«Turismo de sequía»: lo que esconden los embalses

La Voz

ASTURIAS

La bajada del nivel del agua del embalse en octubre de 2014 ya hizo emerger las ruinas del pueblo de Salime
La bajada del nivel del agua del embalse en octubre de 2014 ya hizo emerger las ruinas del pueblo de Salime

Grandas de Salime revela los muros de la vieja población al bajar su nivel de agua

24 ago 2022 . Actualizado a las 11:46 h.

Como si fueran fantasmas, los restos de iglesias, puentes y hasta pueblos enteros resurgen de los embalses cuando el calor aprieta, la lluvia no llega y el consumo de agua se mantiene o incluso se incrementa, atrayendo irremediablemente a curiosos que en ocasiones alteran la tranquilidad de estos espacios naturales. En el caso de Asturias el cómputo global de los embalses deja las cifras de finales de agosto a un 60% de su capacidad; la mayoría de los pantanos tienen bastante agua pero el mayor de todos, en Grandas de Salime se encuentra en porcentajes muy bajos (44.74% a fecha del día 23) con lo que tira hacia abajo de los números de Asturias en su conjunto. Y es allí, en el occidente de la comunidad, donde afloran las viejas ruinas de Salime. Y a veces atrae a visitantes.

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Es lo que se denomina «turismo de sequía», del que se ha quejado el alcalde de Vilanova de Sau (Barcelona), Joan Riera, que ha optado por restringir el acceso al pantano de Sau, colapsado por la gran afluencia de turistas que quieren entrar en la iglesia de Sant Romà, sumergida en 1962 y que ahora ha quedado completamente al descubierto por la sequía.

«No tenemos que celebrar esta afluencia de turistas porque es consecuencia de un desastre natural que está afectando mucho a nuestra zona», ha dicho, en declaraciones a Efe, Riera, quien lamenta que esta afluencia haya provocado, en algunos casos, «actitudes incívicas» y «haya dificultado el acceso de los vecinos al pueblo», retenidos en la carretera más de una hora.