Foro lanza una advertencia a Feijoo, no habrá pactos con «quien desprecia Asturias»

L.O.

ASTURIAS

F. Sotomonte

El partido, que celebró su congreso en Oviedo, recordó el acoso sufrido por parte de Vox esta legislatura

02 oct 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Foro Asturias celebró este sábado en Oviedo un congreso de refundación en el que cerró la última página de casquismo, acusando a su fundador de haberse creado cargos para tener «sueldo y chófer», se definió como fuerza autonomista en el que se consolidó, sin contestación interna, el liderazgo de Carmen Moriyón como presidenta del partido y Adrián Pumares como candidato a Principado. El cónclave de Foro coincidió en el tiempo con los coletazos finales de la crisis interna del gran partido conservador de Asturias, después de que Feijoo defenestrara a Teresa Mallada e iniciara un proceso para buscar un nuevo dirigente en el PP asturiano. Y ambos asuntos pueden estar más relacionados de lo que parece.

Feijoo pidió al partido en Asturias un nuevo líder que cierre heridas internas (muchas lastradas desde hace décadas) y que también que trate de reunir en esa «casa común» del centro derecha a votantes huido a otros partidos en las ultimas elecciones. Y puede ser relativamente sencillo en el caso de Ciudadanos, un partido en caída libre; pero más complejo en el caso de Foro, por peculiaridades autóctonas y por tercero en liza ese triángulo de relaciones, el espinoso Vox, si lo que se busca es un pacto para formar gobierno.

Adrián Pumares fue tajante en el congreso de Oviedo: «De quien desprecia Asturias, nuestra cultura, nuestro patrimonio y nuestra historia, y además destina recursos públicos a lanzar campañas de acoso y señalamiento a través de vallas, poco se puede decir. Ya no engañan a nadie, y los acuerdos alcanzados en Castilla y León lo demuestran: solo les importan los sillones y cobrar sin dar palo al agua. No se les conoce ni una sola propuesta para mejorar la vida de los asturianos», marcando así varias referencias al pacto que ya existe con el PP en la comunidad vecina al sur de la cordillera y el acoso personal del que fue víctima Pumares durante el debate sobre la posible reforma del estatuto para recoger la oficialidad del asturiano.