Enterrado uno sobre otro y con un orificio en el cráneo: así aparecieron los cadáveres en una fosa de Celanova en la que se busca a siete asturianos fusilados en 1939
ASTURIAS
La excavación que se está llevando a cabo en el cementerio parroquial permite localizar un enterramiento clandestino con esqueletos que se tendrán que analizar para identificarlos
25 abr 2023 . Actualizado a las 14:04 h.Enterrados uno encima del otro, ordenados en dos fosas. Así han encontrado cuatro cadáveres en un enterramiento clandestino del cementerio de Celanova, donde se busca a los siete asturianos fusilados en 1939 tras ser sentenciados a muerte en el campo de concentración de Camposancos (A Guarda). Las excavaciones iniciadas hace nueve días están dando resultados y los indicios hallados en las dos últimas jornadas apuntan a que pueden ser los restos que se intentan localizar. Uno de los individuos presentaba un orificio por disparo por arma de fuego en el cráneo, especificó el antropólogo forense Fernando Serrulla. El especialista indica que el proceso de identificación es complejo y conlleva un estudio antropológico y genético que necesita tiempo, unos dos meses. Él tomó muestras de ADN en Gijón de dos familiares de los asesinados, con las que se cotejaran si los restos hallados son de sus antepasados, un padre y un abuelo. Los restos no están bien conservados, pero tampoco muy degradados, observa el forense, aunque no es seguro si de ellos se podrá extraer ADN.
La investigación histórica realizada previamente por el comité comarcal de la memoria histórica de Celanova y el estudio de la documentación archivada que examinaron los historiadores del Grupo Histagra permitió ubicar la parcela del cementerio celanovés, un jardín delante de un panteón en el que se cree que enterraron a los fusilados tras un juicio militar sumario.
Las primeras fosas que se excavaron se descartaron. Eran individuales y de ellas se rescataron dos individuos. Además de ser enterramientos ordinarios y de estar los esqueletos en posición funeraria, eran de individuos de edades mayores a las de los fusilados, pues estos eran hombres que tenían menos de 30 años cuando fueron ejecutados. Según explicó Hixinio Araújo, del comité comarcal, el miércoles empezaron a excavar una gavia, con «un enterramento apresurado e clandestino que pode corresponder cos sete asasinados que estamos a buscar, pero aínda hai que averigualo». Todavía hay que seguir excavando y haciendo estudios de laboratorio para confirmarlo.
El arqueólogo Julián Bustelo indicó que los esqueletos de los individuos localizados el miércoles, a diferencia de los dos primeros, estaban en una «posición anómala». Eran restos de varones jóvenes y uno de ellos presentaba una marca de violencia. A los fusilados, recuerda, se les solía dar a mayores un tiro de gracia. En el campo, a otros dos no se les aprecia, pero habrá que examinarlos con detalle.
El trabajo técnico arqueológico ha sido complejo en el cementerio, explica Bustelo. En los camposantos suele haber alteraciones y hubo que luchar contra raíces de árboles y plantas del jardín, pero encontraron una zanja con restos esqueléticos de tres individuos, enterrados a una cota más superficial que las fosas individuales descubiertas primero. Los cuerpos fueron posiblemente introducidos en cajas; apenas se conservan restos de los féretros, aunque en la planta de la excavación se apreció la marca de la madera, que dejó una huella rectangular de color entre marrón y rojo. El primero de los esqueletos encontrados en esta excavación tenía las piernas encogidas, como si hubiese sido introducido por el enterrador en una caja más pequeña que la de su talla.
El trabajo en el cementerio de Celanova afronta hoy y el lunes su recta final para exhumar restos. No se sabe si debajo habrá más restos o si estarán fuera del perímetro de esta primera fase de excavación.