El asturiano que canceló su Erasmus en Rusia y ayuda como voluntario en Polonia: «Estoy haciendo lo correcto»

X.Menéndez REDACCIÓN

ASTURIAS

Manuel Ángel Vázquez trabajando como voluntario en el Ptak Warsaw Expo en Polonia
Manuel Ángel Vázquez trabajando como voluntario en el Ptak Warsaw Expo en Polonia

Manuel Ángel Vázquez, ovetense de 23 años, se encuentra a veinte kilómetros de Cravovia ayudando en un campo de refugiados con 8.000 personas

23 mar 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Después de decidir cancelar sus prácticas en Moscú a causa de la invasión rusa, Manuel Ángel Vázquez, ovetense de 23 años, decidió viajar a Polonia para ser voluntario y echar una mano en lo que pudiese con los refugiados ucranianos. Hace 10 días llegó a Varsovia y entonces, cuenta, la situación era «caótica. Hace 10 días las estaciones estaban llenas de refugiados, se veían imágenes desoladoras: personas durmiendo en el suelo, niños agotados, madres pegadas al teléfono preocupadas por los hombres que se quedaron en Ucrania, personas mayores que han salido solas del país…». La llegada masiva de refugiados a Varsovia provocó el colapso de la ciudad, sin embargo, a los pocos días ya estaba todo organizado. «Por suerte con los días se fue estructurando. Empezaron a llegar militares para organizar la logística y organizar la llegada y la gestión. Los medios de comunicación hicieron un llamamiento para buscar voluntarios y la población polaca se volcó con los refugiados», Vázquez explica que al principio hacían falta muchos voluntarios pero que, durante los últimos días, incluso han sobrado en Varsovia. «Los primeros días estuve en la Estación Central de Varsovia, ayudando. Después en un campo de refugiados con 400 personas en la ciudad. Como veía que había mucha gente y que la situación empieza a estar controlada, decidí ir al campo de refugiados Ptak Warsaw Expo situado en Nadarzyn, a 20 kilómetros de Varsovia. Allí hay más de 8.000 personas refugiadas».

La Estación Central de Cracovia hace una semana
La Estación Central de Cracovia hace una semana

No solo los polacos se están volcando con los refugiados ucranianos. Vázquez manifiesta que llegan personas de toda Europa a Polonia para ayudar en lo que puedan. «Me llama mucho la atención, y a los polacos también, la cantidad de españoles que vienen en su coche o furgoneta particular con cajas de ayuda humanitaria que han recogido en sus hogares. Conocí a una pareja de un pueblo de Salamanca que traía cajas con alimentos que habían recogido y estaban dispuestos a traer a 6 refugiados a su pueblo, que estaban implicados con la situación y ya tenían organizada la escolarización de los niños y la vivienda donde alojarse». Vázquez cuenta que durante su voluntariado en Polonia ha visto muchas situaciones difíciles, «que te dejan tocado», pero que también el lado bueno de las personas. «La gente está volcada. Ayuda en lo que sea. Muchos están dispuestos a acoger refugiados en sus casas. También he visto cosas muy bonitas. Muchas personas, de todos los países de Europa, ayudando a los refugiados».

Palés de ropa donada llegada de varios países para los refugiados ucranianos
Palés de ropa donada llegada de varios países para los refugiados ucranianos

Vázquez conocía Varsovia porque había estado tres meses de erasmus en cursos anteriores. Allí entabló amistad con un grupo de chicos de Azerbayán y durante sus primeros seis días como voluntario en la ciudad se alojó con ellos. Tras ver que la situación de los refugiados en Varsovia estaba controlada, viajó a Ptak Warsaw Expo, un centro de exposiciones situado a 20 kilómetros de la capital que está dando cobijo a 8.000 personas. Para viajar a ayudar, hacía un viaje de más de hora y media de ida y vuelta en tranvía cada día. «Me enteré del campo de refugiados en las afueras, que necesitaban ayuda urgente en la logística. Allí conocí a un chico que se ofreció a acogerme en su casa en Komorów, un pueblo a 15 minutos en bicicleta de Plat Warsaw Expo». Se ofrecieron a hospedarlo mientras ayuda como voluntario en el campo de refugiados. También hay dos mujeres ucranianas acogidas en la casa.

Su familia y amigos, que le habían recomendado desde el primer momento cancelar su estancia en Rusia después del estallido del conflicto, respiraron aliviados cuando se enteraron de que finalmente no iba a ir a Moscú». Cuando les contó que pensaba viajar a Polonia para ser voluntario, volvieron las preocupaciones. «Me dijeron que si no sería peligroso, que si podría llegar el conflicto hasta aquí, pero como Polonia es miembro de la Unión Europea y de la OTAN están algo más tranquilos. Estoy en contacto con ellos diariamente, aunque a veces uno no tiene ganas de hablar, para que no se preocupen». Vázquez dice que el trabajo de voluntario en sí no es duro. Sin embargo, las imágenes que tiene que ver sí lo son. «Es un agotamiento mental, no físico. Hay mucha gente pasándolo mal y está situación afecta a cualquiera». 

Al comienzo de la invasión, Vázquez no tenía claro si finalmente viajaría a Moscú o no. «El fin de semana que tomé la decisión de no ir a Moscú y empecé a plantearme venir a Polonia fue el finde más largo de mi vida. Estaba abrumado por tanta información, mensajes de personas dándome consejos…Fue una decisión durísima. Supuso un cambio de rumbo radical a lo que tenía planeado desde hace años». Vazques pasó de tener unas prácticas internacionales a ayudar de voluntariado con refugiados de guerra. «Todos mis planes se vinieron abajo y cuando regrese a España tendré que orientarme y pensar que hacer con mi futuro», dice Vázquez, que siempre quiso enfocar la carrera a lo social y con la invasión rusa estudiar y vivir allí «iría en contra de mi moral». A pesar de haber renunciado a sus prácticas y a los planes que tenía, Vázquez está satisfecho con la labor que está haciendo en Polonia. «Sé que estoy haciendo lo correcto», asegura Vázquez.