La periodista asturiana espiada por Marruecos: «La infección del móvil de Sánchez coincide con su visita a Ceuta»

L.O.

ASTURIAS

La periodista asturiana Sonia Moreno
La periodista asturiana Sonia Moreno

Sonia Moreno, con una larga trayectoria como reportera en el Magreb, sufrió un ciberataque en Tánger para acceder a información de su dispositivo

05 may 2022 . Actualizado a las 14:16 h.

Ante la incertidumbre sobre el origen del espionaje a los móviles de Pedro Sánchez y otros miembros del Gobierno, Sonia Moreno tiene pocas dudas y pone el foco en Marruecos, «es su modus operandi, para chantajear o para conocer antes de actuar». Y su sospecha se sustenta en su propia experiencia personal, la periodista asturiana, reportera con una larga trayectoria en el Magreb sufrió una infección en su propio teléfono durante las primeras etapas del confinamiento por la pandemia en su casa en Tánger. No los descubrió hasta las Navidades de 2021, el ciberataque permitió acceder a sus archivos personales, empezó a recibir fotografías de encuentros que había mantenido con amigos y fuentes, también montajes manipulados a partir de conversaciones que le habían grabado para tratar de mostrarla como una agente de servicios de inteligencia.

No fue con Pegasus, sino con malware «similar aunque con una trazabilidad más fácil», y tampoco fue la única. Ya en julio del año pasado La Voz de Asturias se hizo eco de la denuncia de Reporteros sin Fronteras que advertía que al menos 180 periodistas de 20 países habían sido blanco de espionaje por parte de dos clientes de la empresa israelí NSO desde 2016 hasta junio de 2021. Entre sus clientes se encuentran gobiernos de todo pelaje, desde Arabia Saudí, Argelia, Marruecos y Bahréin a México o La India.

Moreno que trabajó como reportera especializada en el Magreb para varios medios, desde Público a la Cadena Ser, también para El Español o ElDiario, explicó que aunque sabía ya desde hace años, al menos desde 2017 que la seguían y hacían fotos, durante el confinamiento en su casa «cometí un error porque se me estropeó el móvil, no tenía wifi y me prestó un teléfono un amigo mientras me lo arreglaban, luego me vino con otro que ya estaba infectado. Imagina todo lo que me pudieron grabar si en el confinamiento todo lo hacíamos telemáticamente».