Gestión de datos y logística sanitaria más eficientes: los retos que abordará la reforma del mapa sanitario en Asturias

E. G. B. REDACCION

ASTURIAS

María Pedreda

El proyecto plantea la integración de los sistemas de información y de los servicios auxiliares y suministros no sanitarios que son comunes a todos los centros para ganar en calidad y eficiencia

25 ene 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

La reforma del mapa sanitario de Asturias, que unifica las ocho áreas actuales en tres para simplicar procesos y reducir la burocracia, permitirá también que el Servicio de Salud del Principado de Asturias (Sespa) unifique bajo un mismo paraguas la gestión de datos y la logística sanitaria aprovechando las oportunidades de las nuevas tecnologías para lograr una mayor eficiencia que redunde en un mejor servicio asistencial.

El Gobierno asturiano, como explicó este martes la consejera de Sanidad, Concepción Saavedra, buscará el máximo consenso en este proyecto que, según remarcó, «es probablemente el futuro del sistema sanitario asturiano». Saavedra insistió en que, con esta actualización del mapa sanitario, se va a mantener y potenciar la parte asistencial del sistema público de salud de Asturias, que es la comunidad autónoma que mayor inversión por habitante destina a la sanidad en España. Además, explicó que esta reforma permitirá centralizar todos los servicios no asistenciales que tienen en común los centros sanitarios para gestionarlos de una manera más eficiente para así poder redistribuir esos recursos hacia la parte asistencial, «que es lo que realmente nos interesa».

Hay una ventaja evidente en centralizar los recursos que ahora están dispersos, como explica el borrador del proyecto: «La agrupación de áreas de salud favorece la adecuación de tecnologías, tanto a nivel de compra, reposición y mantenimiento, como a nivel de uso y rendimiento». Por ejemplo, la centralización de la gestión de las compras de todo lo que necesita el sistema de salud asturiano permitiría alcanzar «cotas de poder de negociación mayores que podrían redundar en mejores condiciones en la adquisición de equipamiento tecnológico». O, centrándose en el caso del importante volumen de gasto farmacéutico, el borrador recuerda que la farmacia hospitalaria está sufriendo un continuo incremento de su gasto: «El elevado coste de los nuevos fármacos y la creciente complejidad en la contratación de algunos de los medicamentos aconseja la concentración de la gestión y control de la farmacia, y a este objetivo podría contribuir la agrupación de áreas de salud».

El objetivo principal de esta reforma es mejorar los resultados en salud en una Asturias marcada por la cronicidad de enfermedades, el envejecimiento, el componente social de la enfermedad o la atención a los nuevos problemas de salud que, como se indica en el borrador del proyecto, «requieren una respuesta de la mayor eficacia, a través de un nuevo modelo de organización que facilite una mayor integración de las actuaciones de todos los profesionales que intervienen en el proceso de salud de una persona».

Ese nuevo modelo de organización, para ser más eficaz y eficiente, tiene que unificar también la gestión de la información y de la logística sanitaria del sistema público de salud asturiano. En el borrador del proyecto de reforma del mapa sanitario se explica, de hecho, que una de las necesidades que tendrá que abordar esa actualización para que el servicio sanitario que se presta a los pacientes asturianos gane en «calidad, eficacia y eficiencia» es la centralización de servicios auxiliares y suministros no sanitarios que son comunes a todos los centros hospitalarios y de atención primaria.

Este proceso ya se viene llevando a cabo en Asturias, teniendo su reflejo en un decreto de 2022, y en la práctica supone poner bajo una misma estructura administrativa la gestión de esos recursos que, con la actualización del mapa sanitario, avanzará en ese camino.

Lo que hay que adaptar para la reforma

El borrador del proyecto, además, explica que la agrupación de las actuales áreas de salud requerirá de una serie de ajustes y modificaciones en los sistemas de información, la organización de la logística sanitaria y la estructura de los equipos directivos.

Hoy en día coexisten varios sistemas con los que se gestionan los datos, ya sean hospitalarios, de logística o de farmacia, que se generan en el sistema de salud. El borrador pone como ejemplo que en unas áreas se utiliza la plataforma informática Selene y, en otras, Millenium. Y, aunque la implantación de la historia clínica digital en todas las áreas facilita la reordenación del mapa sanitario, habrá que hacer «importantes ajustes y modificaciones que llevarán un tiempo de ejecución» para que todos los sistemas de información que se emplean en la actualidad en la sanidad asturiana funcionen con criterios homogéneos.

Y lo mismo ocurre con la gestión de compras y suministros al quedar unificados con la reordenación del mapa bajo una misma autoridad en lugar de estar a cargo de diferentes órganos de contratación. Esta optimización de los recursos sanitarios llevaría un tiempo, dice el decreto, que dependerá de la vigencia de los viejos contratos y de la viabilidad jurídica para modificarlos.

En cuanto a los equipos directivos, ya se viene explicando que ahora la organización territorial de un área de salud está formada por una gerencia de la que dependen tres direcciones de Atención Sanitaria y Salud Pública, de Gestión de Cuidados y Enfermería y una económica y de profesionales, aparte de la dirección de hospital que a su vez depende de una de las anteriores. Con la actualización del mapa, que deja en tres las actuales ocho áreas sanitarias, obligaría a una nueva definición de la estructura directiva que contará con un esquema general para cada una «complementado con los órganos directivos que se considere en su momento necesarios para facilitar la mejor dirección y coordinación de los centros, unidades y servicios, atendiendo a las peculiaridades de cada área».

Otras de las necesidades que permitirá abordar esta reforma es la aprobación de una nueva norma que regule el mapa sanitario, teniendo en cuenta además que las anteriores ocho actualizaciones llevadas a cabo desde 1984 se fueron consolisabndo en otros tantos decretos que ahora se consolidarían en uno único que podría estar aprobado, como explicaba este miércoles Saavedra, en el segundo semestre de este año, una vez que este proyecto logre el máximo consenso posible para oonerlo en marcha a partir del año que viene.