Pedro Marina, psiquiatra: «Gastar en prevención ahorra en psicofármacos»

Elena G. Bandera
E. G. Bandera REDACCION

ASTURIAS

Pedro Alberto Marina, psquiatra
Pedro Alberto Marina, psquiatra

El presidente de la Asociación Asturiana de Salud Mental advierte de que el descuido de la atención primaria de los últimos años ha supuesto un caldo de cultivo para la prescripción de estos fármacos, cuyo consumo es elevado y sigue creciendo

09 may 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

¿Por qué el consumo de psicofármacos en España es tan elevado? ¿Por qué su venta sigue creciendo? ¿Han aumentado los trastornos relacionados con la salud mental? ¿Se resuelven problemas cotidianos de la vida recurriendo a estos fármacos? «Las cifras muestran que, en efecto, el consumo de psicofármacos en España es elevado. Las cantidades de ventas de ansiolíticos, hipnóticos y sedantes ponen de manifiesto un crecimiento continuado, pero no solo en España, también en el resto de países europeos», asegura Pedro Alberto Marina, psiquiatra en el centro de salud mental de La Ería, profesor asociado de Psiquiatría en la Universidad de Oviedo hasta 2017 y presidente de la Asociación Asturiana de Salud Mental (AEN).

España, añade, ocupa los primeros puestos en consumo de ansiolíticos, detrás de Portugal y Francia, pero se mantiene en la media en cuanto al consumo de hipnótico-sedantes y antidepresivos. El crecimiento del consumo de estos fármaco se ha mantienen los años de pandemia y Asturias, con cifras elevadas también el consumo de ansiolíticos, no es una excepción.

Según Marina, los factores que explican este crecimiento en el uso de psicofármacos van más allá de los sanitarios y, aparte de los relacionados con la industria farmacéutica, tienen mucho que ver con las exigencias sociales actuales. «Actualmente una parte de la población de los países de nuestro entorno aprecia en ocasiones un malestar relacionado con los problemas de la vida cotidiana que los lleva a pedir ayuda al sistema sanitario y la respuesta de este, en muchos casos, es la prescripción de un ansiolítico. Es decir, hay una tendencia a la medicalización de estos problemas. Por tanto, es una expresión de cómo nuestra sociedad aborda estos conflictos».