El decano del Colegio de Economistas de Oviedo advierte del riesgo de que se produzca una «estanflación», un estancamiento de la economía consecuencia de la elevada inflación por la incertidumbre que genera el incremento de los precios
15 abr 2022 . Actualizado a las 05:00 h.El decano del Colegio de Economistas de Asturias (CEA), Abel Fernández, valora de forma «negativa» la subida interanual del IPC hasta el 9,5% en Asturias y hasta el 9,8% a nivel nacional, y es que, según manifiesta, el incremento de la inflación «hace que seamos menos competitivos» con las consiguientes consecuencias para la sociedad en general y, sobre todo, para los sectores más vulnerables por la importante pérdida de poder adquisitivo. Es más, el mismo advierte del riesgo de que se produzca en nuestro país una «estanflación» que, explica, es un estancamiento de la economía derivada de la elevada inflación que se produce por la incertidumbre que genera en la población el incremento de los precios. Así, Fernández no se muestra optimista sobre la situación mejore a corto plazo y vaticina que «2022 va a ser un año complicado». Más bien opina que «el optimismo sería de cara a 2023 pero habría que eliminar la incertidumbre».
Para Abel Fernández no cabe duda de que el aumento de la inflación hasta rozar casi las dos cifras es debido «al incremento de los precios de la energía», tanto de la electricidad y del gas como de los combustibles, un incremento que, a su entender, deja a España «en desventaja respecto a otros países de la UE» al estar la inflación «por encima de la media de la zona euro»: «mientras que en España está en un 9,8%, en países como Francia está en el 5,1%, en Portugal en el 5,3% y en Alemania, que está sufriendo el encarecimiento del gas por la guerra de Ucrania, en el 7,3%», manifiesta el decano del Colegio de Economistas de Asturias, quien apostilla que «España tiene ciertas particularidades respecto a otros países». El caso es que aquí la electricidad ha subido un 80% en los últimos meses respecto al 33% que subió en la zona euro. En el caso de los carburantes, la subida ha sido de más del 50% en España cuando la subida media en Europa se sitúa en poco más del 40%.
«Estos incrementos nos empobrecen mucho», traslada Abel Fernández, que insta a que se valoren «las consecuencias a largo plazo» y pone el acento, por ejemplo, en las pensiones: «si se aumentan conforme al IPC se va a producir un desfase muy importante en los gastos públicos», una diferencia muy elevada que se calcula en «unos 10.000 millones al ajustar las pensiones al IPC». «Se prevé un desfase del 3% entre el gasto de las pensiones y los ingresos por las cuotas de los trabajadores, lo que supone un mayor endeudamiento».
El decano del CEA comenta también que la subida del Euribor será otro factor que tense las economías familiares. «Después de 6 años sin haber aumento, parece que volverá a la zona positiva. Eso generará un encarecimiento de las hipotecas al aumentar el tipo impositivo y derivará en menos recursos para las personas. Es otro dato negativo», indica Abel Fernández.
Contención del gasto por la incertidumbre
El economista apunta que cuando confluyen situaciones negativas en la economía se produce otro problema, que es «la incertidumbre»: «lo que ocurre es que la gente es más precavida a la hora de gastar y retrae el consumo», explica Abel Fernández, que advierte del riesgo de que se produzca «estanflación», que es cuando se estanca la economía como consecuencia de la elevada inflación porque «la medidas que se toman para frenarla son medidas que perjudican el estímulo de la economía», por lo que «la situación se vuelve sumamente complicada», afirma.
En opinión del decano del CEA, sobre lo que hay que actuar es sobre el foco del problema, es decir, sobre el precio de las energías y de los combustibles «para reducir el impacto sobre el resto porque esos precios contaminan al resto de la economía». En este sentido, añade que, aunque los precios se disparan muy rápidamente y la bajada es lenta, lo cierto es que «el precio de los productos suele volver a bajar y ese aminoramiento sería lo aconsejable».
No obstante, Abel Fernández no es «excesivamente optimista» con que la disminución de los precios se vaya a producir a corto plazo, porque «no es algo coyuntural, sino que se ha convertido en algo estructural». Así, vaticina que «2022 va a ser un año complicado» para la economía y más bien deja el optimismo para 2023 si se consigue eliminar la incertidumbre que suele retraer el consumo.
En lo que respecta a Asturias, donde la inflación interanual ha tenido un incremento del 9,5%, el mismo tiene en cuenta que la economía asturiana está muy vinculada a una gran industria que es electrointensiva, por lo que considera que el precio de la electricidad supone «un lastre muy importante y la economía se va a resentir», concluye.