El último tabú: casi todos los abortos de Asturias se hacen en clínicas privadas

L.O.

ASTURIAS

Urgencias del HUCA
Urgencias del HUCA JL Cereijido

Los centros califican de «mito» que haya médicos que los practiquen tras declararse objetores en hospitales públicos

29 may 2022 . Actualizado a las 09:10 h.

A mediados de este mes de mayo, el gobierno aprobó una reforma del aborto, con varias modificaciones, entre ellas la de eliminar el permiso paterno para adolescentes de 16 años. Al otro lado del Atlántico, en Estados Unidos, la filtración del borrador de una resolución del Tribunal Supremo abrió la caja de los truenos por la posibilidad de que el derecho se pierda en muchos estados de mayoría conservadora. En Asturias, una comunidad de mayoría progresista consolidada durante décadas, sin embargo, el aborto sigue siendo una cuestión peliaguda y que sólo llega a los hospitales públicos en los casos en que hay patologías fetales y maternas.

Hay una línea de semanas que separa el que las asturianas que quieren interrumpir su embarazo lo hagan en las clínicas privadas de Asturias (Belladona en Gijón y Avilés y Buenavista en Oviedo), pertenecientes a la Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción del Embarazo (ACAI), y es la que marca el número 14. Hasta las 14 semanas las mujeres puede decidir abortar sin tener que alegar nada y «el gran grueso de las casos», en porcentajes que superan el 90% se hacen en centros privados, si bien las prácticas están concertadas con el sistema público y no tienen coste para las pacientes. «Las técnicas hasta la semana 14 son más sencillas, ambulatorias, a partir ahí no y se hacen en hospitales normalmente porque a partir de esa semana, por pruebas, ecografías, es cuando se ve si hay patologías, incompatibilidad vital del feto, o enfermedades graves o incurables», explicó la portavoz de ACAI Celia Herrero.

El aborto sigue siendo una práctica estigmatizada dentro de la profesión médica y apenas hay facultativos que la lleven a cabo en centros públicos, «pero no tanto por una objeción ética o moral sino porque hacer abortos no suma a la trayectoria profesional, es una práctica estigmatizada, no normalizada», destacó la portavoz y en este sentido, calificó de «mito» sin base real que haya médicos que se declaran objetores en hospitales públicos pero luego practican abortos en centros privados «en las clínicas tenemos verdaderas dificultades para encontrar profesionales» y si es así lo es en buena medida porque en varias ocasiones sufren acoso y son señalados por colectivos conservadores.