¿Se eliminará la mascarilla en interiores tras Semana Santa?: la medida divide a los expertos
ASTURIAS
La próxima comisión de Salud Pública podría levantar una de las últimas restricciones de la pandemia
04 abr 2022 . Actualizado a las 05:00 h.La expectativa de que pueda levantarse la obligatoriedad de llevar mascarilla en interiores nunca ha estado tan cercana. En varios medios se ha apuntado la posibilidad de que se apruebe en próxima reunión de los consejeros de Sanidad con el Ministerio, la semana que viene, aunque la ministra Carolina Darias no quiso fijar una fecha precisa en el calendario si bien indicó que el fin de la obligatoriedad del uso de la mascarilla en interiores llegará «más pronto que tarde»; a la espera de que la ponencia de alertas haga la propuesta de «cómo» se quita, ya que habrá espacios en los que podría seguir siendo obligatoria como transportes públicos, entornos vulnerables o eventos. ¿Podría aprobarse en ese plazo, de forma tajante o paulatina? ¿es suficiente ya la protección de las vacunas en la recta final de la sexta ola?
Los expertos están divididos. El profesor de Epidemiología en la Universidad de Oviedo y director de la Unidad de Investigación en Emergencia y Desastre (UIED); Pedro Arcos, defendió que se se elimine ya esta última imposición sobre las mascarillas «como han hecho muchos países de nuestro entorno, Reino Unido, Francia o Países Bajos». Para epidemiólogo y exdirector de Acción Sanitaria en Situaciones de Crisis de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Daniel López Acuña, sin embargo, todavía es prematuro y sería contraproducente «en estos momentos seguimos teniendo incidencias altas y seguimos teniendo positividades elevadas, eso quiere decir que hay transmisión comunitaria y el sitio donde más transmisión se produce es en ámbitos de interiores, muchos de ellos mal ventilados y la única protección que tenemos es el uso de la mascarilla».
La pandemia ha evolucionado mucho en dos años de enfermedad, con un hito importantísimo en la protección ofrecida por las vacunas pero también por la aparición de nuevas variantes, como la ómicron, más contagiosas pero con un cuadro clínico más leve. Esos cambios son clave para Pedro Arcos quien apuntó que «que los criterios de gravedad del problema para decidir poner o quitar medidas se ha modificado. Antes con un número de infecciones de 500 por 100.000 habitantes y dos semanas era una situación grave y las mismas cifras ahora son una situación completamente distinta. Básicamente porque la virulencia la patogenicidad del virus han cambiado muchísimo con la variante ómicron» e insistió en que poder quitarse la mascarilla en interiores «se podría haber hecho ya hace semanas».
¿Qué hará Asturias? A comienzos del mes de marzo, el consejero de Salud, Pablo Fernández, afirmaba que esperaba un consenso entre territorios para poder valorar la medida aunque abogaba por por «avanzar con prudencia». Otro momento importante fue cuando el pasado mes de febrero se levantó la restricción para los escolares en los recreos. En eventos deportivos incluso al aire libre sigue siendo obligatoria aunque el cumplimiento no es estricto. Y eso algo que recalcó Arcos al señalar que en muchas ocasiones ya se lleva la mascarilla de forma ineficaz por el rigor de cumplir la normativa. «La gestión de las mascarillas ha sido errática, a veces incomprensible y seguimos en esa línea, porque la realidad va por un camino y el ministerio por otro» destacó para añadir que «nadie da ninguna razón por la cual esta medida no se ha eliminado ya».
Sí lo afirma López-Acuña quien insistió en que las nuevas variantes pueden ser más contagiosas aunque menos graves la multiplicación de positivos puede terminar teniendo un impacto en los hospitales y también alertó sobre la perdida de inmunidad paulatina de las vacunas actuales. Así, recalcó que «en efecto tenemos protección de las vacunas para la severidad y para el riesgo de muerte pero la inmunidad baja con el paso del tiempo y todavía no tenemos claro si habrá un nuevo ciclo de vacunación que incluya la información de las nuevas variantes».
A todo ello añadió que «no podemos olvidar que, además del decaimiento de la inmunidad, todavía tenemos a más de tres millones de personas que no han recibido la pauta completa, dos dosis al menos, en el grupo de 20 a 49 años hay porcentaje importante de personas que no tiene tercera dosis de refuerzo y un 65% de los niños de 5 a 12 años no ha recibido la segunda dosis; tenemos factores de vulnerabilidad y si surge una nueva variante, más contagiosa, más severa podemos llegar a una séptima ola».
Días atrás el Principado informó de que los altos niveles de vacunación y la superación de la fase aguda de la pandemia del coronavirus han llevado a los servicios de Salud a centrarse en las personas más vulnerables. En concreto, la vigilancia epidemiológica se focalizará en individuos de 60 o más años, mujeres embarazadas, inmunodeprimidos y casos graves