Una asturiana que tuvo un parto velado: «Ver a mi hija por primera vez recubierta de una tela blanca me asustó»
ASTURIAS
Vera nació el pasado mes de septiembre con la bolsa amniótica intacta. Su madre Cinthya Moro, que se quedó embarazada a pesar de tomar la píldora, cuenta cómo fue el alumbramiento en casa, dado que no le dio ni tiempo de ir al hospital
17 feb 2022 . Actualizado a las 05:00 h.Uno de cada 80.000 bebés nace con la bolsa amniótica intacta, es decir, sin ningún rasguño. Vienen al mundo tal y como estuvieron en el útero materno: envueltos en una especie de mantilla, toquilla o velo blancos y rodeados del líquido amniótico que les protege de cualquier microorganismo o germen. Un hecho extremadamente raro que es conocido como parto velado. Un alumbramiento con el que «ni siquiera rompes aguas», asegura la mierense Cinthya Moro Fernández, quien dio a luz a su hija Vera en su casa de esta forma el pasado 14 de septiembre. «Al verla por primera vez recubierta de una telina blanca me asustó, pero cuando ves que respira es un alivio», reconoce.
Ese mismo día por la mañana, la joven de 26 años había ido a monitores porque cumplía las 40 semanas de gestación. La noche anterior ya se encontraba «algo rara» y de la que iba camino del hospital le dolía la barriga, incluso, «le dije a mi pareja que me daba la sensación de que iba a quedar ingresada porque tenía contracciones». Sin embargo, en el centro sanitario le dijeron que la cosa iba a ser para largo, «que me podía poner de parto por la noche o de madrugada porque no estaba dilatada».
Entonces, ante esas explicaciones, Cinthya Moro regresa a su casa para preparar las maletas, dado que en cinco horas tanto ella como su pareja debían de hacer la correspondiente prueba PCR para quedar ingresados, sin saber que en cuestión de dos horas su vida iba a dar un giro de 180 grados. «Me dijeron que si en ese medio tiempo tenía dolores que me diese baños de agua caliente y que si sangraba que no me asustase», detalla. Al llegar a su domicilio, la joven decide acostarse en el sofá «15 minutos porque estaba bastante dolorida» y una vez recuperada procede a empaquetar los enseres.
Momentos antes del parto
De repente, la mierense empieza a encontrarse algo mal y opta por darse una ducha para «así ir ya lista para el hospital». «Me dieron ganas de ir al baño. Nadie me había dicho nada y no la parí en el baño de petaca», añade entre risas. Al ver que sangraba, salió de la ducha y se puso un camisón «de estos de andar por casa» y avisó a su pareja, Sergio, quien inmediatamente fue a buscar el coche. «Como lo tenemos a escasos 100 metros de casa me dijo que me esperaba abajo». Sin embargo, Cinthya ni siquiera llegó a bajar.
«Me agarré al marco de la puerta y la parí entonces mismo, estando de pies»
«Mientras él iba a buscar el coche a mí me entró sed y me dispuse a ir a la cocina para coger un vaso de agua pero no fue posible. Me agarré al marco de la puerta y la parí entonces mismo, estando de pies. Miré y me agaché para abajo y me asusté. Tenía mucho pelo y como nacía con la bolsa era transparente, pero no tanto porque entre la sangre y todo. Me acuclillé para coger la nena y entonces mismo salió. Ni empuje casi, fue muy rápido. Como yo digo pase de tener contracciones light a en 40 minutos ponerme de parto y pensar que me moría», cuenta.
Un parto «superrápido y muy raro». «Tiré de ella para sacar y me asusté porque la nena miró para mí y cuando la vi así rodeada de una tela blanca pensé que era la placenta y que era algo chungo, pero no. Ella estaba bien aunque hacía unos ruidos como de que no respiraba entonces empecé a rascarle la espalda, el culín, le pellizqué los pies, hasta que le abrí la tela esa por la cara», detalla. Al respirar Vera, Cinthya Fernández Moro la envuelve en su camisón y procede a ir hasta la puerta de casa para avisar a su pareja. «La tuve en el extremos del pasillo y tenía que ir hasta el otro, pero no podía más porque la placenta me quedó dentro».
El cordón umbilical y expulsión de la placenta
Ante sus gritos de alerta, el padre del retoño, quien estaba abajo con el coche esperando, subió a ver qué pasaba. «Una vez en casa, le dije que me pasase unas toallas porque la nena ya estaba muertina de frío y llamó al 112 porque aún tenía pinzado el cordón. Teníamos algo de idea para hacerlo pero era por asegurar. Tardaron en cogerlo y cuando respondió era un chaval que nos dijo que no sabía muy bien y nos pasó con un compañero. Este nos dijo que hiciésemos un torniquete y que cortásemos», prosigue. Ante tales explicaciones, Sergio procede a quitarse los cordones de las zapatillas deportivas, hace un torniquete y corta el cordón umbilical con las tijeras «del pescado de casa».
Cuando llegaron los médicos, estos se quedaron impresionados. «Me dijeron que si la había lavado porque no tenía sangre ni nada. Además la nena no tuvo sufrimiento fetal ninguno», afirma. No obstante, la llevaron al hospital para realizar las correspondientes pruebas. «Como les había comentado que no había expulsado la placenta, lo que hicieron fue arrancármela en la ambulancia. Unos dolores que me moría, pero tenían que hacerlo porque había que llevarla a analizar. En el hospital me cosieron pero por dentro no miraron y me quedó un trozo dentro», lamenta la joven.
Embarazada a pesar de métodos anticonceptivos
Un parto atípico en todos los sentidos. Sin embargo, no es lo extraño de esta historia, dado que el embarazo también lo fue. Cinthya Moro se quedó en cinta a pesar de estar tomando la píldora, uno de los métodos anticonceptivos más utilizados por las mujeres puesto que su efectividad se sitúa en un 99%. «Llevaba días con la idea de que estaba preñada porque yo era adicta a la Coca-Cola y de repente empezó a darme asco, pero llegué a hacerme cuatro predictors y todos daban negativo».
Tal era la inquietud que Cinthya Moro tenía que decide acudir al médico. «Se lo comenté y me dijo que era muy raro que estos test fallasen». Ante la negatividad de este y como «yo seguía con la cosa», opta por ir al ginecólogo. «No sabían si estaba embarazada o no. Tenía el útero inflamado como un embarazo pero no tenía feto. Me lo siguieron mucho porque no daban un duro por la nena. Hubo un montón de días que salía de trabajar que no me mandaban a consultas sino a Urgencias, hasta que vieron que el embarazo iba para adelante».
Y así fue como el 14 de septiembre a las 14.00 horas, Vera vino al mundo. «Nació con poco peso porque durante todo el embarazo como vomitaba mucho tuve anemia. Solo engordé tres kilos y claro nació chiquitina, con muy poca estatura también», No obstante, de salud está «superbién». «Yo tengo enfermedades de pulmón y de momento ella no tiene nada», añade la joven mierense antes de resaltar que «la peor parada entre comilla fui yo. Cuando parí rompí el coxis, parte de la placenta se me quedó dentro, se me cortó la leche, me salió un bulto en el pecho, todavía tengo anemia…». Aun así, Cinthya Moro está inmensamente feliz. «De por sí, todo fue un cúmulo de casualidades extrañas, pero tenía tanta ilusión de tener a la nena, que me dio igual todo», sentencia.