La preocupación de una madre en una aldea de Amieva: «Tenemos lobos al lado de casa. ¿Qué hacemos con los críos?»

Elena G. Bandera
E. G. Bandera REDACCION

ASTURIAS

Esther, la hija de 13 años de María Razola, en el terreno de su casa en el barrio de la Mollera, en Pen (Amieva)
Esther, la hija de 13 años de María Razola, en el terreno de su casa en el barrio de la Mollera, en Pen (Amieva)

María Razola tiene dos hijos y el más pequeño fue el primer bebé que nació en Pen en 40 años. La semana pasada dice que tuvieron que ahuyentar a una manada que paseaba, de día, por el camino del pueblo

02 may 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

«Entre los lobos y los críos estamos que no podemos salir de casa», dice, preocupada, María Razola, una vecina de Pen, una pequeña aldea de Amieva. Vive con su familia en el barrio de la Mollera y, hace una semana, dando un paseo por el camino asfaltado que tienen al lado de casa, dice que se encontraron con una manada de lobos. «Era un grupo de seis. No sé si habría alguno más. El susto que nos llevamos y estando además con los críos pequeños...», cuenta. Tiene dos hijos, la mayor de 13 años y el más pequeño, de 5 meses, que fue además el primer bebé del pueblo en 40 años.

«Estamos a 400 metros de altura sobre el mar y los lobos, supuestamente, están por la zona del Picu Pierzu, en el parque natural de Ponga, que está a 1.500 metros de altura y a dos horas y media o tres andando desde aquí, pero ahora resulta que ya los tenemos la lado de casa. Los tenemos en casa». Se los encontraron cuando todavía era día, a las siete de la tarde. «Uno de ellos se giró y mostró los dientes. Les tiramos palos y se fueron, pero el susto ya te queda en el cuerpo y luego se pasaron toda la noche aullando». Y así al menos tres noches seguidas.

«Al día siguiente de verlos en el camino nos mataron a una oveja pequeña y a otra la mordieron, pero como dice mi marido eso da igual, son daños. Son nuestros animales y nos duele en el alma, pero más que nos hagan algo a mis hijos o a nosotros», dice Razola.