Los sacrificios de Rocío y Pablo, con una quesería de Cabrales: «Tenemos un compromiso con nuestra tierra»
ASTURIAS
La DOP del Queso de Cabrales tuvo en 2022 una producción similar a la de 2021. Preocupa, no obstante, la «brutal bajada de leche de oveja y cabra» en los últimos años, causada en parte por los ataques del lobo
20 feb 2023 . Actualizado a las 05:00 h.La Denominación de Origen Protegida (DOP) del Queso de Cabrales tuvo en 2022 una producción de 441.505 kilos de queso, frente a los 451.517 del ejercicio precedente, lo que supone un ligero descenso del 2%. También se redujo la leche producida en la DOP Cabrales, que pasó de 5.048.387 litros a 4.979.275.
La producción de leche de vaca se mantuvo prácticamente inalterada pero, de acuerdo con los datos manejados, «se sigue observando una disminución considerable en la producción de leche de cabra y oveja», con un descenso del 14 y del 20% respectivamente. Además, el consejo regulador perdió un productor entre 2021 y 2022.
Asimismo, «se consolida el aumento de certificación de queso en formato de cuñas, frente a piezas enteras o medios quesos». En efecto, las primeras aumentan un 6%, frente al descenso del 1% de quesos enteros o medios.
Desde el Consejo Regulador se explica que «la producción de leche y queso en DOP Cabrales se mantiene prácticamente en los niveles del año pasado tras la recuperación de la pandemia, a pesar del incremento general de costes y de la materia prima».
Isabel Marcos es la responsable técnica y de calidad de la DOP Cabrales. Explica que uno de los factores determinantes en la «brutal bajada de leche de oveja y cabra» tiene que ver con los ataques del lobo. Se trata de un ganado más difícil de proteger y que «lleva más trabajo», por eso cada vez «menos productores lo tienen» ante el miedo de que «se les lleve a los animales».
En general explica que se produce prácticamente «lo mismo con menos gente». Cada vez el escenario conduce a la conformación de «queserías mayores». De acuerdo con los datos del consejo regulador en 2015 había 31 elaboradores. La cifra ha ido bajando hasta los 21 actuales. Isabel Marcos indica, no obstante, que ese descenso «no se refleja en la producción», ante la mayor concentración del sector.
Las producciones se sacan adelante en «queserías mayores» con «producciones más altas». «La quesería con producciones pequeñas lo tiene más difícil para sobrevivir», comenta.
«Tener una ganadería es un compromiso muy grande con tu tierra»
Rocío Bueno Viejo y Pablo Ruíz son los responsables de la quesería Asiegu, de Asiego (Cabrales). Rocío Bueno explica que llevan «dos años» con este proyecto, en los que han ido incrementando «un poco» la producción. Se trata, explica, de una «quesería pequeña» de la que salen «60.000 litros anuales» que, en kilos, se traduce en «4.800».
Uno de los grandes quebraderos de cabeza para su negocio este año ha sido la subida de los costes de la energía y los carburantes. «El pienso, la luz y el gasoil son al final las materias primas que un ganadero más usa», señala. Lamenta que la subida de la energía ha sido «una locura», hasta el punto de que pagan «600 euros por la luz de la quesería, cuando antes eran unos 200. El gasoil también nos mató».
Pese a que están tratando de «poner placas solares», el tiempo hasta que se amortiza una inversión de partida tan importante como esa es largo. La suya es una quesería ecológica. «Lo bueno que tenemos es que al estar en pastoreo durante el resto del año evitas gastar en pienso», apunta.
En Asiego tienen ganadería bovina. A pesar de que considera que el de las vacas es un mundo «muy sacrificado», también estima que «el de las cabras y ovejas más». No obstante insiste en que «las vacas no sufren problema del lobo y está bajando la producción también».
Y es que, a su juicio, «tener una ganadería es un compromiso muy grande con tu tierra y tu vida. Nosotros tenemos hijas pequeñas con las cuales no podemos a veces hacer todas las cosas que querríamos y no todos estamos dispuestos a eso».