe un importante problema en Irlanda Norte. Existen muchos intereses locales y está el tema de las fronteras entre Irlanda del Norte y del Sur, un país históricamente dividido.
Por supuesto, el sentimiento inglés, que no británico, ha ganado fuerza. Existe un orgullo por su independencia, ya no sienten que hay otros países obligándoles a tomar decisiones. Pero como hace dos años del Brexit, se están terminando las excusas de echar la culpa de todo a la Unión Europea, aunque se siga haciendo. Se están dando cuenta de que necesitan una narrativa diferente. Hasta el momento se han presentado como víctimas, pero sin la Unión Europea ese discurso se pierde.
- ¿Cómo se ha visto afectado el turismo con el Brexit? ¿Se ven ya brotes verdes?
-El Brexit no ha afectado tanto al turismo como la pandemia. Ahora parece que el covid mitiga, los brotes verdes se empiezan a ver. Ver un turista por el centro de Londres durante dos años ha sido imposible. En todo el mundo ha sido igual, el sector se ha detenido. La gente tiene muchas ganas de volver a hacer su vida como antes. En noviembre los restaurantes y teatros estaban llenos, en diciembre vacíos otra vez por la omicrom, ahora vuelven a estar llenos. La gente tiene unas ganas locas de hacer vida normal y también de volver a viajar. El turismo debe volver a ser un motor económico como lo era antes de la pandemia, pero para que la gente viaje debe encontrar facilidades y no tener más complicaciones de las que ya existen. Con la pauta completa parece que los turistas han perdido el miedo y regresan nuevamente a viajar. En Londres se ven muchos turistas y vuelve a ser complicado encontrar reservas en los restaurantes del centro o entradas para conciertos.
-Con un contexto internacional cada vez más polarizado, no parece una buena estrategia que la Unión Europa se fragmente. ¿Cree que es posible una reunificación de la Unión Europea en un futuro?
-Lo he dicho muchas veces. Yo sí creo que en un futuro volverá a haber una reunificación de Europa, lo que no sé es si será con Reino Unido o con el Reino Desunido: una Escocia independiente, una Irlanda unificada… Lo que sí que creo es que todo es un ciclo y que muchos ciudadanos ya se han dado cuenta de las mentiras del Brexit. En un contexto internacional con Rusia, China y Estados Unidos, las ventajas a nivel económico y social de una Europa Unida son importantes para todos los países europeos. Europa está perdiendo peso diariamente. Hay mucho más de lo que nos une que lo que nos separa. Desgraciadamente, en mi opinión, se ha jugado con las emociones de la gente, pero esas emociones pueden volver a cambiar. En un futuro, un partido político puede proponer volver a Europa.
-¿Cómo se ha visto afectado el mundo empresarial , especialmente el sector mediático, por las consecuencias del Brexit y del covid? ¿Sobrevive el que mejor se adapta al cambio?
-Hay que comprender que el Brexit sucedió a la vez que la pandemia, por lo que sus efectos van de la mano. La pandemia afectó a todo el mundo. El Brexit afectó pero no a todos los sectores por igual, a los medios de comunicación les dió mucho material sobre lo que hablar, al igual que la pandemia. Con el covid los medios crecieron en cuanto a usuarios digitales. Las empresas tuvieron que reinventarse, más por la pandemia que por el Brexit. Llegó una crisis y hubo que buscar soluciones. En Time Out tuvimos que cerrar la revista y diseñamos la estrategia Time In, enfocada en el mundo digital. Como he dicho, la transformación digital es imparable y el covid la ha acelerado.
No solo hubo que adaptarse, es que hubo que hacerlo rápido. De un día para otro, las empresas han tenido que reinventarse. Algunas empresas no han sobrevivido. Reinventarse o morir, esto es así: el mundo cambia y debemos cambiar con él. Si algo nos ha enseñado la pandemia es que no sabemos nada y que el mundo puede cambiar muy rápidamente. El mundo sigue y el que sabe adaptarse, y tiene suerte, puede hacer cambios. Estos dos años de pandemia han acelerado la transformación, que era necesaria. Reinventarse o morir. El mundo cambia y las empresas deben cambiar con él. Es muy importante que las empresas sean capaces de adaptarse a las circunstancias, no hay que pensar que el mundo desaparecerá porque cambie la realidad.
-Usted ha ocupado cargos de empresas punteras en el sector mediático en el periodo de máxima transformación digital, estos últimos años obligada por la pandemia. ¿Cuáles son, en su opinión, los mayores retos a los que se enfrentan los medios de comunicación en el futuro?
-Sin duda, esa transformación digital, que no se ha terminado y todavía hay muchos que tienen miedo al cambio y se muestran reticentes. La transformación digital no implica la desaparición completa del papel. La televisión no hizo que la radio desapareciera. Los periódicos no desaparecerán. Pero las empresas mediáticas deben de estar donde el consumidor está. Si los usuarios están en línea o en un podcast o un vídeo; ahí hay que estar. Los medios quieren llegar a la gente y hay que utilizar los distintos canales que existen. Cada vez más, son muchos medios que optan por otras redes como Tik Tok, Instagram o se especializan en la web digital. Poca gente, sobre todo la joven, se sienta a leer el periódico entero. Ahora se consume lo que al usuario le interesa en el momento. A algunos usuarios solo les gusta cierta sección de un periódico, por la manera de enfocar la problemática, por el punto de vista o porque son muy buenos en ese apartado. Actualmente la comunicación funciona así, por eso es importante la marca y reputación es importante. En mi opinión, es lo que deben mirar las empresas mediáticas: su propósito, por qué les interesan a los usuarios, por qué y qué visitan entre la infinitas posibilidades que hay en la red y, a partir de la información que te otorga el espacio digital, apostar por lo que la gente quiere y consume. El papel es un nicho de mercado muy interesante pero la transformación digital es clarísima y los medios deben estar ahí. El covid, por supuesto, ha acelerado este proceso, durante los meses de confinamiento no quedó más remedio.
-En una entrevista relataba que usted fue quien se acercó a Time Out Group porque estaba interesado en el proyecto, entre otras ofertas. Le contrataron para «ejecutar el plan de 5 años de reinvención, crecimiento y transformación del grupo». Tras ese período, ¿considera que ha cumplido los objetivos?
-Yo, por ser como soy, nunca voy a pensar que he cumplido objetivos. Hasta 2019 hicimos todo lo que pensamos hacer. Los primeros años tuvimos beneficios, abrimos Time Out Markets en varias ciudades del mundo, crecimos por todos lados. Todo estaba muy bien; pero llegó el covid y todo lo que construimos se destrozó. No solo nosotros, claro, se hundieron los mercados. Tuvimos que cerrar revistas y muchísima gente quedó en paro o ERTE. Tuvimos que volver a empezar, sin tiempo. Pero logramos sobrevivir. Diseñamos la estrategia Time In y antes de irme la empresa estaba en la misma valoración en bolsa que antes de la pandemia. El gran reto fue reconstruir en un mundo que todavía se estaba reconstruyendo a medias. Muchas de las cosas que queríamos hacer las hicimos, otras no las llevamos a cabo por el covid o por anteponer otras decisiones. Me hubiese gustado terminar algunas cosas, hacer más cosas sobre todo en el ámbito del comercio electrónico. Pero estos 6 años en Time Out han sido mágicos y muy interesantes. Ahora sigo con mi carrera con otras consejerías e inversiones, es una nueva etapa.
-¿Cómo ve el futuro empresarial de Asturias? ¿El turismo será un pilar económico? ¿Considera positivo que lo sea?
-En mi opinión y por llevar toda mi carrera vinculado al sector, el turismo es algo maravilloso. He viajado y emigrado desde muy joven. Como los indianos de antes, me fui a hacer las américas, pero sin vuelta. El turismo era importante para España y Asturias antes de la pandemia, España era el segundo país del mundo que más visitantes recibía, y debe seguir siendo así. Hay que considerar al turismo como lo que es: uno de los pilares económicos que Asturias puede aprovechar. Pero el turismo no resuelve los problemas económicos de una región. Por supuesto, es necesario un entramado industrial. Deben ir de la mano. Pero Asturias es un lugar tan bonito y tan especial que, además de por los beneficios económicos para la economía de la comunidad, merece ser abierto al mundo. La gastronomía, la cultura y la belleza natural de Asturias es única y pueden aprovecharse económicamente, a la vez que se preservan.
-Actualmente, ¿recomendaría Reino Unido a cualquier joven asturiano que busca oportunidades en otros países?
-Antes era un buen lugar para emigrar pero con el Brexit pero ahora es muy difícil. Es parecido a emigrar a Estados Unidos: conseguir una visa de trabajo es complicado. Si lo comparas con lo fácil que era antes, tal vez sea preferible otras opciones como Irlanda, Alemania o Países Bajos. Reino Unido tiene un gran problema con la falta de trabajadores cualificados de toda Europa y se debe a que no encuentran facilidades, por lo que eligen otros destinos. Y este problema afecta a todos los niveles, desde el sector servicios hasta ingenieros. Yo adoro Reino Unido pero mudarse y conseguir la visa es mucho más complicado desde el Brexit. Si me pusiera en la piel de un joven en busca de oportunidades, me decantaría por otras ciudades.
-Sigue residiendo en Londres y ha vivido muchos años en el extranjero. ¿Le gustaría regresar en un futuro a Asturias?
-Me gustaría pero es difícil. Tampoco quiero venir a retirarme. Suelo buscar frecuentemente casas por la costa asturiana. Es lo más bonito. Algún día volveré. España y especialmente Asturias es mi pasado y mi futuro.