Así desentrañaron científicos asturianos la lotería genética que permite sobrevivir al covid

Esther Rodríguez
Esther Rodríguez REDACCIÓN

ASTURIAS

Parte del equipo investigador asturiano que descubrió que una variante genética es clave para la supervivencia de pacientes críticos por coronavirus. Arriba, de derecha a izquierda: Paula Martín-Vicente e Inés López-Alonso. Abajo, de derecha a izquierda: Laura Amado, Margarita Fernández, Cecilia López-Martínez y Guillermo M. Albaiceta
Parte del equipo investigador asturiano que descubrió que una variante genética es clave para la supervivencia de pacientes críticos por coronavirus. Arriba, de derecha a izquierda: Paula Martín-Vicente e Inés López-Alonso. Abajo, de derecha a izquierda: Laura Amado, Margarita Fernández, Cecilia López-Martínez y Guillermo M. Albaiceta

La científica Laura Amado, quien ha llevado a cabo una estudio junto con investigadores asturianos, explica cómo los enfermos graves tienen mejor pronóstico si poseen determinada variante genética

17 feb 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

¿Por qué hay personas que se infectan de coronavirus y otros no a pesar de haber estado rodeado de casos positivos? ¿Por qué hay contagiados que terminan en las Unidades de Cuidados Intensivos y otros ni siquiera presentan ningún síntoma a lo largo de la infección? ¿Por qué hay pacientes que tardan meses en recuperarse y otros tan solo semanas? ¿Se trata de una lotería genética? Estos son algunos de los grandes interrogantes que existen sobre el comportamiento de SARS-COV-2  y que a diario protagonizan los debates sociales sobre esta enfermedad. Unas incógnitas que después de dos años de pandemia la sociedad científica poco a poco está logrando resolver.

A partir de la observación de la estancia hospitalaria de 240 en la UCI del HUCA desde el inicio de la pandemia y  la realización de un  trabajo colaborativo con muchos servicios de este centro hospitalario -genética, microbiología, inmunología, bioquímica clínica-, investigadores del Ciberes, del ISPA, de la Universidad de Oviedo y del Instituto Universitario de Oncología del Principado de Asturias han identificado una variante genética clave para la supervivencia de pacientes críticos ingresados por coronavirus. Una respuesta inmune a la infección que tiene su origen cuando la mutación del gen IFIH1 codifica una proteína que modula esa respuesta del organismo. «Si la proteína que está codificada por el gen tiene una pequeña modificación en la estructura las respuestas al coronavirus pueden ser distintas. Algunas personas estas son exacerbadas, proinflamatorias, y en otras es inmune, con un perfil inflamatorio más atenuado», explica Laura Amado, una de las investigadoras del estudio, quien un trabajo colaborativo, con muchos servicios del HUCA (genética, microbiología, inmunología, bioquímica clínica)

Un proceso de evolución en el que hay muchas células implicadas de por medio. «Cuando el virus está dentro de las células, para que ese material genético se replique, puesto que al fin y al cabo el SARS-COV-2 es material genético, tiene que unirse a esta proteína. Una vez que entra dentro de esa proteína que forma parte de nuestro genoma, esta lo reconoce como virus y a partir de ahí pueda darse la respuesta inmune», detalla la experta, quien también es médico intensivista en la UCI del HUCA y profesora de la Universidad de Oviedo. Así los pacientes que enferman gravemente por coronavirus con esta variante genética «buena» tienen mejor pronóstico, más probabilidad de sobrevivir. Sin embargo, esto no quiere decir que proteja de contagiarse. 

Un tratamiento personalizado

No obstante, para que la evolución de estos enfermos graves sea favorable es recomendable no tratarlos con corticoides, una terapia estándar implantada ya durante la primera ola. «Observamos que la administración de dexametasona mejora la supervivencia de los pacientes críticos por covid, pero en el subgrupo -aquellos que poseen dicha variación genética- empeora. Esa ventaja genética que tienen frente al coronavirus cuando están en la Uci, les perjudica con el tratamiento». Una evidencia científica que, «aunque no podemos tomar la determinación porque tenemos que cotejarlo con datos de más pacientes», permite dar un paso más en el control y conocimiento de la pandemia, dado que de esta manera se abre la vía a individualizar y personalizar el tratamiento de los enfermos por coronavirus.

¿Cómo saber si un paciente tiene esa variante genética?

Para saber si un paciente posee esta variante genética, tan solo basta con analizarle las células de la boca. «Es algo relativamente sencillo de genotipar a alguien. Se puede coger cualquier célula del cuerpo, aunque nosotros realizamos análisis de sangre», señala Laura Amado, quien reconoce que lo complicado está en establecer un perfil de paciente cuyo sistema inmune responde a la infección, dado que esto se calcula proporcionalmente en base a la genética de la población.

En este sentido, la investigadora señala que «la edad no modifica el genoma. Si tengo una variante determinada, la tengo para toda la vida. Además, todos los genes que tienen variantes prácticamente todos tienen estudiada su genética poblacional. En determinadas poblaciones, por ejemplo, las europeas, tienen el alelo (cada una de las dos o más versiones de un gen) T - muestran una respuesta inflamatoria atenuada y mejor pronóstico-, mientras que en las poblaciones asiáticas y afrodescendientes es distinto».

Tras este gran hallazgo, el equipo multidisciplinar trabaja ya en el estudio de otras variantes genética. «Miramos variantes implicadas a la respuesta del covid para añadir piezas a este puzzle que es la pandemia», resalta Laura Amado, quien reconoce que no se puede bajar la guardia. «Una persona con una misma dotación genética puede ser más vulnerable en el motivo que sea. Hay muchos más factores que pueden influir en esto. Ir paso a paso y con mucha prudencia porque nunca hay  genes estrella que resuelvan todo. La complejidad de las enfermedades es alto y, por tanto, al tener una base poligenética, los genes combinados pueden dar distintos pronósticos que a su vez cambien con muchos tratamientos», sentencia la experta.