Los asturianos se resisten a quitar la mascarilla: «No es el mejor momento para retirar la obligatoriedad»

X. M. REDACCIÓN

ASTURIAS

Joven asturiano utilizando mascarilla en el interior de un establecimiento hostelero
Joven asturiano utilizando mascarilla en el interior de un establecimiento hostelero

El uso del cubrebocas ha dejado de ser necesario para acceder a los interiores de los establecimientos, sin embargo, una amplia mayoría se niega a prescindir de ella «por precaución»

20 abr 2022 . Actualizado a las 17:17 h.

El fin del uso obligatorio de mascarillas para acceder a los interiores de los establecimientos de los locales asturianos no implica la desaparición de la medida de seguridad. Una amplia mayoría de los clientes y trabajadores preguntados por La Voz de Asturias asegura que seguirá utilizándola en ciertas situaciones «por precaución y seguridad». Sin embargo, también la mayoría está de acuerdo en que en otras circunstancias el uso de la mascarilla no tenía sentido. Asturias afronta el primer día sin su obligatoriedad con una gran parte de la población manteniendo mascarillas para acceder a interiores, ante la amenaza de un aumento de los contagios después de las vacaciones de Semana Santa.

Marta Lavandera, de 64 años, opina que tal y como está la situación sanitaria actualmente, «con los contagios subiendo después de las vacaciones, no es el mejor momento para retirar la obligatoriedad». Durante el primer día sin el uso imperativo de mascarilla para acceder a los interiores, explica Lavandera, «he visto que mucha gente la sigue usando». Para ella, la mascarilla es una medida de seguridad que «salva vidas, especialmente para las personas mayores, que somos más vulnerables».

Rubén Marqués, estudiante de la Universidad de Oviedo, afirma que va a seguir usando la mascarilla en interiores, pero en algunas situaciones. «Cuando vaya a clase y al supermercado, por ejemplo, la voy a seguir utilizando. Ponerla no cuesta nada y puede ser la diferencia entre contagiarse o no», explica Marqués. En su opinión, «aunque parece que ahora la situación está algo controlada, no hay que bajar la guardia», manifiesta Marqués, que añade que en cualquier momento puede aparecer una nueva cepa y subir los contagios y, con el «verano a la vuelta de la esquina», el objetivo es conseguir una temporada estival lo más parecida a lo que era la vida antes del covid. 

Ramón Gallego tiene 76 años y está jubilado. Él va a seguir utilizando mascarilla «por seguridad». En su opinión, es precipitado retirar el uso de mascarillas en interiores. «Si la hay que utilizar en un centro médico, una farmacia o transporte público; en un local de hostelería con más razón», afirma Gallego.

Jorge Pérez, opositor, considera que, aunque en algunas circunstancias son necesarias, el uso de las mascarillas en interiores debe ir disminuyendo progresivamente. «En muchos países de Europa hace tiempo que no las utilizan. Han pasado dos años desde la pandemia y la mayoría de la población está vacunada. Poco a poco hay que volver a la normalidad, a lo que era la vida antes», Pérez explica que pasó el covid hace un par de meses y, por tanto, no tuvo que administrar la tercera dosis de la vacuna.

Pedro Bárzana tiene 29 años y trabaja de camarero en un local de hostelería. Piensa seguir utilizando la mascarilla en interiores, «sobre todo cuando haya mucha aglomeración de personas. Si entro al banco o al supermercado, me la pondré, por ejemplo», afirma Bárzana. Debido a su trabajo, cada día está en contacto con mucha gente y por esa razón seguirá llevando mascarilla.  «En mi trabajo la pienso seguir utilizando aunque mi jefe me permita elegir. Cada día estoy en contacto con muchas personas y vale más prevenir que curar», asegura Bárzana, que convive con población de riesgo. «Yo no soy ningún experto, pero considero que tal vez fue un poco precipitado quitar la obligatoriedad justo después de Semana Santa. Ahora están subiendo los contagios y mi entorno está cayendo como moscas», argumenta Bárzana sobre la decisión de prescindir de la mascarilla en estos momentos.