La multitudinaria pelea, al son de la gaita, en la obra de la antigua rampa de Pajares

F. S.

ASTURIAS

La prensa del siglo XIX reflejó toda una batalla con centenares de implicados entre obreros asturianos y gallegos

31 ene 2023 . Actualizado a las 07:50 h.

Cruzando los dedos se puede esperar que la Variante de Pajares comience a funcionar este verano y jubile a la muy veterana rampa, para la que las autoridades estudian dar un uso dentro de la red de Cercanías. La rampa de Pajares se inauguró en el siglo XIX y sus obras fueron una pequeña hazaña de la ingeniería y del duro trabajo de los obreros que la levantaron para comunicar por vía férrea Asturias con la meseta. 

Pero el ambiente laboral de aquel 1884 estaba muy lejos de ser apacible y las crónicas de la época dieron cuenta de peleas multitudinarias, auténticas batallas con centenares de combatientes implicados y que bajaban del monte a guerrear acompañados incluso de gaitas milicianas. 

De la crónica y la imagen de la inauguración de la vía en Puente de los Fierros se hizo eco la cuenta de Bertoviedo en twitter  para recoger el extracto de una publicación de la época que narraba la feroz batalla campal que enfrentó a obreros gallegos y asturianos.

Así se indica que los ánimos ya llegaban caldeados por enfrentamientos anteriores y no pequeños. Esa primera reyerta se saldó en 1883, un año antes de la inauguración, con varios heridos y dos muertos «quedaba el rencor clavado como una espina en el corazón sin temor al castigo ni al aparato de la justicia».

Eran peleas en las que en ocasiones se utilizaban armas de fuego. Y no eran infrecuentes. Entre los estudiosos de los inicios del movimiento obrero en Asturias se destacó en ocasiones los enfrentamientos entre asturianos y trabajadores procedentes de otros territorios, a menudo de Galicia por ser una región colindantes. Los sindicatos de clase, ya fueran socialistas o anarquistas, no se llevaban bien entre ellos y menos aún con los denominados «sindicatos amarillos» favorecidos por la patronal o la iglesias. Aún así obreros de distintas afiliaciones se unían para pegarse con trabajadores de otras regiones.

La crónica de la obra de la rampa de Pajares detalla que un jueves «empezó por la tarde con el disparo de algunos tiros. Los gallegos y los asturianos que trabajaban en las secciones primera y segunda formaron dos bandos y durmieron en los montes».

Era la calma que precedía a la tempestad, pues tras la acampada nocturna al raso, con la primera luz del viernes «se dirigieron unos 300 asturianos, al son de la gaita, a tomar las alturas de Establón, donde estaban los gallegos, según parece, en número superior y a los gritos respectivos de ¡Viva Asturias! y ¡Viva Galicia! se acometieron con saña, resultando más de 20 heridos algunos de los cuales ya han muerto».

El periodista narra que en las horas siguientes, ya al anochecer «se presentaron allí los trabajadores soltando cartuchos de dinamita, algunos con revolver, retirándose después hacia el túnel del Capricho» y describe un clima de terror con palizas y trabajadores que abandonaban el lugar para no verse implicados, ni reclutados a la fuerza, en la reyerta multitudinaria.

Finalmente el sábado llegó la Guardia Civil con un teniente y 25 agentes que hicieron frente a los «revoltosos» atrincherados que lograron agruparse de nuevo en Las Nieves y no cejaron en sus ataques con «tiros, palos y puñaladas». Y concluye: «Unos presos conducidos a la cárcel de Pola de Lena iban maniatados y gritando por el camino ¡Viva Asturias!»