El distanciamiento de Mallada con Queipo y Canteli en la enésima ruptura interna

Juan M. Arribas

ASTURIAS

Teresa Mallada, Pablo Casado y Mercedes Fernández
Teresa Mallada, Pablo Casado y Mercedes Fernández

La última crisis, tras las de 1998 y 2011, arrancó en 2019 cuando Casado eligió a Mallada en detrimento de Mercedes Fernández

29 sep 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Mallada fue designada por la dirección entonces dirigida por Pablo Casado como candidata a las elecciones autonómicas de 2019, en las que el PP obtuvo 10 escaños, uno menos que los obtenidos en 2015 por su predecesora, Mercedes Fernández.

Su designación provocó un enfrentamiento con la anterior presidenta, con la que llegó a intercambiar críticas en público durante una reunión de la Junta Directiva después de que Fernández renunciase al cargo, para el que había sido elegida mediante primarias por los afiliados del PP y optase por ocupar un escaño en el Senado.

Ingeniera de minas, concejala en Aller entre 1999 y 2011, y presidenta de Hunosa entre 2012 y 2018, Mallada tuvo en los últimos meses un distanciamiento con su secretario general, Álvaro Queipo, cada vez con más peso en el partido asturiano, y con el alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli, principal activo electoral en Asturias donde el PP sólo gobierna en 8 de sus 78 ayuntamientos. Canteli no es militante del PP. 

El PP asturiano suma así una nueva crisis a la generada en 2019 cuando la dirección de Casado designó a Mallada como candidata y a las dos escisiones que sufrió la derecha asturiana. Una en 2011, cuando Francisco Álvarez-Cascos dejó el partido para fundar Foro y gobernar durante diez meses tras ganar las elecciones, La otra en 1998, cuando expulsó al que ha sido el único presidente del Principado del PP, Sergio Marqués, que creó a continuación Unión Renovadora Asturiana. 

La nueva guerra interna del PP de Asturias amenaza con un «colapso»

L.O.

Pasadas las primeras horas tras la confirmación de que Génova no quería a Teresa Mallada como candidata y dirigente en el Principado, el entorno de la presidenta del PP asturiano se debatía en una encrucijada: aceptar sin más los designios de Feijoo, elegir un nombre de compromiso y prepararse para los comicios de mayo, o plantar batalla y revivir por enésima vez la eterna guerra civil que retorna de forma intermitente al seno del conservadurismo asturiano. Desde la dirección nacional oficialmente no se hacían declaraciones y redirigían a «el partido en Asturias» para que resolviera con presteza la designación. Pero parte del entorno de Mallada deslizaba que esperaban que hubiera un congreso en que pudiera participar. «Se ha generado una situación de colapso», resumían fuentes del PP nacional, que recuerdan que Mallada ya fue avisada en abril y que, tras su empecinamiento y tras hacer oídos sordos, tuvo que ser el propio Feijoo quien comunicase personalmente su decisión. 

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