Los empresarios del sector en la región celebran una campaña «espectacular» y miran con precaución al otoño
19 sep 2022 . Actualizado a las 05:00 h.Acaba uno de los veranos más multitudinarios que se recuerden en Asturias. Ha sido, según apuntan desde diferentes sectores del mundo hostelero, uno de los mejores que se recuerdan en cuanto a afluencia de visitantes. Comparando las cifras con las de años anteriores se desvela que, tanto restaurantes como alojamientos, han llenado sus libros de reservas y los bares no han tenido un solo hueco libre en sus terrazas. «Personalmente no recuerdo un mejor verano que este en mucho tiempo, creo que las cosas no están yendo tan mal, y en general la gente tenía, y tiene, ganas de salir, no solo a las fiestas, sino también a las terrazas, y eso se notó durante todo el verano», expone un empleado de una sidrería en Gijón.
«Hemos trabajado mucho», comenta Sheyla Cuadrado, responsable de un bar de Salinas. «Ha sido increíble. Hiciese un calor infernal o lloviese a mares los bares estaban repletos de gente». Cuadrado reconocía incluso haber trabajado demasiado. «No nos esperábamos esto en absoluto. Ha sido una locura. Además, incluso te puedo decir que la gente ha llegado ansiosa, con muchas ganas de salir. Ha sido un verano raro. Pero la facturación ha sido buena, que es lo importante y más con esta subida de precios en todo».
Y es que después de unos años muy complicados para la hostelería, la llegada de mucho trabajo ha sido un soplo de aire fresco. «Empezamos a ver que iba a ser un verano con muchísima gente en junio. Los fines de semana había muchos más turistas que de costumbre. Haber tenido tanto trabajo es de agradecer, pero también nos ha causado algún lio… hay gente muy `repunante´, cuenta Alfonso Bredra, propietario de un chiringuito. Miguel Pan, camarero de un restaurante en pleno centro de Avilés, coincide en la valoración positiva de estos dos meses: «Ha sido un verano con muchísimos visitantes, especialmente durante el mes de agosto. La gente llegaba y no se movía de su sitio hasta que refrescase.
La mayoría de los visitantes que han llegado a la ciudad procedían del territorio nacional. «No se si tiene que ver con la pandemia o que la gente está ahorrando y prefiere gastar menos en el viaje, pero la mayoría de los turistas eran españoles. Cliente extranjero no hemos tenido ni la mitad que en otros años. Aunque con mi ingles… no les echo de menos, me dejaban poca propina», bromea Pan.
Por su parte, Rosa López, dueña de un bar restaurante en el concejo de Cudillero, también define este verano como «una de las temporadas turísticas con mayor afluencia de los últimos años». Según apunta, la llegada de visitantes los meses de junio, julio y agosto ha sido «una constante, tanto entre semana como los festivos y fines de semana».
Del mismo modo, López subraya que «tras algo más de un año muy duro, hemos vivido un verano muy positivo. Nos pasamos todo el verano quejándonos y diciendo que `cuando va a bajar la gente´, pero lo vamos a echar de menos».
Con miedo al otoño
Después de este verano tan «atípico y positivo», los hosteleros se preparan para afrontar un otoño marcado por la «incertidumbre» respecto al futuro. «La gente aprovechó mucho este verano porque no sabemos lo que nos espera. Las noticias y todo lo que estamos viviendo no depara nada bueno… ojalá nos equivoquemos», cuenta con cierto temor Breda.
Sheyla Cuadrado espera, también, un otoño «muy duro» después de cerrar «un verano para recordar», después de superado las previsiones iniciales y cerrar «muy satisfechos». «Creo que vamos a pasar un año muy duro. Como los precios sigan subiendo y la cosa se siga poniendo así de fea la gente no va a salir a tomar un café, se van a guardar el dinero para poder vivir», asevera.